La ciudad

Lo que falta y lo que no se hizo en los barrios que carecen de agua

Cómo explica la empresa Aguas Santafesinas SA las inequidades y la ausencia de red de agua potable en vastos sectores de la periferia.

Lunes 09 de Marzo de 2020

El gerente de comunicación de Aguas Santafesinas, Guillermo Lanfranco, aclara que la empresa “no puede instalar redes fuera de nuestro radio servido, como en asentamientos irregulares, pero conocemos la necesidad y para cubrirla lo más posible implementamos cubas con agua segura: hace cinco años eran 27 cubas móviles y hoy hay diez, además de plantas potabilizadoras mediante ósmosis inversa (N. de la R: Es un equipo que convierte el agua de pozo en potable; le saca la sal a través de membranas)”.

Para Facundo Peralta, referente de Causa y representante de la Liga de Organizaciones Barriales del Gran Rosario que agrupa a 15 agrupaciones, “mucha la gente es la que hace malabares” con el agua en distintos barrios. “Es un problema recurrente. Se quejan de la presión, del fuerte sabor a cloro, acá el problema de base es que no se terminó el Acueducto Gran Rosario ni se agrandó la planta potabilizadora que está al lado del Puente a Victoria. Con esa obra se podría proveer de agua a todos los barrios de la periferia y también a las localidades de Funes, Ibarlucea, Pérez”.

Algo similar analiza la concejal del Frente de Todos, Norma López. “Que la gente no tenga garantizado el acceso al agua es por decisión política y malísima urbanización. Desde que era niña y vivía en barrio Godoy me acostumbré a juntar agua con la canilla baja, la ciudad fue creciendo sin planificación y los grandes barrios en la zona de Circunvalación quedaron con muchos inconvenientes para acceder al agua”.

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Y, el presidente de la Unión de Usuarios y Consumidores y ex directivo del Enress (ente encargado de controlar a la empresa Aguas), Alberto Muñoz también le apunta a las obras. “La solución del problema de falta de presión en muchos barrios sigue siendo la continuación de la planta de Granadero Baigorria y el acueducto Circunvalación que equilibre esas presiones: una obra sobrepublicitada en los últimos cinco años, pero poco ejecutada”.

Pero además, Muñoz hace una crítica de orden legislativo. “En 1995, la empresa comenzó a manejarse con la ley 11.220 de privatización que nunca fue modificada. En ella se estipulaba un área servida para cada una de las ciudades, evidentemente eso hay que superarlo. El gran problema es que tras tantas décadas no se modificó la ley, es una asignatura pendiente, porque todos los habitantes de las ciudades deben quedar ncluidos en los servicios”.

Lanfranco asegura que el Acueducto Gran Rosario fue pensado a más de 50 años. “Hoy tiene dos bombas funcionando y se pueden agregar cuatro más, cuando se decida poner en marcha las etapas segunda y tercera del acueducto se duplicará la producción actual que es de 6 millones y medio de litros por hora de agua potable. La gestión anterior no completó el proceso de licitación por un problema sencillo: todas las obras de inversión masiva quedaron afectadas por devaluaciones y falta de financiamiento externo. Hoy se está en etapa de análisis para relanzarlo con una nueva búsqueda de financiación. Son obras muy costosas que se pagan en dos o tres generaciones”.

Esperar medio siglo para que los problemas hídricos mejoren, cuando la ciudad sigue creciendo, parece una agonía lenta, en la ciudad donde el río insiste en reírse de muchos. Una ciudad donde, además, se creó la Cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) que logró reglamentar por ley, inédita en América Latina, el Derecho de Jarras.

La normativa rige desde 2015 en toda la provincia de Santa Fe y garantiza el acceso gratuito al agua potable en bares o restaurantes y en los establecimientos dependientes de los distintos órganos de poder del Estado provincial. Pero, parece sarcasmo, el agua no entra aún en las canillas de muchas casas de la periferia de la ciudad.

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