La ciudad

Líbano nombró a sus primeros embajadores gastronómicos en el país

Integran la Sociedad Libanesa de Rosario, transmiten su cultura, y son solidarios con organizaciones de bien común.

Domingo 05 de Mayo de 2019

Flamantes y únicos, los embajadores gastronómicos del Líbano en Argentina viajan con sus valijas de especias cocinando y rescatando historias, difunden la cultura que heredaron y cocinan solidarios para organizaciones sociales. Integran una subcomisión de la Sociedad Libanesa y están orgullosos del rango obtenido que los convierte en representantes culturales ante distintos niveles de Estados.

Cada año, en la tradicional Fiesta Nacional de Colectividades, ellos se ubican en el stand del Líbano, donde preparan más de dos mil porciones de shawarma por noche. Además, dan una mano culinaria al refugio Sol de Noche, al Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas y a instituciones que lo solicitan. Pero también tienen cintura para responder a la emergencia, como cuando prepararon y llevaron mil empanadas a bomberos y socorristas que no se despegaban de los escombros en la tragedia de calle Salta 2141.

El grupo se llama Aromas del Líbano y el nombre no podría estar más connotado. Como sus antepasados que viajaban vendiendo telas y peines, y que en un inexplicable sincretismo de nacionalidades el barrio y la colonia bautizó "sirio-libaneses", ellos ahora recorren el país con utensilios y especias, y un solo objetivo: que no muera el legado gastronómico. Hasta representan a sus abuelos con actores que prologan la elaboración de cada plato, en las charlas anuales de cocina.

Además de las clases en vivo, tienen un programa de radio en la FM 92.7, donde todos los martes, de 17 a 19, cocinan, hablan en vivo al Líbano y hacen sorteos. En internet plasman sus actividades en www.aromasdellibano.com y proyectan un nuevo viaje a la tierra de sus abuelos para septiembre del año próximo.

En 2015 también viajaron y LaCapital registró la experiencia cuando ayudaron con la cocina en un campo de refugiados sirios. "Llevamos dulce de leche que estiramos con leche en polvo y agua para untar el pan de los niños", contó Pablo Rachid.

Recetas a porfía

Once años atrás advirtieron que no alcanzaba con pasar recetas a través de las generaciones. La cultura tenía otro espesor, otros legados. Así formaron el grupo que hoy integran Rachid (coordinador), Sandra Perrone, Agustina Vargas, Carina Rachid, Jorge Flores, Lautaro Neira, Hernán Rachid y Joana Evans. No todos son descendientes, pero de algún modo los subyugó ese mundo de sabores, como cuenta Perrone.

"Recorremos la provincia y el país, dando charlas gratuitas y cocinando en vivo en las instituciones árabes", explica Rachid. En agenda de primavera, llegarán a Ushuaia convocados por el gobierno de Tierra del Fuego. Antes, volverán al refugio Sol de Noche, el 5 de junio, cuatro días después habrá un té con recetas de mesa dulce en la Sociedad Libanesa y, en el mismo sitio, el 5 de julio, harán la charla anual Aromas Tour que se lleva todos los aplausos.

Otras colectividades

¿Por qué? En cada edición invitan a colectividades cuyos platos típicos unió la historia y la vida en el oriente próximo, Europa meridional o las tierras balcánicas. En esta ocasión, las invitadas serán las gastronomías de Lituania y Kasajistán, donde ya anuncian ahumados, quesos y aceitunas gourmet. Mientras hablan, las recetas van y vienen: hemmos bi tahine (puré de garbanzos con salsa de sésamo), warak enaeb meshi (hojas de parra rellenas) o kebbe (pastel de carne relleno). Y es imposible no traer la Fiesta de Babette a la charla, ese canto a los sentidos que plasmó el cine.

En el medio viajarán a ciudades como Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires y al norte de la provincia de Santa Fe, cocinando, difundiendo la cultura que se amasó junto a los fuegos antiguos y de paso buscando familias que quedaron desvinculadas en las inmigraciones.

"Cada vez que llegamos a un lugar se nos arrima mucha gente y dice que sus abuelos eran árabes, pero no tienen más datos, a partir de ahí y a través de todos los contactos que tiene la Sociedad Libanesa tratamos de ubicar familiares", explicó Rachid.


Una zafra amarga

En 1902, un niño de 12 años llegó al puerto de Buenos Aires, escondido en un barco. Un camión lo llevó a la zafra de azúcar en Tucumán, con un trozo de arpillera para dormir y una comida diaria. Por las noches, copiando las letras de los diarios aprendió la lengua del nuevo país. Diez años después pudo enviar la primera carta a su tierra. Fue su papá quien le respondió con las noticias más duras. Su mamá había muerto de tristeza, había otras muertes y nuevos hermanos. El contacto por carta siguió, en 1930 dejó el norte y llegó a Rosario. Nunca más regresó, pero tampoco olvidó las palabras de despedida de su madre: "Prefiero no verte más a verte muerto". La referencia era clara: el ejército de ocupación otomano enviaba adolescentes libaneses a las fronteras de los Balcanes, cuenta Carina Rachid, sobre su abuelo.

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