Miércoles 03 de Noviembre de 2021
Beppo Levi era un brillante matemático, de 63 años y profesor de la Universidad de Bologna, cuando las leyes raciales del régimen de Mussolini lo dejaron cesante. No solo eso, sino que además le impidieron la entrada a la biblioteca y a la hemeroteca de la Universidad. Con toda esa historia a cuestas, Levi llegó a Rosario a fines de 1939, invitado por la universidad nacional para dirigir el naciente departamento de Matemática.
Mucho más acá en el tiempo, el nombre de Beppo Levi bautizó al instituto de matemática de la facultad de Ingeniería de la UNR y a la cátedra abierta sobre Holocausto y otras formas de Discriminación que se presentará este jueves, a las 18, en la sede de la Universidad Nacional de Rosario.
Las clases, que serán abiertas para profesores y alumnos de la universidad pública, itinerarán por diferentes facultades y podrán ser parte del menú de formación de distintas carreras. La directora de la cátedra será Andrea Trumper, formadora de formadores en la enseñanza del Holocausto, y ex becaria del Museo Yad Vashem (Israel).
La cátedra se propone como un marco para reivindicar la dignidad humana de todas las víctimas genocidios, que fueron despojadas de su derecho a la vida y tiene como objetivo transmitir a todas las generaciones, jóvenes y adultos, los acontecimientos históricos durante los cuales fueron exterminados millones de judíos, gitanos, discapacitados, homosexuales y opositores políticos entre otros.
La iniciativa fue impulsada por la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (Daia). "Comprender cómo y por qué ocurrió el Holocausto puede facilitar una mejor comprensión de la violencia masiva en general, así como poner de relieve la importancia de promover los derechos humanos, la ética y el compromiso cívico con miras a reforzar la solidaridad humana", dice el presidente de la filial Rosario de la entidad, Gabriel Dobkin.
Con los pies en el presente
Para Dobkin, el estudio de los acontecimientos históricos del siglo XX puede generar un debate sobre "los contextos sociales que dan lugar a que determinadas políticas de exclusión logren dividir a las comunidades y creen entornos favorables a los genocidios".
Por eso, afirma, proponer el estudio del holocausto en la universidad es "una herramienta potente para que los educandos se interesen en los debates sobre cuestiones relativas a la emergencia y la promoción de los derechos humanos, la naturaleza y la dinámica de los crímenes atroces y cómo pueden evitarse, así como la manera de abordar los traumas del pasado mediante la educación".
Entre sus objetivos, la cátedra se propone analizar la historia del holocausto, pero también demostrar la fragilidad de todas las sociedades e instituciones llamadas a proteger la seguridad y los derechos de todos y reforzar los valores humanistas que protegen y preservan la libertad y la justicia sociales.
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Cuestión de nombres
La cátedra llevará el nombre del matemático que llegó a Rosario perseguido por el régimen fascista. Levi nació en Turín el 14 de mayo de 1875, siendo el cuarto entre diez hijos de una familia judía. Por su talento y tenacidad se doctoró en matemática a los 21 años, pese a serios problemas de salud que lo dejaron de muy baja estatura y a tener que trabajar desde muy joven para el sostén de la familia, ante la temprana muerte de su padre.
Hace cuatro años, Pedro Marangunic y Silvina Pessino recuperaron su historia en el libro “Nuestro Beppo. Historia del gran matemático italiano que eligió Rosario para siempre”, editado por Fundación Ross. Allí lo recuerdan como un "erudito y un sabio" que no sólo dejó su huella en en casi todos los desarrollos matemáticos importantes de su tiempo sin que además "era un gran trabajador, un humanista muy comprometido con la sociedad", como lo definieron los autores del libro durante su presentación.
Levi conoció Rosario en noviembre de 1939, con 64 años, y después de viajar 15 días en barco.
Según apuntan Marangunic y Pessino, el matemático llegó a la ciudad con muchas dudas porque no sabía lo que le esperaba, pero se sorprendió por la cordialidad y el entorno de trabajo que habían acondicionado especialmente para él. Antes de partir hacia nuestra ciudad, desde la Facultad le habían consultado sobre qué obras fundamentales necesitaba para trabajar, las adquirieron y con todo ese material se equipó la biblioteca.
De esta forma pudo continuar con sus propias investigaciones, publicó libros, trabajos científicos y también hizo docencia en la Facultad y en el Profesorado que entonces dependía de la Escuela Normal Nº 1 (actual instituto Olga Cossettini).
Finalizada la II Guerra Mundial, tuvo posibilidades de volver a Italia, pero él eligió seguir brindándose a Rosario, alegando que la ciudad había sido muy gentil con él, que había hecho muchos amigos y que no quería defraudar a los jóvenes que estaba formando.
Falleció a los 86 años y presentó la renuncia sólo veinte días antes de su muerte, cuando sintió que las fuerzas lo empezaban a abandonar.
La "Cátedra Abiertasobre Holocausto y otras formas de Discriminación Beppo Levi" se presentará formalmente el jueves, a las 18, en la sede de gobierno de la Universidad Nacional de Rosario (Maipú 1065). Durante el acto disertará Graciela Jinich, ex directora del Museo de Holocausto de Buenos Aires, autoridades de la UNR y de la Daia.