La ciudad

Los colegas del taxista asesinado no pudieron ocultar su desazón

Quienes habitualmente paraban con él en la estación de servicios de Ovidio Lagos y Doctor Riva recordaron sus últimos momentos.

Viernes 14 de Febrero de 2020

La desazón y la indignación por lo ocurrido se reflejaba ayer en los rostros de los colegas de El Correntino, como todos llamaban a Gerónimo Tomás Escobar en la estación de servicios de Ovidio Lagos y Doctor Riva. "Arrancó a trabajar antes de lo habitual porque su compañero le llevó el auto a las once, entonces aprovechó para hacer unos pesos más porque el domingo le quería festejar con un asado el cumpleaños de 14 a su hijo", narraron con tristeza varios choferes que compartían jornadas con el.

Los taxistas expresaron además su hartazgo por situaciones de inseguridad extrema que padecen y se repiten en la zona, y cuyos autores "son conocidos". Aunque parezca una contradicción, ese cuadro de robos y venta de droga en la Villa Itatí los vecinos también lo atribuyen al Plan Abre, que tras la apertura de calles parecía brindar beneficios. Sin embargo y de acuerdo a esa particular observación, también agilizó el flujo de tránsito y personajes que "entran y salen" de cuevas donde anida el delito.

Sobre los autores del hecho, no hay pistas firmes hasta el momento. Este diario escuchó los mismos rumores que se deslizaron cuando el 11 de diciembre de 2017, a las 6.30, en Doctor Riva y Callao (a media cuadra de donde atacaron al taxista) asesinaron de nueve balazos a Cesar Romero mientras iba a trabajar como remisero (ver aparte).

Miedo

"Anoche escuché un tiro a la madrugada y nada más. No tengo idea qué pasó", dijo un hombre desde atrás de la reja de una puerta de su casa, en Centeno al 2700, y cortó la conversación abruptamente mientas revoleaba la vista para los costados. El resto de los consultados no salía de esa lógica. "Hijo, yo vivo encerrada. Se escuchó un tiro y nada más. Acá estamos a la deriva, invadidos por las ratas", graficó una mujer sobre la delincuencia y la droga.

Otros fueron un poco más allá y apuntaron a "un travesti re picante que se llama Brian y le dicen Lara. Siempre anda con su hermana Brenda, que está embarazada, y otro tipo. Eso dice la gente, que ellos tuvieron algo que ver", se animaron a deslizar personas que conocen las calles del barrio como la palma de la mano.

El desesperado pedido de una ambulancia que jamás llegó

Cuando el taxista Gerónimo Escobar llegó gravemente herido a la estación de servicio Puma de Ovidio Lagos y Doctor Riva, automáticamente los playeros y compañeros llamaron a la empresa de radiotaxi para la que trabajaba, para que desde allí llamaran a la ambulancia.

En varios intentos de llamado al sistema de emergencia 107, los operadores debieron entregar todo tipo de requisitos y datos sobre un hecho gravísimo, y en relación a la ubicación del herido, un lugar por demás de accesible y conocido.

“Esto no puede pasar, se demoraron muchísimo y finalmente al hombre lo tuvo que llevar un patrullero porque se desangraba. Por favor, recalcá esto porque estamos indignados”, aportaron a este diario varios compañeros de la víctima.

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