La ciudad

Las frases inolvidables del Negro Fontanarrosa a 5 años de su muerte

El 19 de julio de 2007 murió el Negro Fontanarrosa. Su recuerdo se agiganta con el paso del tiempo. A modo de homenaje va una selección de apenas cinco reflexiones de su inmensa creación.

Jueves 19 de Julio de 2012

A cinco años de la muerte de Roberto Fontanarrosa el recuerdo del gran humorista siempre se sostiene con una sonrisa. Es que el Negro sigue presente por su legado literario, con sus eternos Mendieta, Eulogia, Don Inodoro y sus loros, por su recordada conferencia en el Congreso de la Lengua, por sus canalladas, por la estatua en el bar El Cairo que desde este año invita a propios y extraños a llevarse una foto con la figura que desde el fondo espia a la "mesa de los gaalnes" y por la imaginación de lo que habría dicho el Negro ante ciertos avatares del país que nunca descansa.

Para recordar a Fontanarrosa elegimos, de manera arbitraria, cinco frases de su inmensa creación que increíblemente hoy no se puede conseguir en las librerías por un litigio entre sus herederos.

1. "Puto el que lee esto" es el título de un relato y una frase muy utilizada para recordar al Negro y para llamar la atención del texto que sigue a continuación. en aquel relato Fontanarrosa escribió: "Nunca encontré una frase mejor para comenzar un relato. Nunca, lo juro por mi madre que se caiga muerta. Y no la escribió Joyce, ni Faulkner, ni Jean-Paul Sartre, ni Tennessee Williams, ni el pelotudo de Góngora. Lo leí en un baño público en una estación de servicio de la ruta. Eso es literatura. Eso es desafiar al lector y comprometerlo. Si el tipo que escribió eso, seguramente mientras cagaba, con un cortaplumas sobre la puerta del baño, hubiera decidido continuar con su relato, ahí me hubiese tenido a mí como lector consecuente. Eso es un escritor. Pum y a la cabeza. Palo y a la bolsa. El tipo no era, por cierto, un genuflexo dulzón ni un demagogo. "Puto el que lee esto", y a otra cosa. Si te gusta bien y si no también, a otra cosa, mariposa. Hacete cargo y si no, jodete".

2. "El secreto de la palabra pelotudo, ya universalizada —no sé si está en el diccionario de dudas—, está en que también puede hacer referencia a algo que tiene pelotas. Puede hacer referencia a algo que tiene pelotas, que puede ser un utilero de fútbol que es un pelotudo porque traslada las pelotas; pero lo que digo, el secreto, la fuerza, está en la letra t. Analicémoslo —anoten las maestras—: está en la letra t, puesto que no es lo mismo decir zonzo que decir peloTudo", en el Congreso de la Lengua (2004).

3. La recomendacion a los creadores del Alto Rosario Shopping que lo contrataron como asesor de los gustos rosarinos. "Que sea una galería grande, donde se pueda dar la vuelta del perro y haya bares con mesitas en el medio para sentarse a ver pasar las minas".

4. "Sólo dos veces mi mujer me despertó antes de las diez de la mañana: una fue cuando me dijo: "invadieron las Malvinas". Y la otra: "Diego firmó para Newell’s". Dos catástrofes."

5. "(...) Hace algún tiempo escribí, en una pieza literaria sinceramente inmortal: “Rosario Central no tiene historia. Tiene mitología”. Y esto es así porque sus orígenes, sus avatares y sus formidables campañas están siempre fluctuando entre la realidad y la fantasía, lo palpable y la ficción, lo comprensible y lo inexplicable. ¿Cómo no ser hincha, entonces, de un equipo así? ¿Acaso puede evitar, un intelectual sólido y sensible como quien esto escribe, ser captado, atrapado y seducido por una divisa que desde la realidad más palmaria y comprobable se dispara hacia la exageración y la desmesura? Todo es increíble, todo es sospechoso, mis amigos, en los relatos partidarios de hechos inusitados, de hazañas que rozan lo inconcebible, lo fantasioso y la imaginación pura. (...)", extracto de "Mi historia con Rosario Central".

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