La ciudad

Los comerciantes del Mercado aguzan el ingenio para seguir funcionando

Los locales del complejo gastronómico y de emprendedores sintieron el golpe de la recesión, pero sobreviven a pura oferta y promociones.

Domingo 06 de Octubre de 2019

Los comerciantes del Mercado del Patio aguzan el ingenio para atravesar la profunda recesión que vive el país, con una importante retracción del consumo que se viene cobrando como víctima a muchos comercios de la ciudad, que sólo en la zona céntrica ya suma 400 locales. En este contexto, que ninguno de los 40 comercios que forman parte del mercado de abasto y paseo gastronómico haya tenido que bajar la persiana o cambiado de dueño es un dato a destacar.

   El Mercado tiene dos tipos de locales: los que son comerciales, o de instituciones como cooperativas y federaciones, y los que corresponden a emprendedores. Si bien estos últimos son los que cuentan con menos espalda para capear el mal momento económico, todos utilizan la cartelería para exponer sus promociones, ofertas semanales y combos para persuadir a los clientes. Esto es muy importante ya que se trata de un punto neurálgico por el que pasa mucha gente por semana, que al ir a buscar algún producto en particular o sentarse a comer y tomar algo, quizás termina dejándose tentar por lo que ofrece otro local.

Nicho

David Escobar es el titular del minimarket saludable “Conscientir”, y asegura que encontrar el nicho para sus productos fue fundamental: la alimentación inclusiva, los productos para veganos, celíacos, diabéticos, intolerantes a la lactosa e hipertensos. La valoración que hace es positiva: “El primer año fui aprendiendo a escuchar qué es lo que buscaba la gente. Yo venía más de lo vegano y empecé a incorporar lo que los clientes me pedían. Así fui encontrando el perfil del negocio”, relata Escobar, quien señala además que “ser muy específico pero tener artículos de todo el rango de precios” fue una clave para que le fuera bien. “Hay que tener el barato para el vecino que hace la compra de la semana, y el caro para el turista del fin de semana”, menciona.

“El Mercado fue evolucionando y hoy está consolidado. Ya vemos caras conocidas de gente que se hizo cliente y vuelve”, señala Alejandro Zanon, del bar de jugos y batidos “Zazen”. Para el comerciante, el mejoramiento edilicio fue indispensable para que ello ocurra: “Al cerrarse el ingreso y los laterales, nos permitió sostener la actividad durante el frío del invierno, la gente pudo saltar de un lugar a otro y usar el paseo de compras pero también la gastronomía”, analiza. Zanon dice que en lo personal, decidió achicar el margen de ganancia de algunos productos, para ganar en la cantidad y no espantar a los clientes. “Este es un polo de atracción en el que el público ya pasa, si lo atendés bien y con un producto de calidad, vuelve”, indica el propietario del bar.

   Para Gonzalo Alberdi, del restaurante de comida árabe “Mil y un shawarmas”, “es imposible” afirmar que en el Mercado no se sintió la crisis. “Agradezco no haber tenido que cerrar, pero fue duro, porque yo no vendo un artículo de primera necesidad”, marca el emprendedor. Alberdi cree que el Mercado fue una buena idea, porque al constituir un pase “la gente algo te compra”, pero el contexto económico no acompañó: “Si nos hubieran tocado los primeros años de gobierno de Néstor Kirchner, tendría una Ferrari en la puerta”, dice de modo socarrón. Por último, valora que “el barrio se levantó mil por ciento” con su presencia, que considera “más atractiva que un shopping”, al haber varias propuestas en el mismo lugar.

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