La serie de Fito recuerda el triple crimen de 1986 en la ciudad de Pobres Corazones
El próximo 7 de noviembre se cumplirán 37 años del asesinato de la abuela, la tía y una empleada de la familia de Fito Páez, en Rosario. Una tragedia que vivió el músico y se reedita en la serie "El amor después del amor".

Lunes 01 de Mayo de 2023

Quienes por estos días están devorando la serie "El amor después del amor" en Netflix, sobre gran parte de la vida de Fito Páez, recuerdan o se desayunan con algún dato de la historia del rosarino, que en esta ficción se sintetiza en ocho capítulos que ya escalan como entre lo más visto y exitoso de Netflix. Uno de esos pasajes es la tragedia vivida por el rosarino hace casi 37, cuando el 7 de noviembre de 1986 su abuela, su tía y la mujer que trabajaba en la casa familiar de Balcarce al 600, de este ciudad, fueron asesinadas por Walter De Giusti, un joven que iba al mismo colegio de Páez en el secundario: la Dante Alighieri y quien falleció en 1998.

Por esa época, La Capital publicó la tristísima noticia. "Larga charla de Fito Paéz con la policía en la seccional 3", fue uno de los títulos de este diario, donde se lo ve a Páez, tres días después del crimen y recién llegado de Brasil, con pelo largo y lentes oscuros junto a su abogado; Joe Stefanolo, en un momento de la investigación que se evaluaba como "bien encaminada".

Justamente por esa seccional, de Dorrego 161, a pocas cuadras de donde sucedieron los hechos, y por el juez Francisco Martínez Fermoselle fue encarada la investigación. Y tras un año se resolvió el caso cuando Paola, una travesti que lucía un collar de una de las víctimas, allanó el camino para encontrar al culpable.

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De Giusti había cursado unos años la primaria en la escuela Ricchieri, cerca de la casa de Fito, y algunos compañeritos como Adrián, que lo conocieron de niño y dialogó con La Capital lo recuerdan como un nene "algo malo" que una vez los increpó a él y otros chicos diciendo: "ustedes andan diciendo que yo soy puto".

Pero este ex compañero, ahora adulto y tras ver la serie, confiesa: "Yo ni sabía qué era ser puto en esos años, solo puedo decir que era un nenito complejo, al que cambiaban todo el tiempo de lugar".

El crimen

De Giusti ya había matado a dos personas en Garay al 1000 y un mes después del triple crimen ingresó como efectivo de la Policía de Pueblo Esther, a 15 kilómetros al sur de Rosario. También mucho antes del crimen había ido a la misma escuela de Fito (la Dante Alighieri) y tocaba el bajo en una banda de heavy metal. Pero comenzó a ser protagonista de una cadena de crímenes macabros cuando tenía 23 años. En ese momento y acompañado de su hermano menor, Carlos Manuel De Giusti, de 18 años de edad, ingresaron a una vivienda de Garay 1081 y haciéndose pasar de plomeros, asesinaron a dos mujeres: Ángela Cristofanetti de Barroso, de 86 años ,y a su hija adoptiva Noemí, de 31.

Tendría que pasar solo una semana para que ingresara a la casa de los Paez donde el zaguán recibía con la inscripción de Martín Fierro, "Nadie sabe en qué rincón se oculta el que hoy es tu enemigo". Una ironía.

Allí los hermanos De Giusti mataron a las mujeres que criaron a Fito junto a su papá, Rodolfo Paéz, luego que su madre. María Zulema Avalos, falleciera a los 33 años, cuando el cantante apenas tenía 8 meses.

Los dos criminales balearon y acuchillaron a Delia Zulema Ramírez, viuda de Páez y apodada Belia, de 76 años, abuela paterna de Fito, y a Josefa Páez, a quien llamaban Pepa, de 80 años, tía abuela paterna, tanto como a a Fermina Godoy, de 33 años, empleada doméstica de la casa, embarazada de seis meses.

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Fito, de niño, junto a su padre, abuela y tía, en una mesa familiar en su casa natal.

Se allanó la casa del acusado y se encontró también el grabador que Páez le había regalado a su abuela.

