La ciudad

Lifschitz promete una herencia con "superávit, equilibrio y orden"

A poco de entrar al último año de gestión, avisora un 2011 "de muchas realizaciones". El socialista minimizó el costo político de las denuncias de robos en Tránsito.

Domingo 21 de Noviembre de 2010

A punto de ingresar al último año de su segundo mandato consecutivo en el Palacio de los Leones, Miguel Lifschitz aclara con énfasis que los rosarinos serán los encargados de ponerle la nota final a su administración. Aunque, de inmediato, lanza una sentencia con impronta de aprobación: "Le dejaré una Municipalidad 0 kilómetro al que venga después".

Lifschitz también parece poner todas las fichas a un 2011 cargado de citas electorales determinantes. "Será un año de muchas realizaciones", promete. Y desestima ante La Capital que las denuncias que vienen sacudiendo a la Dirección de Tránsito tengan un costo político.

—Acercándose a los últimos doce meses de su administración, ¿qué nota le pondrían los rosarinos?

—Hay que esperar hasta el final de la gestión para evaluar. Es necesario tomar cierta perspectiva para una valoración. La nota definitiva la pondrán los rosarinos y puedo decir que di lo mejor en estos años. Dejaremos obras realizadas y proyectos muy importantes en marcha. Y una Municipalidad 0 kilómetro al que venga después, con cuentas superavitarias, presupuestos equilibrados y áreas ordenadas. El que llegue tendrá también muchas posibilidades de hacer una gran administración.

—La deuda social, reflejada en parte por la falta de cloacas o pavimento, ¿fue achicándose?

—Siempre aparecen nuevas demandas, aunque 2011 será de muchas realizaciones para la ciudad, con procesos en marcha y a iniciar. Cerraremos un período de gestión a toda obra, con el gabinete enfocado en la administración y numerosos acuerdos con la provincia.

—El déficit habitacional aún no se revierte.

—Logramos pequeños avances. Pusimos en marcha un proyecto, una ambición de larga data, para sectores trabajadores o medios. También hay opciones para lanzar otras operatorias en esa línea y vamos hacia iniciativas de carácter social. Obviamente, si miramos la totalidad del problema, estamos lejos.

—Se denunciaron irregularidades en montos asignados por la Nación para obras públicas en la provincia, al igual que con los Aportes del Tesoro Nacional (ATN).

—Rosario nunca recibió ATN de éste y anteriores gobiernos nacionales. En materia vial tuvimos una buena respuesta con obras en la Circunvalación y el acceso a la ruta 34, de más de 800 millones de pesos de inversión, al margen de la autopista a Córdoba. No me puedo quejar. Hay un importante apoyo en cloacas, con obras troncales, aunque no pudimos avanzar lo necesario con las viviendas. En Rosario existe mucha disponibilidad de tierras, pero el problema es la falta de inversión en infraestructura para urbanizarlas.

—¿Hay un costo político por las denuncias de robos en el corralón?

—No, un gobierno permanentemente tiene cosas positivas y negativas. Es un tema menor que adquiere trascendencia porque, justamente, en Rosario eso no suele pasar.

—La oposición dice que una comisión investigadora era clave para recuperar la confianza en el municipio.

—Sí, para hacer más ruido político. Me llama poderosamente la atención que personas muy vinculadas a los gobiernos provinciales en los últimos 24 años nunca manifestaran preocupación en investigar casos de corrupción notables y aún sin sanción. No hubo comisión investigadora por hechos reales como Skanska (empresa sueca involucrada en 2005 en supuestos pagos de coimas a funcionarios nacionales) o el de Guido Antonini Wilson (el venezolano conocido por el escándalo del maletín en 2007). En Rosario ni siquiera se piensa en un hecho de corrupción sino en el mal accionar de uno de los 10 mil empleados que tenemos. Es muy difícil garantizar las cualidades morales de la gran cantidad de trabajadores que posee el municipio.

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