La ciudad

La sorpresiva visita del padre Ignacio a la Zona Cero donde están los rescatistas

También concurrió al Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario (Cemar) para dar contención a los allegados de heridos y víctimas del episodio.

Sábado 10 de Agosto de 2013

Con absoluta discreción, el padre Ignacio Peries llegó el jueves casi a la medianoche a la zona de Salta y Oroño, donde ocurrió el mayor desastre en la historia de Rosario, y bendijo a los familiares de las personas que aún no fueron halladas y permanecen en el lugar en una agobiante vigilia.

También concurrió al Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario (Cemar) para dar contención a los allegados de heridos y víctimas del episodio. Arrojó medallitas a la zona de la excavación y bendijo a rescatistas y bomberos.

Pedido especial. Colaboradores del religioso contactaron anteayer a funcionarios de la Municipalidad de Rosario y solicitaron autorización porque Ignacio mostró intenciones de saludar, no sólo a las personas que tienen algún parentesco con los desaparecidos, sino a operarios, trabajadores y rescatistas.

   Sobre las 23 del jueves, el cura con más convocatoria de la ciudad pisó el Cemar, donde también hay un grupo de ciudadanos que aguardan novedades alentadoras sobre sus seres queridos y les brindó su solidaridad y respeto ante el doloroso momento que atraviesan.
  
Zona Cero. Más tarde llegó a la llamada Zona Cero, en Salta y Oroño, donde caminó hacia el ingreso de la cochera del supermercado La Gallega. Es que allí otro grupo de familiares permanece en una angustiante vigilia. En el lugar bendijo a los presentes y rezó en silencio en un contexto donde el dolor es omnipresente.

   Según relataron algunos testigos, un momento muy emocionante ocurrió cuando Ignacio Peries se acercó a todos los bomberos, rescatistas y voluntarios y también los bendijo. Lo mismo hizo con los perros de rescate.

“En medio de esta situación, para los que creen y para los que no, fue muy fuerte”, comentaban ayer en la Zona Cero.

Con casco. Un momento más tarde el religioso se colocó un casco y subió a un edificio desde donde pudo divisar la zona más crítica, y en la cual se centra la esperanza y la búsqueda de personas. Desde la altura apuntó a los escombros y comenzó a arrojar un puñado de medallitas con la imagen de la Natividad del Señor.

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