Di Giusti fue declarado culpable por las cinco muertes y condenado a reclusión perpetua. Recibió un beneficio que redujo su pena a 24 años y se lo otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria por problemas de salud que resultaron engañosos.

Un vecino le contó al exjuez Benjamín Ábalos (que lo había condenado en el año 1987, y estaba ya jubilado de su cargo) que De Giusti se paseaba por las calles de Rosario y siempre iba a un bar en la esquina noroeste de las calles San Luis y Balcarce. Ábalos consultó con el dueño del bar si era cierto que De Giusti había estado allí, y el propietario le contó que iba todos los días. Incluso dijo que el condenado se jactaba de haber cumplido la pena.

También, a pesar de que De Giusti tenía el beneficio del arresto domiciliario por una supuesta ceguera, varios testigos lo habían visto manejando un Fiat 600 amarillo. Al verificar esta irregularidad el ex juez Ábalos se contactó con el juez Efrain Lurá y le contó todo.

El 19 de mayo de 1998 el gobierno de Santa Fe sacó un decreto exonerando a De Giusti de la policía. Lurá pudo comprobar que De Giusti no estaba en su casa de Güemes 2130 y había violado las normas del arresto domiciliario.

Así, el juez dispuso su regreso a la cárcel. Finalmente, falleció en un sanatorio de Rosario el 12 de junio de 1998 por complicaciones producto de su condición de enfermo de sida.

"El amor de mi vida: mi abuela"

“El mundo está mal hecho. Hoy me tocó a mí, hace cinco años le tocó a John Lennon. En este momento estoy aturdido, desamparado. Mataron al amor de mi vida, mi abuela”, había dicho Fito en ese momento de dolor.

“Mi abuela y mi tía eran las personas que más quise. Para mí eran como dos madres. No puedo creer esta cosa loca que ha ocurrido. No la entiendo. Es muy poco lo que puedo decir, con todo el lío que tengo en el mate. Vine a contar cómo vivía mi familia en su casa, porque puede servir a la investigación; a contar cómo vivían esas maravillosas mujeres”, le dijo a la prensa tras reunirse con el comisario.

Tras el asesinato de sus familiares, Páez cayó en un estado depresivo, pero aun así creó el álbum “Ciudad de pobres corazones”, expresión de la violencia de Rosario en carne viva:

"En esta puta ciudad/todo se incendia y se va/Matan a pobres corazones/Matan a pobres corazones/En esta sucia ciudad no hay que seguir ni parar/Ciudad de locos corazones/Ciudad de locos corazones/No quiero salir a fumar, no quiero salir a la calle con vos/No quiero empezar a pensar quien puso la hierba en el viejo cajón/Buen dia lexotanil!, buen día señora, buen día doctor/Maldito sea tu amor, tu inmenso reino y tu ansiado dolor/¿Qué es lo que quieres de mi?/¿qué es lo que quieres saber?/No me veras arrodillado, no me veras arrodillado/Dicen que ya no soy yo/que estoy mas loco que ayer/Y matan a pobres corazones,/matan a pobres corazones/No quiero salir a fumar,/no quiero salir a la calle con vos/No quiero empezar a pensar/quien puso la hierba en el viejo cajón/Buen dia lexotanil, buen día señora, buen día doctor/Maldito sea tu amor, tu inmenso reino y tu ansiado dolor/En esta puta ciudad todo se incendia y se va/Matan a pobres corazones, matan a pobres corazones".

En una entrevista reciente con el periodista Julio Leiva Páez evocó ese momento y destacó el papel que tuvo quien era su pareja entonces, Fabiana Cantilo.

“Ya no había ningún sentido, mataron a tu familia, ya está. Mi papá había muerto hacía un año. Entrás en unos mambos que no tienen explicación, ni la psiquiatría puede hablar sobre qué le sucede a una persona que queda afectada de esta manera”, dijo el músico antes de subrayar que “Fabi me sacó de la cama, me agarró de los pelos una tarde, me puso en un auto y me llevó a la sala de ensayo en Caballito y a la sala con Luis Alberto a ensayar 'La la la', si eso es salvarle la vida a alguien, ella lo hizo y no fue la única vez que lo hizo”.