La Ciudad

Los conflictos que agudizan la pandemia

Niños que necesitan ser revinculados con su familia y fallecimientos en otras provincias

Miércoles 05 de Agosto de 2020

La situación de Milagros no fue la primera de a las que Sonia Colacceli, la directora de Infancia, hizo frente durante pandemia. Con esas experiencias en la espalda asegura que esta situación de excepcionalidad constante muestra “la necesidad de tratar de llevar la singularidad de cada situación a las políticas públicas”. Es más, para la funcionaria, “este es un escenario en el que uno se pregunta cómo la representación que cada uno tiene de la cuarentena es de uno, su casa y sus circunstancias, cuando son muchos los que están frente a situaciones complejas y críticas que la pandemia pone al límite, y muestran en toda su magnitud lo que significa la paralización de gran parte de las actividades de un país y el cierre de los límites de las provincias”.

Una de las primeras situaciones que se produjo, en el inicio del aislamiento obligatorio, fue con la muerte de una niña. Su mamá había viajado a Misiones para restituir el cuerpo de la chiquita y en Rosario quedó otra de sus hijas, de apenas un mes y medio, y fueron muchas las gestiones necesarias para que pudiera volver a reencontrarse con su bebé.

Otro caso se dio con el pedido que llegó desde Olavarría, provincia de Buenos Aires, donde un niño, víctima de maltrato de su papá y alojado por una vecina, debía ser trasladado a la ciudad para revincularse aquí con su mamá.

Son situaciones de mucha vulnerabilidad para todas estas personas, donde los requerimientos del sistema los exceden y donde si no hay un acompañamiento del Estado, es muy difícil destrabarlos”, apunta Colacceli, que considera que en contexto de pandemia “ya es en sí misma una situación que provoca dificultades, y si a eso se le suman situaciones muy límites, es una combinación muy compleja y dura de resolver”.

Es que cada caso particular significó cientos de gestiones, oficinas públicas, permisos, certificados, intervención de los ministerios de Seguridad de diferentes provincias y trámites ante la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) para organizar los traslados en un tiempo donde los micros de larga distancia están suspendidos.

Aunque la funcionaria afirma que desde el aislamiento “los teléfonos están más abiertos que nunca”, señala que “este tipo de situaciones siguen pasando. En el caso de Milagros, las mujeres siguen sufriendo violencia de género y con la pandemia tienen un transcurrir más dificultoso todavía, muchas veces con niños y es realmente necesario apuntarlas en su centro de vida, algo que debe hacerse desde el Estado”.

La falta de perspectiva de género fue un punto que no dejó de lado. “Sólo pensar que una mujer estuvo más de seis horas esperando en la Terminal de Omnibus con dos niños, con un edificio completamente cerrado, sin lugar donde ir al baño, ni cambiar los chicos, ni pedir un vaso de agua, es un punto y un ejemplo que ya muestra que hay que replantear muchas de estas cuestiones que parecen mínimas, pero que hacen al transcurrir de las mujeres”, señaló.

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