La UNR se prepara para recuperar en febrero la presencialidad total
El lunes, el todo el personal no docente volverá a sus puestos y horarios de trabajo. "Será un proceso gradual", dijo el rector

Sábado 02 de Octubre de 2021

El próximo lunes, el personal administrativo y de servicios de las facultades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) volverá a sus lugares y horarios de trabajo habituales. La medida forma parte de una serie de resoluciones, como la modificación de protocolos y aforos para la permanencia en las aulas, que tienen como objetivo una recuperación gradual de la presencialidad para las actividades académicas. El objetivo es llegar a febrero con el ciento por ciento de actividades desarrolladas en forma presencial.

“Será un proceso gradual, porque no queremos lesionar el derecho de nadie de seguir estudiando y respetar la diversidad que tiene la UNR, con más de 15 mil materias, cada una con su situación particular. Pero vamos camino a una recuperación plena a partir de febrero”, explicó el rector de la UNR, Franco Bartolacci.

Esta semana, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el Consejo de Rectores de Universidades Privadas (Crup) y el Ministerio de Educación de la Nación avalaron una “declaración de intención sobre el retorno a la presencialidad en todas las universidades del país”.

El documento recomienda, en el marco de la autonomía universitaria, el retorno a la presencialidad plena cuidada para todas las instituciones y pide abordar las dificultades que esto podría implicar para docentes, no docentes y estudiantes.

El rector de la UNR destacó que el acta “reconoce lo que ya se viene haciendo en la UNR”, una de las universidades del país “que tiene mayor nivel de presencialidad en desarrollo”, apuntó, y destacó que la declaración reconoce la importancia de no alternar el contrato académico pedagógico “en un momento del año en que prácticamente se termina la actividad de cursado. Las facultades y las cátedras ya tienen su planificación y no podemos alterar el dictado de los contenidos”, dijo.

La realidad de los estudiantes de la universidad pública es otra de las dificultades propias del regreso a la presencialidad. El 50 por ciento de los alumnos no vive en Rosario, incluso muchos no son de la provincia de Santa Fe y en el contexto de la pandemia dejaron de alquilar, “por eso la recuperación de instancias presenciales tiene que ser sobre la base de la garantía de no lesionar el derecho de esos estudiantes de continuar sus estudios”, apuntó.

Actualmente, aseguró Bartolacci, en todas las facultades de la UNR hay actividades presenciales. “En ningún momento de la pandemia, la universidad dejó de cumplir con su misión, siempre hubo actividad académica, incluso durante las restricciones mantuvimos un ciento por ciento de actividad en la virtualidad y cuando se empezaron a relajar las restricciones, implementamos la mixtura”, subrayó antes de destacar que más de 3.500 estudiantes se graduaron y 50 mil rindieron, regularizaron y cursaron materias.

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Franco Bartolacci, el rector de la UNR,.

La universidad no está cerrada, nunca lo estuvo, independientemente de la cuestión física. Incluso recuperamos las instancias de formación práctica y ahora vamos a incrementar presencialidad en cada ámbito”, remarcó el rector. Las escuelas medias fueron las primeras en recuperar la presencialidad plena, les siguieron aquellas carreras que demandan una formación práctica en talleres o laboratorios, y en septiembre se empezaron a sumar algunas clases teóricas.

Para esto hace 20 días se modificaron las reglamentaciones internas con una resolución que habilitó todas las actividades presenciales que se planifiquen en las facultades y la semana pasada se cambió el protocolo sanitario, manteniendo las políticas de cuidado importantes, como la ventilación, el uso de barbijo y la higiene de los espacios, pero ampliando el aforo completo en las aulas.

Y, en este contexto, se dispuso que, a partir del lunes, todos los trabajadores de la planta administrativa y de servicios regresaran al horario y a la modalidad habitual de trabajo, lo que permitirá el funcionamiento de la vida diaria de la universidad.

Llegó para quedarse

“Entendemos que la presencialidad es ineludible en la formación de los graduados universitarios, lo que pasa dentro de un laboratorio o un aula, no hay pantalla que lo pueda suplantar”, apuntó Bartolacci.

De todas formas, reconoció que la virtualidad también se merece una segunda oportunidad. “En un contexto económico y social como el que estamos atravesando, si la universidad pública y gratuita no asume las transformaciones que se están produciendo, el riesgo es que se transforme en una institución de élite”, advirtió.