La ciudad

Los agentes de Tránsito cortaron los servicios adicionales en canchas

La medida se tomó tras la agresión que sufrió una inspectora el sábado pasado. Le tiraron un botellazo y terminó en el hospital. La herida le hizo perder mucha sangre y tuvo que ser trasladada al Carrasco.

Miércoles 25 de Febrero de 2015

La brutal agresión al técnico de fútbol Gustavo Alfaro no fue la única que se produjo en el encuentro entre Rosario Central y Tigre en el Gigante de Arroyito. Una inspectora de unos 50 años fue salvajemente agredida de un botellazo en inmediaciones del estadio y terminó internada en el hospital Carrasco. El incidente fue la gota que rebalsó el vaso para los agentes de la Dirección de Tránsito. En una nutrida asamblea que se realizó ayer en el playón de 27 de Febrero y Moreno se decidió cortar todos los servicios adicionales de los inspectores en las canchas de fútbol, hasta tanto las autoridades no garanticen la integridad física de los trabajadores.

Como ya ocurriera con los servicios de ambulancias, y en los dispensarios y centros de salud, la violencia también golpeó a los inspectores.

A raíz de un botellazo arrojado en la zona de Avellaneda y Alberdi el sábado pasado en pleno operativo del partido Central-Tigre, una agente de Tránsito resultó lesionada detrás de la oreja. La herida le hizo perder mucha sangre y tuvo que ser trasladada al hospital Carrasco para su atención.

No fue el único episodio salvaje. En Almafuerte y Avellaneda los inspectores también recibieron botellazos que afortunadamente no impactaron en sus cabezas. Y en los alrededores del estadio, se detonaron 4 bombas de estruendo a pocos metros de los agentes municipales. "Cuando se hacen los controles a motos cerca de los partidos, se producen estos casos de agresiones. Es que por la bronca de la gente por quedarse a pie luego la vuelcan unas cuadras más adelante con nosotros", deslizó un zorro gris.

Sobre el caluroso mediodía de ayer, el playón de ingreso a la Dirección de Tránsito se pobló de inspectores preocupados por los casos de agresiones. Luego de deliberar y de escuchar múltiples testimonios de casos de ataques, el sindicato resolvió por mandato de la asamblea no prestar más servicios adicionales en los partidos del fútbol. La resolución fue por unanimidad y aplaudida entre los agentes que acudieron a 27 de Febrero y Moreno.

Sin respuestas. "La violencia que se vio en la cancha también la sufrimos los empleados municipales y es parte de una falta de política de seguridad. Estamos en la calle. Ya lo vivimos en el área de salud. Si no están garantizadas las condiciones para que trabajemos sin peligro, no prestaremos el servicio. Lo charlamos con el secretario de Control y Convivencia Ciudadana, Pablo Seghezzo, y nos dijo que en los partidos de fútbol se cansa de llamar a la policía y no tiene respuesta. Es realmente preocupante, porque nos dice que está cansado de llamar", le dijo a LaEN_SPACECapital el subsecretario gremial de los municipales, Víctor Amiselli.

Uno de los momentos críticos se produce al egreso de los estadios, cuando finalizan los cotejos deportivos. La policía se retira y los inspectores quedan a merced de los violentos. "Queremos que sea un llamado de atención ante las autoridades provinciales y municipales", sentenció el dirigente.

Por los ataques y amenazas ya se han cerrado varios centros de salud. Pero la desprotección que denuncia el gremio se siente en otras dependencias. Un ejemplo. Cuando llega una persona a quien le sacaron la moto en un operativo a un distrito municipal a buscar el rodado y el acta aún no llegó por algún retraso en el envío, es imposible liberar el vehículo. Es allí cuando se dan circunstancias de insultos e irritación.

Falta de compromiso. En los estadios la ira se multiplica, pero para Amiselli "se potencia también por la falta de compromiso del personal policial y de las autoridades que tienen que controlar. La gente pasa por 400 cacheos antes de ingresar a la cancha, a lo mejor le sacan un encendedor y adentro hay bombas de estruendo. Hay una impunidad con determinados grupos que se dan el gusto de tirarle botellazos a una persona. No lo vamos a permitir. Esta ineptitud es alarmante", apuntó Amiselli.

Luego de la catarsis que realizaron ayer varios agentes, quienes relataron situaciones que les ocurrieron en sus horas de trabajo, la asamblea decidió por unanimidad no concurrir a los estadios de fútbol (en principio se habló de las canchas de Rosario Central y de Newell's Old Boys), hasta tanto no se garantice la seguridad de los inspectores.

"La garantía la tienen que dar ellos (por las autoridades provinciales). No vamos a hacer adicionales en ninguna de las dos canchas. Si hay alguna propuesta la evaluaremos en conjunto con los trabajadores y resolveremos los pasos a seguir. No vamos a cambiar dinero por salud. No iremos a los estadios hasta que esta problemática se tome en serio. Como sindicato es imposible admitir que le pase algo a un compañero", afirmó Amiselli.

Dispensarios con custodia

Hacia mediados de enero, la inseguridad sacudió el área de Salud municipal.

El dispensario San Marcelino Champagnat, de Castellanos al 3900, tuvo que cerrar sus puertas luego de que el personal sufriera varios hechos de violencia y robos.

La medida se adoptó tras una golpiza que recibió un enfermero de parte de un paciente con numerosos antecedentes violentos.

La saga había comenzado con el caso de un acuchillado que motivó el presuroso cierre de las puertas del centro de salud, porque personas armadas lo estaban buscando en la zona con intenciones de concluir el ataque. Luego, la portera fue robada y trascartón vino el ataque al enfermero.

El crecimiento de personal de seguridad en los centros de salud (actualmente hay en treinta de los 50 que existen en Rosario) no parece haber disminuido la problemática de la violencia hacia los profesionales.

De hecho, el dispensario San Marcelino Champagnat cuenta con una persona que oficia de custodio desde hace ya algunos días.

En el último año crecieron los cierres de centros de salud debido a la violencia y los robos, que al mismo tiempo implican el aumento de los pedidos de traslado de personal.

Cabe recordar que, como un efecto cascada, los trabajadores del centro de salud del barrio Toba (Rouillón al 4300) decidieron cerrar también el dispensario como protesta frente a los robos que venían sufriendo los profesionales.

En los cincuenta centros de salud asisten unos mil trabajadores.

También en enero pasado, los profesionales de la salud nucleados en la Asociación de Médicos de la República Argentina (Amra) solicitaron al municipio la custodia de la totalidad de los centros de salud de Rosario.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario