La ciudad

Las frenéticas compras navideñas convierten al centro en un gran caos

Los bocinazos, insultos, corridas y embotellamientos están a la orden del día. Los comerciantes celebran el repunte de las ventas y pronostican que mañana será peor.

Miércoles 23 de Diciembre de 2009

“No te metas por el centro, esto es una locura”, gritó al celular un joven para sobreponer el mensaje al ruido del tránsito de Sarmiento y Córdoba, a las 11 de ayer. Estaba en lo cierto. Desde el lunes la zona se convirtió en un gigantesco escenario animado y aún falta el pico de la movida navideña que se estima llegará mañana por la mañana. Insultos, bocinazos, corridas, apurones; el microcentro fue un caos en medio de las ventas que vienen en alza y hacen que los comerciantes estén de parabienes.

En cada bocacalle, largas colas de vehículos intentaban perforar la aglomeración con distinta suerte; algunos autos pasaban casi rozando los bolsos con moños, otros aludiendo a los derechos para circular. También eran extensas las hileras que formaban los usuarios de los taxis, fatigados de calor y paquetes y prestos a entrar en fricciones cada vez que un milagro arrimaba un móvil vacío.

En las esquinas, las inspectoras de Tránsito intentaban racionalizar el traqueteo. “Está terrible, la gente no hace caso”, dijo Beatriz en el corazón del centro rosarino y en una pausa con el silbato, mientras detenía una columna de tráfico precedida por un colectivo. Al costado, las vidrieras de una disquería sintonizaban la fecha con un mensaje en inglés: «let it be Christmas». Algo así como «deja ser la Navidad».

El panorama en su conjunto daba la sensación de estar potenciado. Sobraba de todo. Autos estacionados donde no debían, bocinazos, ofertas ambulantes, peatones, familias completas con cochecitos y niños, y por supuesto el calor. También colas en los bancos y hasta generadores que suplían la energía eléctrica, que en algunos locales de San Martín al 900 falta desde el viernes.

Negocios colmados. Los comerciantes de las peatonales consultados por La Capital no dudaron en mostrarse de buen ánimo. Es que todos coincidieron en señalar que “las ventas vienen en alza” y el repunte comercial se percibe a simple vista. Locales atestados y gente pugnando por sumarse a una de las tantas promociones que toman por asalto las vidrieras.

En las jugueterías se mostraron más que satisfechos con la movida de los últimos días. Las perfumerías vieron en alza la venta de «estuchería» especial para las fiestas y las casas de ropa también hicieron su agosto en pleno diciembre, y salones con amplia gama de objetos no paraban de atender.

Oferta callejera “No molesto a nadie estando acá, en este rinconcito, no creo que los comercios que pagan miles de pesos de alquiler vendan estas chucherías con las que gano centavos”, dijo Leoncio, un peruano con 15 años en el rubro y 18 de residencia en Rosario. El hombre aprovechó el vacío de un local en alquiler y desplegó pulseritas de 4 pesos, anillos y cadenas de poco monto, entre otras mercaderías. A su lado, su hermana Teresa despachaba perritos de felpilla moviendo la cabeza o caballitos de plástico con montura incluida.

Calle San Luis, en tanto, era un hormiguero. Los clientes se hacían lugar para pasar de a uno por las veredas por momentos inexistentes entre las ofertas callejeras, las mercaderías exhibidas y los grupos que se formaban frente a los comercios. “Ya tenemos los regalos para todos”, dijeron contentos Alejandro y Stella, con dos niños de la mano. “Papá Noel está buscando precios”, agregó Patricia junto a sus hijos Lucas y Agustina.

Algo es seguro, el centro está por estas horas lejos del tantas veces señalado “espíritu navideño”. Más bien lo que predominan son los bocinazos, insultos, caras de fastidio, apurones y empujones. Un clásico que se repite todos los años para esta época, cuando todos pugnan por sus regalos.

En hoteles

Una alternativa para los rosarinos es pasar las fiestas afuera, pero otros llegan. Por eso, los hoteles ofrecen promociones, cenas y festejos para quienes vienen a festejar a Rosario. Entre las propuestas, el Hotel Pullman del Casino Rosario ofrece pasar tres noches, con desayuno y cena de Navidad o Año Nuevo por 520 dólares.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS