Martes 09 de Agosto de 2011
La Guardia Urbana Municipal (GUM) fue creada para consolidar la presencia de la Municipalidad en la vía pública y promover mejores condiciones de seguridad a través de la prevención, la educación, el control y la estricta aplicación de las normativas municipales. Sin embargo, en su actividad diaria se encuentra con situaciones que sorprenden tanto a sus agentes como al titular de la entidad, Mariano Savia. Aquí los más extraños en los que le han tocado intervenir desde su creación.
1- Trapito de alta gama: Un móvil que patrullaba la zona céntrica recibió una queja de un automovilista. El hombre se quejaba de que un cuidacoches no le permitía estacionar su auto porque "era muy viejo". Según el denunciante, el "trapito" aseguraba que en su zona no se podían estacionar modelos anteriores al 2005. Al llegar al lugar el personal de la GUM, el cuidacoches defendió su posición con una nota del artículo constitucional que se refiere a "trabajar y ejercer industria lícita". Pese a sus argumentos, fue arrestado.
2- Las mieles del retiro: Una anciana llama a la GUM para denunciar que una inmobiliaria, en un arreglo erróneo, le había levantado un tapial sobre la llave de agua de su casa y que carecía del servicio. Los efectivos pusieron manos a la obra y, tras abrir un hueco en la pared, liberaron el paso de agua. Antes de que se retiraran, le pidió ayuda para gestionar el recibo jubilatorio que no le había llegado. Alertada por el personal de calle, la base de operaciones se ocupo del tema y a los dos días el problema estaba resuelto.
3- La guerra de la basura: Una empresa, que había sido denunciada porque arrojaba residuos detrás de una escuela de zona sur, se resistía a cumplir con la normativa sanitaria. Y no sólo eso, niega los hechos. Ante las fotografías tomadas por un vecino en las que habían sido descubiertos "in fraganti" tirando basura, el dueño le echó la culpo a su esposa. En las fotos la mujer no aparecía sino un empleado de la firma. La GUM labró la infracción pertinente y abrió una causa que actualmente sigue su curso.
4- La llamada fatal: En una inspección a negocio de celulares de la zona norte, el dueño, sorprendido con 15 aparatos usados de dudoso origen, aseguró que todos y cada uno eran de su propiedad y que no estaban a la venta. Mientras el personal de la GUM requisaban el lugar, uno de los teléfonos empezó a sonar y, al atenderlo, el agente se sorprendió al encontrarse del otro lado de la línea con una mujer que pedía que le devolvieran el celular que le había desaparecido una de horas atrás. El dueño del local y la casa clausurada.
5- Un hombre informado: Alerta de disturbios en bar de avenida Pellegrini. Al llegar, el dueño del local le cuenta a los agentes de la GUM que un hombre e había fugado llevándose cinco ejemplares de los diarios del día. Los agentes salen en su persecución, a dos cuadras del lugar lo encuentran y lo interceptan. El ladrón dice que los diarios son suyo sin darse cuenta de que los diarios estaban sellados con el nombre del bar. En un descuido, además, se le caen los cubiertos que también se había llevado del negocio y que había envuelto en los periódicos.