La ciudad

La venta en bares y restaurantes cayó 25 por ciento y hay alerta en el sector

Fue en octubre, respecto al mismo mes del año pasado. Además subieron los costos. "Hay casi nula rentabilidad y varios quebrantos", aseguran desde la Cámara que agrupa al sector.

Sábado 17 de Noviembre de 2018

La venta en bares y restaurantes rosarinos cayó en octubre cerca de un 25 por ciento en comparación con igual período de 2017. Con costos en alza producto de los tarifazos de servicios públicos, la inflación y la carga laboral, desde el sector advirtieron que están con "casi nula rentabilidad". Y alertaron sobre escenarios de quebrantos que alientan la venta a escala de los fondos de comercios del rubro.

   La hotelería local mostró una disminución en la ocupación no tan marcada. Incluso en las categorías de menor jerarquía se notó un leve repunte en comparación a años anteriores (ver aparte).

   Los datos fueron difundidos por la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Rosario (Aehgar), que elaboró un informe del sector relacionados con el empleo, demanda, carga tributaria y rentabilidad.

   "La foto actual del rubro gastronómico en Rosario es realmente muy preocupante. Los números no cierran", advirtió a La Capital el presidente de Aehgar, Carlos Mellano.

   De acuerdo al relevamiento, los indicadores de bares y restaurantes de Rosario registraron una evolución muy negativos desde el inicio del segundo semestre, sumado a un escenario de inflación, altos costos y aumentos de los servicios.

   En los espacios gastronómicos del centro de la ciudad y de la zona cercana al río la caída en las ventas fue del 20 por ciento entre agosto y octubre en comparación al mismo período del año pasado.

   A modo de ejemplo, citaron que en un restaurante céntrico de la ciudad los cubiertos registrados pasaron de 3.193 en octubre de 2017 a 2.893 en el mismo mes de 2018: 300 cubiertos menos, una caída del 10 por ciento.

   "El cubierto es un indicador pero no el único, a eso hay que sumarle lo que efectivamente se consumió y allí es donde se notan los cambios en el consumo de parte de los clientes, que priorizan los almuerzos de menús ejecutivos, desayunos y meriendas por sobre otros productos a la carta", remarcó Mellano.

   De allí que según los números de la cámara del sector, en octubre las ventas totales de bares y restaurantes locales cayeron un 25 por ciento en octubre respecto al mismo mes de 2017.

   "El panorama es muy complicado porque en el mismo plazo los costos no dejaron de subir a los locales igual que a la población, que por eso recortó en salidas y esparcimiento", agregó.

   Para Mellano, uno de los principales inconvenientes que tiene la actividad es la "altísima carga tributaria" entre los gravámenes locales, provinciales y nacionales.

   Del total de ingresos que percibe un bar o restaurante, en el caso de uno de gran escala debe destinarle el 38 por ciento al pago de impuestos. Y en uno de menos dimensiones llega al 36,5 por ciento. El resto de los ingresos debe cubrir el pago de servicios públicos, alquiler, mercadería y sueldos.

   En el caso de los bares y restaurantes pequeños y medianos de Rosario tienen la carga tributaria más alta entre las principales ciudades del país.

   Por eso en el sector no dudan en afirmar que están "en muchos casos con situaciones de nula rentabilidad y en algunas situaciones ya hay quebrantos de firmas".

   Esto genera que "muchos empresarios vendan su fondo de comercio. Cierres de bares y restaurantes en Rosario no se dan en gran número, sino más bien cambios de dueños", resaltó Mellano.

   Según Mellano, "a muchos dueños de bares y restaurantes no les queda otra que financiarse difiriendo el pago de impuestos. Con las tasas de interés que están cobrando los bancos se hace imposible acudir a ese tipo de financiamiento".

   Respecto al bono de $5.000 de fin de año que decretó el gobierno, el presidente de Aehgar avisó que hay establecimientos, sobre todo los pequeños y medianos, "que no están en condiciones de poder hacer frente al costo que significa".

   "Se deben generar diálogos que permitan llegar a un acuerdo que tengan en consideración tanto a los empleados como a los hoteles, bares y restaurantes pequeños y medianos que luchan por mantener su rentabilidad", indicó.

Los trabajadores del sector ya anunciaron que van a reclamar el pago del bono. "No nos queda otra que exigir ese pago que se decretó para atenuar aunque sea levemente la inflación frente a la paritaria que cerramos", dijo Sergio Ricupero, secretario general de los gastronómicos de Rosario.

La hotelería local no se vio tan afectada por la crisis

El impacto de la crisis en los hoteles de Rosario fue menor al registrado en el rubro gastronómico. Incluso en los alojamientos de dos estrellas y en los apart hubo una mayor ocupación que en años anteriores. Además, la dotación de empleados se mantuvo estable pese a la compleja coyuntura económica.

   En ese sentido el comparativo de ocupación hotelera anual 2016, 2017, 2018, muestra un crecimiento en los hoteles dos estrellas de 1.1 por ciento. En el caso de los apart viene con tendencia alcista sostenida, pasó del 67 por ciento de camas ocupadas en 2016, al 69 por ciento en 2017 y trepó al 72 por ciento en lo que va del año.

   En el resto de las categorías se registran disminuciones del 3,9% (3 estrellas), del 4,4% (4 estrellas) y del ,1% en 5 estrellas.

   Al analizar la evolución trimestral del empleo registrado por actividad económica, años 2017-2018, se rescata que los servicios de alojamiento y comida, a diferencia de otras actividades, no registran números negativos, y a pesar de la crisis, han sostenido su ritmo de evolución.

   Para la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica de Rosario (Aehgar), esto demuestra que "el sector es generador de empleo, nucleando un total de 10.062 puestos de trabajo del total provincial de 14.310 empleos".

   Esto significa que el 70 por ciento de los trabajadores del sector de alojamiento y comida de la provincia de Santa Fe pertenecen a establecimientos del Gran Rosario.

Desde Aehgar resaltaron que para los hoteles que funcionan en la ciudad la carga tributaria es muy elevada ya que va del 35 al 38 por ciento según las dimensiones del local, lo que reduce notablemente el margen de rentabilidad.

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