La ciudad

Largas jornadas de hasta 16 horas

Todo conflicto tiene un lado B. Por cada remisero legal que se queja por la "competencia desleal", hay una (o tres) personas que se quedaron sin trabajo y se subieron al auto a llevar gente y ver qué les depara la suerte.

Domingo 15 de Diciembre de 2019

Todo conflicto tiene un lado B. Por cada remisero legal que se queja por la "competencia desleal", hay una (o tres) personas que se quedaron sin trabajo y se subieron al auto a llevar gente y ver qué les depara la suerte.

Guillermo es uno de ellos. Canoso, llega en un Peugeot 306 gris a la dirección del macrocentro pactada por WhatsApp con la "base", una agencia de remises clandestina que está en la zona sur de la ciudad. Hasta hace pocos años era camionero, tarea que desempeñó durante cuatro décadas, pero tuvo que dejar por problemas de salud, y se jubiló. "Se cobraba bien, pero te subís y no sabés cuándo volvés a tu casa", comenta. Tiene más de 60.

Paga 2.000 pesos por semana a la agencia ilegal para trabajar, y revela que algunas tienen hasta 100 vehículos trabajando en la calle. A eso hay que sumarle el GNC, los gastos para comer o tomar un café, y el desgaste del auto.

"Lo destruís. Cada arreglo chiquito, los espirales, luces, son cinco o seis mil pesos", afirma. Pero también hay que tener en cuenta los imprevistos", lamenta. El chofer admite que el desgaste físico y psicológico es grande. Y menciona jornadas de 12, 14 y hasta 16 horas. "Hay días buenos y días malos. Yo arranco a las 4 o 5 de la mañana, con gente que va a laburar", señala. Y confiesa que un fin de semana "muy bueno, rompiéndote bien el alma", junta 7.000 pesos de viernes a domingo, sin descontar los gastos ni lo que paga a la remisera.

Por otra parte, para el pasajero es realmente más barato: un viaje usual en taxi de 200 pesos baja a 140 en el clandestino, un 30 por ciento menos, aunque sepa que es sin seguro, sin controles, con el cliente sentado adelante y con la posibilidad de ser detenido por agentes de tránsito y perder el tiempo.

A veces los remiseros mismos cargan a clientes asiduos en su propio teléfono. Y cierra con un ejemplo un viaje centro-aeropuerto: 500 pesos contra 350.

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