La ciudad

Las huertas urbanas ya generan ingresos para 250 familias

La propuesta apuesta además a la inclusión social a través del trabajo y a garantizar el acceso de los rosarinos a alimentos más saludables.

Martes 10 de Septiembre de 2019

La lluvia de ayer obligó a suspender el lanzamiento de la Semana de la Agroecología en las Ciudades (ver aparte), pero para Tomasa Ramos fue una bendición, un alivio después de muchas semanas de sequía. La mujer, mamá de dos jóvenes que hacen changas de albañilería y jardinería, es una de las tantas que participa del Programa de Agricultura Urbana del municipio. Con una decena de parques huerta y huertas comunitarias en marcha, la propuesta apuesta a la inclusión social a través del trabajo y a garantizar el acceso a alimentos saludables; pero además representa una fuente de ingresos para unas 250 familias que venden su producción en las ferias y mercados de alimentos saludables.

Tomasa lleva diez años trabajando en el parque huerta del Bosque de los Constituyentes, en Sorrento y Cullen.

Allí, junto a un grupo de vecinos se encarga de sembrar, cosechar y armar los bolsones de verduras libres de agroquímicos (por esta época del año hay acelgas, lechuga, remolacha, rúcula, espinaca, puerro o repollo) que se distribuyen, principalmente, en el centro de la ciudad.

Las huertas urbanas nacieron en 2002 como una respuesta frente a la crisis económica y social que marcó el fin del gobierno de Fernando de la Rúa. Actualmente, según datos de la Secretaría de Economía Social, estos espacios de cultivo comunitario suman unas 32 hectáreas. Hace pocas semanas se habilitó el parque huerta de bulevar Seguí al 7500, donde producen grupos de vecinos de la zona oeste.

"Originalmente, la iniciativa buscaba promover la producción de alimentos, sobre todo hortalizas y verduras, a escala familiar o para la venta como ingreso complementario o principal de una familia", señala Antonio Lattuca, coordinador del programa de Agricultura Urbana.

Con el paso del tiempo, explica, se trasformó en un proyecto transversal. "Trabajamos con el programa Nueva Oportunidad (para jóvenes que no estudian ni trabajan), con el plan Abre y con la Dirección de Libertad Asistida, capacitando a chicos que han tenido problemas con la Justicia. También con escuelas donde promovemos las huertas educativas para llegar a las familias, para que puedan hacer huertas familiares en sus casas", señala.

Para Tomasa, la huerta es un espacio de trabajo junto a sus vecinos, "donde trabajando la tierra podemos conseguir alimentos" y también un incentivo para la economía familiar, sobre todo después de que David, uno de sus hijos, se quedara sin trabajo después de la última devaluación.

El proyecto tiene una suerte de central de operaciones en la zona sur. En Lamadrid 250 bis funciona el Centro Agroecológico Rosario, un espacio de capacitación, de práctica y de entrenamiento para instituciones o personas que quieran tener su propia huerta, en el patio de su casa, en la terraza o en el balcón.

En ese espacio también funciona un área de plantas aromáticas y medicinales, una fábrica de compost (donde ahora se comenzó a trabajar con los desechos de las cervecerías artesanales), un secadero solar y un banco de semillas libres.

"Tenemos una gran colección de semillas de verdura. Junto a profesionales de la Universidad Nacional de Rosario realizamos una prueba con variedades de tomate y este año vamos a ofrecer semillas de 24 variedades de tomate que la gente podrá apadrinar o amadrinar. Es decir, ponerlas a producir, quedarse con una parte y devolver otra para que sigan circulando", destaca Latucca. Además de tomates, habrá semillas de variedades de lechuga, albahaca y chauchas.

También se trabaja en la búsqueda de formas de producción ecológica de verduras de gran calidad y la producción de preparados biológicos que favorecen el crecimiento armónico y sano de las plantas. "Junto a la UNR estamos evaluando también algunos preparados en base a ortigas, comprobando qué calidad tienen y cómo funcionan en el cultivo de la rúcula. Lo mismo empezamos con un hongo que se llama trichoderma y es benéfico para la producción de tomates", describe el funcionario.

En los últimos años —un poco por la crisis económica, otro por una mayor conciencia sobre la necesidad de consumir alimentos sanos— las actividades del programa de Agricultura Urbana tienen cada vez más público. Las verduras y hortalizas que se cultivan en los parques huertas se venden en las ferias como las de las plazas López, San Martín o Alberdi; las de Oroño y el río, Oroño y Montevideo, el Biomercado y el almacén de alimentos saludables Compañía Natural.

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