La ciudad

Los colaboradores, fieles ayudantes de Ignacio desde hace décadas

Ocupan los espacios y actividades que el sacerdote les indicó y ayer no pararon de trabajar desde temprano. Contaron por qué lo hacen

Sábado 31 de Marzo de 2018

Todos llevan décadas transitando la Parroquia Natividad del Señor. Diferentes razones los acercaron al sacerdote Ignacio Peries, como fieles, en busca de ayuda o consuelo, y se quedaron "colaborando". Cada uno ocupa hoy el lugar que el sacerdote les indicó y ayer, para esta fecha especial que tiene barrio Rucci, estuvieron ahí desde temprano: Sandro ocupándose del ordenamiento de los autos, como lo hacía a los 18 con su papá; Tere entregando bidones de agua bendita a quien hiciera la fila y mientras hubiera agua; y Sara organizando a los más pequeños en el Vía Crucis infantil que, horas antes de la tradicional peregrinación, hicieron los chicos. "No me puedo imaginar en otro lugar", dice Sandro, y en otras palabras lo ratifican sus compañeros.

   Tere es del centro de Rosario, pero cuando su papá, que vivía en el Chaco se enfermó de cáncer hace más de 20 años, llegó a la parroquia de zona noroeste. Entre todo eso, la mujer empezó a prestar ayuda entregando los bidones de agua bendita, en reemplazo de otra persona. "Era la época en que todavía se daban en el interior de la iglesia", cuenta.

   Desde entonces, junto a Víctor, atiende las eternas colas de gente que se acerca con su bidón, ya en una sala especial que se destinó para eso junto a la iglesia. "Vengo todos los miércoles y sábados de mi vida", dice sonriendo, y aclara que en días como ayer las filas se hacen eternas "y el agua se entrega hasta cuando ya no hay más".

   Su papá falleció hace tres años, a los 92. "De viejito que era, nada que ver con el cáncer", cuenta Tere, y dice con clarísimos ojos azules: "Perdí la cuenta de los años que estoy, no sé qué sería de mí si no estuviera acá".

Sara admite que ya pasó los 13 años asistiendo a barrio Rucci. También fue la enfermedad de su mamá la que la acercó, foto en mano, y una pregunta clave que le hizo Ignacio. "«¿Qué hacés los sábados y domingos?», me dijo. Me propuso que viniera a dar catequesis a los chicos y me quedé", recuerda.

   La mujer, que ya colaboraba en otra iglesia de la ciudad y se trasladó a Rucci, empezó a trabajar con los más pequeños del barrio y la parroquia, y desde hace un tiempo es la coordinadora del espacio que está conformado por una decena de catequistas y más de 120 chicos, de entre 7 y 13 años, que concurren para la primera y segunda Comunión, y para la primera y segunda Confirmación, incluso con chicos discapacitados que vienen de otras localidades porque no son aceptados en las parroquias de origen.

   Más allá de las actividades cotidianas de Sara, ayer trajinó con el grupo de catequistas para organizar, como hacen todos los años, el Vía Crucis de Niños, que se hizo, de 15 a 17, apenas unas horas antes de la convocatoria a la peregrinación central de los adultos.

   Más allá de tener más de una década presenciando el Viernes Santo, para Sara, "cada año es diferente, con más gente, con más sanaciones, porque así lo vemos acá con la gente que viene de diferentes puntos del país y del mundo". Y no duda en volver cada día y cada año. "No me puedo imaginar en otro lugar", admite.

Desde pibe

Al costado de la parroquia, sobre una de las calles laterales, está Sandro. Desde los 18 años organiza a los vehículos en estas fechas masivas para el barrio, y dice que ya cumplió 40. "Venía con mi papá, y ahora lo hago yo, el padre es quien nos puso acá y colaboramos así", cuenta mientras ordena los conos color naranja que pondrá sobre la calle.

El resto de los días, el hombre se dedica a hacer changas de pintura y lava autos, pero conoce como nadie el movimiento de las zigzagueantes calles del barrio en estos días. "La gente está más ordenada, ya sabe cómo funciona y no se hacen las colas de madrugada, como sí se veían los primeros años, incluso con filas de colectivos", afirma Sandro, y rememora las épocas de entrega de números. "La gente venía a pasar la noche, eso ya no ocurre", relata.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario