La ciudad

Los docentes privados dicen sentirse "desamparados" por los gastos extras para sostener las clases virtuales

Sadop reveló a través de una encuesta que gastan un promedio de 2.000 pesos mensuales.

Miércoles 09 de Septiembre de 2020

Una encuesta realizada entre casi 750 afiliados de Sadop reveló que un gran número de docentes privados de Rosario invierte alrededor de 2.000 pesos mensuales para poder sostener las clases virtuales en el marco de la pandemia de coronavirus, en los que está incluidos el pago del consumo de energía, la contratación de plataformas digitales y la mejora de paquetes de datos y de conectividad hogareña. "Sentimos desamparo", parecen coincidir los docentes al referirse a la situación que les toca atravesar.

El gremio de los docentes particulares lleva adelante entre este miércoles y mañana un "apagón virtual" por 48 horas en reclamo de la apertura de paritarias, aumento salarial y mejoras en las condiciones de trabajo.

En la encuesta realizado por Sadop se desprendieron otros datos relevantes: el 90 de los docentes debió invertir en elementos informáticos y, dentro de ese porcentaje, el 54 por ciento debió comprar memoria, auriculares y cámaras web entre otras cosas, pero el resto (46 por ciento) debió directamente comprar computadoras (PC, netbook o notebook) y endeudarse al momento de adquirirlas. A esto se suma que casi el 40 por ciento debió comprar un teléfono móvil mejor al que disponía para poder contar con una herramienta que permita filmar y aumentar la capacidad de almacenamiento como condición necesaria para enviar por ejemplo, videos explicativos que suplanten la presencialidad.

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Luciana, una docente que dicta clases de Inglés en dos colegios privados de las zonas centro y sur de Rosario, le cuenta a La Capital algunos detalles de esa realidad que plantea el gremio de los docentes particulares: "Estoy teniendo menos conectividad y me dicen de la compañía que va a venir un aumento. Pero acá nadie cubre nada, ni la rotura de la compu ni nada. De la conectividad nos hacemos cargo nosotros y a pulmón. Estoy usando el mismo teléfono de siempre y voy a tener que salir a comprar uno nuevo. Y en eso no te ayuda nadie", se lamenta.

Con un dejo de resignación relata que los docentes están trabajando "exponencialmente" pero que para mantener el vínculo con los alumnos "sí o sí tenemos que estar conectados. Pero en mi caso, a la notebook la estoy matando y no sé cuánto más durará. Y a la PC la tengo en el técnico y no la pude ir a buscar porque no me alcanza la plata".

>> Leer más: Los docentes privados confirmaron un paro de 48 horas

La profesora dijo sentirse "indignada" porque el Ministerio de Educación de la provincia "no colabora, te impone directivas y presiones, como hizo siempre. Respecto a lo que gastamos por mes la sensaciones de soledad, de desamparo. Porque te piden cosas pero las decisiones gubernamentales no acompañan. Lo que veo es que todos los docentes tratamos de cumplir con las demandas del Ministerio, pero lo que complica es que al ser un salario tan bajo nunca podés cumplir con las demandas".

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María Florencia es docente de Comunicación y dicta clases en institutos secundarios y terciarios de la zona centro. Cuenta como si estuviera en la cola a punto de pagar impuestos y servicios que sus gastos personales en lo que es servicio de internet "es de 2.800 casos, con el servicio del cable. Además pago un servicio de teléfono, bonificado, que son otros 1.500 pesos. Estos servicios los pagaba antes de la pandemia. El problema es que si yo dejara de pagarlos no puedo dar clases, sobre todo porque los servicios de internet están funcionando muy mal. Entonces, se cortan constantemente y tengo que pasar datos de mi teléfono a la computadora, o he tenido que cargar nuevamente datos para que no queden clases por la mitad y esas cosas"

La docente relata que si bien no dicta clases todos los días, la conectividad es clave porque trabaja "en plataformas de diversos tipos, doy clases por Zoom o Meet, tengo encuentros y reuniones virtuales, pero a veces también subimos materiales a las plataformas, como archivos o videos y para eso es indispensable tener el servicio de internet".

Y al igual que su colega se queja de que nadie se hace cargo de esos gastos: "Por suerte tengo una economía familiar que me ayuda, pero por ejemplo el bono que cobramos por única vez es proporcional. Y por la cantidad de horas, yo tengo 20, cobré apenas 1.500 pesos", detalla sobre su realidad.

¿Qué le pasa a un docente que gana poco y encima tiene que responder de la mejor manera a las exigencias del sistema? La respuesta de María Florencia es clara: "En principio surge una sensación de responsabilidad porque cuando estás dando clases y se te corta internet inevitablemente te sentís en falta porque querés cumplir, porque del otro lado tenés alumnos y alumnas que también están haciendo un gran esfuerzo para estar conectados y su familia para afrontar los gastos que eso implica. Ahí sentís como que quedás desamparada, que sólo depende de lo que pueda pasar y de las posibilidades de cada docente. Y a veces me preguntó qué pasaría si no tuviera el apoyo de esa economía familiar que me sostiene para poder pagar internet o el teléfono".

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