La ciudad

Las empresas libres de humo de cigarrillo ya suman una centena

A partir de 2006, cuando la Municipalidad lanzó la posibilidad de que las instituciones se acrediten como "espacios laborales libres de humo de tabaco", unas 97 entidades rosarinas lograron la certificación y este año se sumarán otras 10 más. De a poco, los empleados se van adaptando al sistema y salen a fumar a la calle. Algunos reconocen que, de esta forma, consumen menos cigarrillos.

Lunes 17 de Noviembre de 2008

A partir de 2006, cuando la Municipalidad lanzó la posibilidad de que las instituciones se acrediten como "espacios laborales libres de humo de tabaco", unas 97 entidades rosarinas lograron la certificación y este año se sumarán otras 10 más. De a poco, los empleados se van adaptando al sistema y salen a fumar a la calle. Algunos reconocen que, de esta forma, consumen menos cigarrillos.

La iniciativa de eliminar el tabaco procede del Ministerio de Salud de la Nación y se enmarca en el Programa Nacional de Control de Tabaco. En el país ya hay 579 empresas certificadas. En Rosario, de las más de 2.000 entidades comerciales (dato del último censo realizado en la ciudad) en 100 ya no se puede fumar.

La coordinadora del área de Salud Respiratoria de la Secretaría de Salud Pública municipal, Beatriz Amigot, explicó que desde la Municipalidad "se hace la propuesta a las instituciones, se capacita al personal pero nunca se realizan controles ni fiscalizaciones". La funcionaria remarcó que si bien se deben cumplir ciertas normas para que una empresa esté certificada, "está en manos de los trabajadores controlar que allí no se fume".

En la calle. Mientras las empresas siguen apostando por un aire más puro, los fumadores intentan adaptarse a las normas. La mayoría de las entidades anularon posibles espacios para ellos, es por eso que el lugar que encontraron es la vereda, a la sombra en verano y al solcito en invierno.

Todos los mediodías las veredas del microcentro son una muestra de esta realidad. A partir de las 12 comienzan a abrirse las puertas de los bancos y las empresas de la zona. Los empleados van saliendo de a poco, a cuentagotas. Altos, gordos, flacos, rubios o morochos, todos hacen el mismo gesto: ponen la mano en el bolsillo, sacan el atado y prenden un cigarrillo. Cuando el sol pega fuerte buscan una sombra, aunque sea un pequeño árbol , donde despuntar el vicio.

En una firma con cerca de 300 empleados, en Santa Fe al 1100, son muchos los que entran y salen. "No tenemos lugar para fumar adentro, aunque hay un patio interno", comentó uno de ellos mientras prendía un cigarrillo en la calle. Creen que "en parte está bien porque se respeta al que no fuma", pero por otro lado cuentan que las escapadas no pueden ser muy frecuentes: "Hay personal de vigilancia y más de tres o cuatro veces no podemos salir".

Un joven, en la puerta de su lugar de trabajo, comentó que la prohibición de fumar adentro lo había obligado a bajar el consumo de tabaco.

A otros no les gusta tanto la idea: "Me vivo enfermando por los cambios de temperatura al entrar y salir", se quejó un muchacho. Pero todos acatan la norma y se adaptan a los nuevos usos y costumbres que transformaron las veredas del centro en un corredor de fumadores, donde además los empleados se toman su descanso y rompen la rutina laboral, siempre de la mano de un cigarrillo.

Proyección. En 2005 la Municipalidad comenzó la primera capacitación y los primeros cursos para dejar de fumar. Se hicieron 12 en los cuatro centros municipales de distrito. Al año siguiente, se lanzó la posibilidad de certificar a las empresa y entidades como libres de humo. "Ese año se anotaron 72, de las cuales 57 obtuvieron la certificación", confirmó Amigot. Al año siguiente fueron 40 las entidades que se acreditaron y este año se está trabajando en 10.

Durante 2006 se realizó un relevamiento entre 1.304 empleados de esas 57 entidades. Según los resultados de esa encuesta, la mitad fumaba. De ellos, el 30 por ciento pidió charlas informativas y cartelería en el lugar, dato que sorprendió a la Municipalidad.

Dentro del mismo grupo, el 34 por ciento por ciento solicitó que se habiliten espacios para consumir tabaco, no siempre con respuesta favorable. A su vez, el 31 por ciento de los empleados no fumadores pidió que se tomaran medidas disciplinarias para los fumadores. Desde Salud Pública se estima que los empleados, con el tiempo, disminuyen la cantidad de cigarrillos diarios en las empresas acreditadas, en un "30 por ciento, por lo menos".

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