La ciudad

Los detienen por robar en la calle y en negocios, pero casi nunca quedan presos

La policía aprehendió a 233 punguistas y mecheras a lo largo de este año, pero sólo 19 quedaron tras las rejas. El resto de los delincuentes fue liberado a las pocas horas.

Domingo 25 de Noviembre de 2018

De los 233 punguistas y mecheras que la policía detuvo en lo que va del año, sólo 19 permanecieron algunos días tras las rejas. El dato, brindado a La Capital por el Ministerio de Seguridad mostró que los ilícitos que cometen, considerados menores, no permiten una pena mayor. Sin embargo, crece el malestar de los rosarinos que ven cómo actúan y son sus víctimas permanentes, en la vía púbica y dentro de los locales comerciales. Estos arrebatadores vuelven a robar una y otra vez, sin parar, como consecuencia de su fugaz paso por la comisaría.

La situación obligó al ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, a reclamar "cambios que garanticen penas efectivas" tras varios días de que el tema volviera a instalarse en la opinión pública a raíz de los diversos hechos ocurridos en las últimas semanas, básicamente sobre la peatonal Córdoba, pero también en otros centros comerciales a cielo abierto de la ciudad.

La estadística a la que accedió este diario marcó que sólo el 8 por ciento de estas personas queda apresada por cierto tiempo. El resto es liberado durante la misma jornada de su arresto. Los números corresponden a los datos que sistematiza la comisaría 2ª, donde son llevados estos delincuentes.

Con la detención de diez personas (ocho mujeres y dos hombres) el miércoles 14 de este mes, la cuestión se impuso nuevamente como temática de casi nula resolución.


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Al momento de revisar antecedentes, las autoridades se encontraron con que cuatro de ellas ya los tenían, según especificaron fuentes de Seguridad.

El operativo para aprehenderlas, en la esquina de Córdoba y Entre Ríos, motivó gran presencia de curiosos, quienes aprovecharon para contar sus experiencias con estos episodios.

Además, entre las distintas reacciones de los comerciantes de la zona, la Asociación Casco Histórico anunció que le pedirá a Pullaro que se inicie de manera anticipada el clásico operativo de refuerzos de seguridad por las ventas para las fiestas de fin de año, momento en el que la actividad de los delincuentes aumenta considerablemente.


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En libertad  

Pero con los operativos solamente no alcanza. A las pocas horas, los 10 arrestados quedaron en libertad. Y lo propio ocurrió con otros hechos significativos de la misma semana.

Comerciantes de la zona de la Terminal de Omnibus Mariano Moreno denunciaron el incremento de robos tanto en los locales como en la vía pública y reclamaron presencia policial. Dijeron que los episodios son cotidianos dentro de los locales, pero que también arrebatan celulares y carteras en la calle.

Por otro lado, algunos consignaron que, aunque es el único espacio con seguridad, también sustraen mercadería y objetos personales en el Mercado del Patio. No obstante, cuando el predio cierra sus puertas, la situación de desprotección se incrementa.

Roturas   

Un ejemplo de lo que sucede es el bar de Cafferata y Santa Fe, donde su dueño contó que el local sufrió roturas en represalia por haber echado a un grupo de delincuentes compuesto por una madre y sus hijas. La misma noche volvieron con toda la familia y rompieron los vidrios del comercio, además de agredir al dueño. Y es más, una quiosquera que brindó sus testimonio en televisión recibió también una visita amenazante.

En la peatonal Córdoba, el tema no dista demasiado: los autores de las sustracciones son conocidos, retiran con arte billeteras y celulares de bolsos y carteras y se llevan ropa de los negocios, entre tantos otros elementos y bajo todo tipo de modalidades.

Los empleados de los locales los ubican a la perfección y hasta advierten su presencia por la forma de caminar, de moverse en grupo y por los bolsos que transportan.

En muchas oportunidades, avisan a la policía, pero no obtienen los resultados esperados. Sin embargo, en las última semanas varios operativos dieron con los autores de los hechos, pero la pena, de "expectativa cero", hizo que los detenidos fueran liberados a las pocas horas.


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"Durante la última semana se apresó a 14 mecheras y pungas, y rápidamente, en menos de 24 horas, recuperaron la libertad. Eso genera mucha frustración en quienes llevan a cabo las detenciones ya que el delincuente a las pocas horas vuelve a la tarea de robarle a los vecinos", dijo Pullaro.

Los casos en que estos descuidistas quedan más tiempo en un calabozo se deben a que cuentan con antecedentes, por lo que se demora el trámite de su pena. Así, pasan un tiempo en la dependencia, pero no más de 72 horas hasta su liberación que, en general, los lleva a incurrir en la misma acción delictiva.

Ocasionalmente, si el hecho cometido suma reincidencia, se puede llamar a audiencia imputativa. De todos modos, el hurto y el encubrimiento, relacionados a mecheras y punguistas, tienen penas muy reducidas.

A veces, si se puede demostrar que estos arrebatadores actuaron en conjunto con otras personas (algo muy frecuente), podría caberles la figura de asociación ilícita, que conlleva una sanción mayor.


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