Un índice elaborado por investigadores de la Universidad del Litoral ubicó a Rosario entre las diez ciudades con mejores condiciones de vida de la provincia. Aunque es la única gran urbe en la categoría más favorable, cayó del segundo al noveno puesto en las últimas tres décadas.
18:16 hs - Domingo 24 de Mayo de 2026
Rosario conserva un lugar de privilegio entre las ciudades santafesinas con mejores condiciones de vida, pero su evolución en las últimas tres décadas muestra un deterioro relativo que no pasa inadvertido: era la segunda ciudad mejor posicionada de la provincia en 1991 y en 2022 cayó al noveno puesto. El dato surge del ICV-50 Ciudades-Santa Fe, un índice elaborado en el ámbito de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) que analiza la calidad de vida en los 50 municipios más poblados de la provincia.
El relevamiento, construido a partir de información censal y estadísticas vitales, ubica a Funes como la ciudad con mayor índice de calidad de vida de Santa Fe. El grupo de las diez primeras se completa con San Carlos Centro, Esperanza, Cañada de Gómez, Gálvez, Armstrong, Sunchales, Roldán, Rosario y El Trébol.
Rosario continúa dentro del lote más alto del ranking y es la única ciudad de gran magnitud demográfica que logró mantenerse en la categoría “más favorable”. Pero por otro lado el recorrido histórico de Rosario exhibe una pérdida sostenida de posiciones: se mantuvo segunda en 1991 y 2001, bajó al tercer lugar en 2010 y descendió al noveno puesto en 2022.
Qué mide el índice de calidad de vida de las ciudades santafesinas
El informe, denominado “ICV-50 Ciudades-Santa Fe. Hacia un desarrollo urbano armónico de las ciudades de la Provincia”, fue elaborado por un equipo encabezado por Néstor Javier Gómez, profesor titular de Geografía Urbana y Sistemas de Información Geográfica II, director de un proyecto de investigación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL e investigador independiente del Conicet.
La herramienta permite medir y comparar la calidad de vida en las 50 ciudades más pobladas de Santa Fe. Ese universo reúne a 2.836.610 habitantes, equivalentes al 80,01% de la población provincial, por lo que el estudio alcanza a una porción decisiva del entramado urbano santafesino.
El Índice de Calidad de Vida (ICV) no se limita a medir ingresos. Combina variables objetivas de cuatro dimensiones centrales: salud, educación, vivienda y servicios. De ese modo, permite identificar diferencias en las condiciones de vida cotidianas, desde el acceso a infraestructura básica hasta indicadores sociales y sanitarios.
Para su construcción se utilizaron datos correspondientes a los censos nacionales de población, hogares y vivienda realizados por el Indec en 1991, 2001, 2010 y 2022, además de estadísticas vitales oficiales sistematizadas por el equipo investigador.
El análisis ofrece así una doble perspectiva: permite comparar las ciudades entre sí en un mismo momento y, al mismo tiempo, observar cómo evolucionó cada una a lo largo de más de tres décadas.
Rosario: de escolta provincial a la novena posición
El comportamiento de Rosario es uno de los elementos más relevantes del informe por su peso poblacional y por su condición de principal centro urbano de la provincia.
En 1991, Rosario ocupaba el segundo puesto en el ranking provincial de calidad de vida. Diez años más tarde, en 2001, conservó esa ubicación. En 2010 retrocedió apenas un escalón, hasta el tercer lugar. Sin embargo, para 2022 la caída se profundizó y la ciudad quedó en la novena posición.
A pesar de ese descenso, Rosario continúa dentro de las diez ciudades santafesinas con mejores indicadores y mantiene una característica distintiva frente a otros grandes centros urbanos: es la única ciudad de gran magnitud que integra la categoría “más favorable” del índice.
En valores absolutos, Rosario registra en 2022 un ICV de 6,7, el más alto entre las cinco ciudades más pobladas de la provincia. Le siguen Rafaela, con 6,3; Santa Fe, con 5,9; Venado Tuerto, con 5,5; y Reconquista, con 3,6.
El dato ubica a Rosario por encima de los restantes grandes nodos urbanos santafesinos, aunque su pérdida de posiciones frente a ciudades medianas y localidades de menor tamaño revela que la escala poblacional, por sí sola, no garantiza mejores resultados relativos.
Funes encabezó el ranking provincial de calidad de vida
La ciudad mejor posicionada en 2022 es Funes, que quedó al frente del ranking elaborado por la UNL. Su ubicación adquiere especial interés para la región metropolitana de Rosario, ya que se trata de una localidad estrechamente vinculada a la dinámica residencial, laboral y de servicios del área rosarina.
Detrás de Funes aparecen San Carlos Centro y Esperanza, seguidas por Cañada de Gómez, Gálvez, Armstrong, Sunchales, Roldán, Rosario y El Trébol.
La composición del top ten confirma uno de los patrones centrales detectados por el estudio: los mejores índices no se concentran únicamente en las ciudades más pobladas, sino también en localidades intermedias del centro y sur provincial, especialmente aquellas situadas hacia el oeste santafesino.
