La ciudad

"Lo que se hizo con el área de Salud es no pensar a la misma como un derecho"

Lo aseguró el titular de Salud Pública de Rosario, Leonardo Caruana, luego de que se redujo el Ministerio de Salud de Nación a Secretaría.

Martes 04 de Septiembre de 2018

Pese a que los ministros de Salud de todas las provincias lo consideraron un "retroceso institucional significativo", el organigrama de ministerios que se anunció ayer redujo la cartera sanitaria nacional a una secretaría, subordinada al Ministerio de Desarrollo Social. Para el secretario de Salud del municipio, Leonardo Caruana, no se trata apenas de un cambio de nombres; sino de la consecuencia de "no pensar la salud como un derecho de la población". Con esta decisión, dijo, Argentina será el único país de América latina sin Ministerio de Salud nacional. "Si nos extendemos a América del Sur, sólo tenemos el ejemplo de Haití", señaló.

Como los ministros provinciales, Caruana cuestionó con dureza la decisión de subsumir la cartera sanitaria al área de Desarrollo Social. El Ministerio de Salud de la Nación es, ni más ni menos, que "el órgano rector de las políticas sanitarias de un país, encargado de regular las inequidades que pueden existir en distintas provincias. Un Ministerio de Salud fuerte, por ejemplo, regula el precio de los medicamentos de alto costo, fomenta la producción pública de medicamentos, desarrolla información epidemiológica, de investigación, ante pandemias y epidemias coordina y conduce con autonomía", explica.

¿Es lo mismo que la salud tenga rango ministerial o no. Es sólo un cambio de nombres?

—Claramente lo que se genera con esta medida no es sólo un cambio de rango en el organigrama del Estado, sino un debilitamiento de la autonomía y la capacidad de decisión en materia de salud pública.

¿Qué consecuencias puede tener esta medida?

—Primero, cuando uno quita autonomía a un área de gobierno, está recortando capacidad de decisión y rectoría. Por otro lado, también le está quitando autonomía en cómo definir el presupuesto, porque empieza a quedar supeditado a otras cosas. Eso tiene un impacto en el financiamiento. Por eso, en este cambio, nos sorprende la audacia y la velocidad, pero no la decisión política.

¿Por qué?

—Esto es parte de una serie de medidas que vinieron a desconfigurar el rol del Ministerio de Salud. Porque la decisión política viene siendo la de disminuir la capacidad reguladora y el presupuesto del área de Salud. Esto comienza con el decreto de la cobertura universal en salud, lo que significa empezar a pensar en paquetes de prestaciones y la salud es un conjunto de bienes. Continúa con la disminución en la provisión de anticonceptivos en 2016, la falta de insumos de este año, la no cobertura de medicamentos de alto costo, de prestaciones de discapacidad, los recortes del programa Incluir Salud. Todo forma parte de esta última decisión, que es subordinar el Ministerio de Salud al rango de secretaría y colocarlo por debajo de un ministerio que también puede entenderse como un área de prestaciones para pobres en lo social.

Es decir que este nuevo organigrama traduce una visión particular de las políticas sociales ...

—Cuando se piensa en la disminución de presupuestos para ciencia y técnica, el rol de las universidades nacionales, más las propuestas de reforma laboral y previsional, estás hablando de un modelo de organización social, de vida de la sociedad. Y estas medidas impactan directamente en la calidad de vida de las personas.

¿Cuál es ese impacto?

—Nosotros lo estamos viendo cuando no llegan las vacunas, cuando se deja de financiar los medios de transporte para los discapacitados. Cuando la incertidumbre es lo que prima, se generan mayores vulneraciones en las personas que menos tienen. Es lo que estamos viendo ahora. Hay que pensar qué hubiera pasado en la ciudad y la provincia si en los 90 no hubiéramos seguido un camino inverso, de construcción de un sistema de salud que forma parte de una red que puede contener a todas estas personas que actualmente tienen prepagas y no pueden solventar su gasto o que pierden el trabajo. Este sistema no está pensado para atender con servicios a los que se enferman; sino con la idea de brindar un servicio de salud integral que incluye prevención, promoción, investigación e información para poder decidir, por ejemplo, qué hacemos ante el dengue o ante la gripe A.

¿Cómo se lleva ese sistema con las políticas nacionales en materia de salud?

—Ningún sistema de salud en el mundo se mantiene con financiamiento municipal o provincial. Si pensás la salud como un derecho y la integralidad de las intervenciones, desde la mínima estrategia preventiva hasta la de mayor complejidad, hay una responsabilidad indelegable en la Nación con el mantenimiento de los tratamientos de alto costo. Poner en duda esto y desfinanciar estas cosas, pone en riesgo el sistema de salud. Hoy lo que prima es la incertidumbre en relación a la llegada de determinados insumos, determinados medicamentos, no hay claridad. Y esto se viene dando en un proceso de condicionamiento a las provincias de adherir a la cobertura universal, para que se otorguen determinados recursos financieros.

La ministra de Salud provincial, Andrea Uboldi advirtió que esta decisión implica una reducción de presupuesto que va a afectar particularmente a los que menos tienen...

—Cada decisión la sustentan valores. Si uno piensa la salud como derecho, se aleja de políticas que persiguen un paquete de prestaciones. Si se piensa la salud como una mercancía, empiezan a aparecer las decisiones que estamos viendo en estos años.

¿Desde el gobierno nacional no se está pensando en la salud como derecho?

—Para nada.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario