Las historias que rodean a Ignacio
En torno al padre Ignacio hay miles de historias: de ausencias, de alegrías, de dolor, de agradecimiento. Cada una de ellas rodea al sacerdote esperando su bendición.

Sábado 07 de Abril de 2012

En torno al padre Ignacio hay miles de historias: de ausencias, de alegrías, de dolor, de agradecimiento. Cada una de ellas rodea al sacerdote esperando su bendición. Ayer, en el barrio Rucci, hubo tantas como almas que siguieron con fe y devoción el multitudinario Vía Crucis. Las de los hermanos Blanco, José, Elisa, María Isabel, Susana, Angélica y Verónica, son sólo algunas de ellas.

"Nuestro camino": Son hermanos, de apellido Blanco, ella tiene 27 y el 28 y viven en la zona sur de la ciudad. Ayer cruzaron Rosario caminando para llegar a la parroquia de Ignacio. “Salimos a las 7 y lo hicimos por algo especial. Fue nuestra propia peregrinación”, admitieron. “La gente llega hasta acá buscando un bien, y está bueno que así sea”, dijeron ayer muy sonrientes y sentados sobre uno de los pilares que antecede a la parroquia Natividad del Señor, en el corazón del barrio Rucci. Los jóvenes hermanos, que también desandaron a pie el camino de regreso a su casa, consideraron como “muy bueno” que la gente busque el bien. “Si ese sentimiento es grande, se consigue lo que uno pide. Lo sabemos porque somos gente de fe y tenemos pruebas”, remarcaron. Después, se miraron sonrientes y cómplices y siguieron disfrutando de un día muy especial para ellos y cientos de miles de fieles.

“Fui testigo de sanaciones”: Elisa Olmedo es formoseña. Llegó de esa ciudad el jueves y anoche participó del Vía Crucis de Ignacio. “Yo tuve sanaciones, por eso vengo, igual que mi hermana”, dijo la mujer de 65 años que visita la parroquia de barrio Rucci al menos dos veces al año. Sin vacilar, contó que en su provincia la fama de Ignacio crece “de boca en boca”. Así, los relatos de los peregrinos se multiplican cada vez que regresan de Rosario a distintos puntos del país. Elisa recuerda que en el primer tour del que participó fue testigo de tres sanaciones: “Un cáncer de garganta, mal de Chagas y un problema neurológico”, señala. Ella misma admite haber experimentado mejorías en su salud tras sus visitas al carismático sacerdote de Sri Lanka. “Ya no sufro de una hernia de disco y de jaqueca crónica”, admite antes de dispensar un sinnúmero de palabras positivas para el cura.

Hombre de fe: “Tengo mucha fe. No estaría acá si no fuera así”, confiesa José Luis Masari, de 65 años, un vecino de Casiano Casas y Baigorria que ayer iba a rogar junto a su esposa por el éxito de una cirugía que deben practicarle a su nietito. Sin demasiados rodeos, explicó que “cada ser lleva la fe dentro de su mismo cuerpo”. “Yo siempre tengo fe en las cosas que quiero que pasen y lo consigo”, admitió. “Siempre tuvimos lo que pedimos, es algo increíble, es la fe que uno le tiene al padre”, remarcó Masari. Su esposa es una habitual feligresa de la parroquia Natividad del Señor y anoche ambos participaron del Vía Crucis.

"Está en paz": “No llores más, él está en paz”. Esas son las palabras que María Isabel Maldonado recuerda que le dijo el padre Ignacio el año pasado, para el Domingo de Ramos, cuando se detuvo frente a ella mientras estaba impartiendo bendiciones. La frase la dejó perpleja. María Isabel había perdido a su marido dos años antes y la pérdida había sumido su vida “en una etapa muy mala”. “El me abrió el corazón, vine acá y salí adelante”, recordó ayer tras haber regresado a la parroquia porque “era una cuenta pendiente. Tenía que venir”. Ayer esperaba el Vía Crucis junto a Susana Previtera, una amiga que está en tratamiento “porque es bipolar”. Ambas aseguraron que en la parroquia de Ignacio “hay energía positiva y, fundamentalmente, mucha paz”.

De Córdoba a Barrio Rucci: Angélica Arias y Verónica Sosa son madre e hija y cordobesas. Con las mochilas al hombro y el cansancio reflejado en sus rostros esperaban ayer el Vía Crucis de Ignacio. El viernes próximo Verónica se someterá a una cirugía y ambas mujeres rogaban ayer que todo salga bien. Conocieron a Ignacio “por la televisión” y decidieron viajar hasta el barrio Rucci. “Tenemos entendido que hace sanaciones”, señalaron.