Santa Fe cayó con más fuerza y quedó fuera del top ten
El retroceso de Rosario no fue el único entre los grandes centros urbanos. La ciudad de Santa Fe registró una caída aún más pronunciada: en 1991 ocupaba el noveno puesto, en 2001 bajó al décimo, en 2010 descendió hasta el lugar 17 y en 2022 quedó ubicada en la posición 22.
De ese modo, mientras Rosario logró sostenerse entre las diez primeras ciudades del ranking, la capital provincial perdió trece posiciones en el período analizado y quedó considerablemente más relegada.
El informe señala que Rosario, Santa Fe y Rafaela presentan perfiles relativamente similares, aunque la capital provincial muestra signos de estancamiento en indicadores vinculados con infraestructura básica y servicios.
La evolución de Rafaela resultó menos lineal. En 1991 ocupaba el puesto 12; en 2001 cayó al 15; en 2010 escaló hasta el séptimo lugar; y en 2022 terminó en la posición 13. Aunque no consiguió quedar dentro del top ten en el último relevamiento, mantuvo un comportamiento más estable que el de otros grandes centros urbanos.
Venado Tuerto y Reconquista, con descensos sostenidos
Entre las cinco ciudades más pobladas de la provincia, Venado Tuerto y Reconquista aparecen en una situación de mayor vulnerabilidad relativa, especialmente por déficits detectados en la dimensión vivienda.
Venado Tuerto ocupaba el puesto 15 en 1991, pero cayó hasta el lugar 27 en 2001. En 2010 recuperó tres posiciones y quedó 24ª, ubicación que sostuvo en 2022.
Reconquista, en tanto, mostró el desempeño más bajo entre las cinco grandes ciudades analizadas. En 1991 estaba en la posición 34; en 2001 descendió al lugar 36; en 2010 subió hasta el puesto 30; y en 2022 terminó en la posición 39.
El informe advierte que Reconquista suma una complejidad adicional: además de los déficits habitacionales, presenta un rezago significativo en la cobertura de servicios, lo que amplía la distancia respecto de los otros grandes nodos regionales.
Una provincia partida entre el centro-sur y el norte
Más allá del lugar particular de Rosario, el ICV expone una geografía provincial marcada por fuertes desigualdades. Los mejores indicadores de calidad de vida se concentran principalmente en ciudades del centro y sur de Santa Fe, mientras que las localidades ubicadas en el norte presentan, en términos comparativos, mayores niveles de rezago.
El estudio detecta además una diferencia entre el oeste y el este provincial. Las ciudades ubicadas hacia el sector occidental tienden a exhibir mejores desempeños. Allí sobresale Rafaela, acompañada por localidades de menor tamaño que funcionan como nodos de organización regional y presentan niveles promedio de calidad de vida más favorables.
En contraste, las ciudades ubicadas hacia el sector oriental muestran, en promedio, índices más bajos. Según el análisis, allí suelen acumularse distintos tipos de carencias: menores niveles de instrucción, dificultades en el acceso a redes de servicios urbanos y condiciones habitacionales y sanitarias más precarias.
La desigualdad territorial también queda expuesta al analizar los hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), un indicador que permite identificar situaciones de pobreza estructural más allá de la insuficiencia de ingresos.
De acuerdo con los datos del Censo 2022, los valores más altos de NBI, cercanos al 12%, aparecen en varios gobiernos locales de los departamentos Garay, General Obligado y Nueve de Julio. En el extremo opuesto, las proporciones más bajas, incluso con localidades que registran 0%, corresponden a departamentos como Las Colonias, Castellanos, General López y San Martín.
El promedio provincial de hogares con NBI se ubica en 4,9%. Los distritos del suroeste y centro-oeste exhiben, en general, valores inferiores a esa media, mientras que las localidades del noreste y noroeste suelen superar el promedio provincial.
Servicios urbanos, la variable que más separa a las ciudades
El ICV promedio de las 50 ciudades relevadas pasó de 4,5 en 1991 a 5,0 en 2022, sobre un máximo posible de 10. El resultado refleja una mejora general leve en las condiciones de vida durante las últimas tres décadas, aunque con fuertes diferencias entre localidades y regiones.
Entre las dimensiones evaluadas, los servicios urbanos aparecen como el factor que más incide en las brechas territoriales. El acceso a cloacas, gas de red y agua potable no se encuentra garantizado de manera homogénea en toda la provincia, y esas diferencias tienen impacto directo sobre la vida cotidiana de la población.
La dimensión vivienda muestra, según el análisis, una mayor homogeneidad relativa. En cambio, la dimensión salud refleja tanto la disponibilidad de infraestructura específica como las condiciones sociales generales de cada ciudad.
Las localidades con mejores resultados suelen coincidir con aquellas que cuentan con mayor oferta de servicios sanitarios y mejores desempeños educativos. Por el contrario, donde persisten déficits habitacionales o de infraestructura básica, también tienden a empeorar los indicadores vinculados con la salud.
Al observar la evolución temporal de las cuatro dimensiones consideradas, el informe indica que vivienda y servicios mejoraron sus valores en el período de treinta años analizado, mientras que salud y educación registraron descensos.