Miércoles 09 de Marzo de 2022
En esta oportunidad, el contexto sanitario cedió en la intensidad de sus restricciones y permitió una conmemoración del 8M con rasgos similares a la prepandemia. El coronavirus impuso nuevos escenarios, modificó paradigmas urbanos, y en ese marco de incertidumbre, crisis y transformaciones el mundo siguió siendo testigo de un reclamo inalterable y cada vez más urgente. La multitudinaria movilización de ayer por la reivindicación y visibilización de la lucha contra las desigualdades y las violencias representó una sentida exclamación de las mujeres, que con sus gritos, sus pañuelos y sus carteles se adueñaron de las calles del centro rosarino.
En el marco de un paro internacional y plurinacional de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales y personas no binarias, quienes se manifestaron ayer en distintos puntos de la ciudad elevaron encendidos pedidos de equidad, de justicia, de necesidades que continúan interpelando a toda la sociedad. “Somos los gritos de las que ya no están”, expresaban carteles que recordaron ausencias que siguen retumbando y aturdiendo.
Con ese caudal emocional como inevitable telón de fondo, la marcha que salió alrededor de las 18 de la plaza San Martín y se dirigió hasta el Parque Nacional a la Bandera fue una de la actividades centrales de la jornada, junto con acciones que se desarrollaron durante toda la tarde en la zona del Parque a la Bandera.
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Con distintas consignas y exigencias, y con un acento mayoritariamente femenino, distintas agrupaciones sociales lideraron la nutrida columna que desembocó en las adyacencias del Monumento, frente al río, epicentro de las acciones de visibilización y concientización que incluyeron la lectura de una proclama.
Durante todo ese recorrido, los carteles expresaron un espíritu inquisidor que se multiplicó entre miles de manifestantes. “Ninguna en el olvido”, “Que ser mujer no sea una condena”, “Feliz será el día que no tenga que avisar que llegué bien”, “No quiero que la que salga en la tele llorando sea mi mamá”, y “Parece que ignoran que sus madres son también mujeres”, fueron algunas de las frases que supieron resumir la dirección del reclamo.
“Encubrir a un abusador no te hace un amigo, te hace cómplice”, “Basta de abuso infantil”, “Grito por las que no tienen voz”, “Que ser mujer no nos cueste la vida”, expresaron en pancartas las protagonistas de otra marcha histórica.
En los alrededores del Monumento hubo una feria, un festival cultural y la lectura de una proclama. También se realizaron mapeos entre organizaciones y asociaciones profesionales con perspectiva de género, de la UNR, con consignas contra las violencias sexistas.
Como muestra de esta inquietante problemática, se puede remarcar que en lo que va del año hubo cinco femicidios en la provincia de Santa Fe (a los que se agregan otros seis, en contexto de la criminalidad). A lo que hay que agregar las 50 denuncias diarias que recibe la Unidad de Violencia de Género de la Fiscalía Regional Rosario, las más de mil llamadas que entre enero y febrero de este año registró el Teléfono Verde de la Municipalidad (0800-444-0420) y las más de 2 mil comunicaciones, en el mismo lapso, que recepcionó el WhatsApp de Contacto Violeta (341-578-1509), un dispositivo que se incorporó en la pandemia.
Vale recordar que el 8 de marzo refiere desde hace años al asesinato de 129 obreras de una fábrica textil en Estados Unidos, mientras protestaban por derechos laborales. Y hay que subrayar que la agenda de actividades en Rosario se extenderá hasta el fin de marzo.
Una proclama y exigencias
El acto central en el Parque a la Bandera incluyó la lectura de una proclama. “Salimos a las calles en todo el mundo porque encabezamos los números de desempleo, de pobreza e indigencia. Estos años de pandemia fueron muy duros, la crisis sanitaria se enlazó con una profunda crisis económica y se precarizaron nuestras vidas. Se recargaron las tareas de cuidados que siguen recayendo sobre nuestros cuerpos. Y seguimos estando en la primera línea en el sistema de salud, y en las tareas de promoción comunitaria, sosteniendo las ollas populares, los trabajos de prevención y de abordaje sobre las violencias”.
“Eso que llaman amor es trabajo no pago. Nos unimos en un grito común y exigimos presupuesto, reconocimiento a las tareas de cuidado y que ninguna trabajadora cartonera quede sin derechos”. “Exigimos paridad en los sindicatos, condiciones dignas de trabajo para la economía popular y derecho a la desconexión fuera de jornada laboral”, esos fueron algunos de los reclamos que finalizaron con un pedido de justicia por las que ya no están.
#8M. Una en medio millón
En lacapital.com.ar hay un apartado (8M - Una en medio millón), que refiere al Día Internacional de la Mujer y que incluye una serie de reportajes que permiten visibilizar las batallas que vienen llevando adelante los movimientos de mujeres y diversidades, no solo en ámbitos laborales, sino contra toda discriminación y violencia. El trabajo evidencia historias singulares de las mujeres que supieron abrir caminos hace algunas décadas, y de las que lo siguen haciendo.
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