La ciudad

La pintoresca historia de Don Eduardo, 45 años al frente de un club de barrio

Por Amor a la camiseta. Preside Fortín Barracas, de Rondeau al 1000. Es taxista, tiene 79 años y no deja de faltar un día a la entidad. "Esto es mi vida", dice orgulloso.  

Sábado 22 de Junio de 2013

Las pasiones mueven a los hombres. Cuando son correctamente encauzadas les dan vuelo, les permiten desarrollar potenciales y concretar sueños. Y si no, que lo diga Eduardo Osia, un hombre que a los 79 años no deja de faltar un día a su querido club Fortín Barracas, al que preside desde hace nada menos que 45 años en forma ininterrumpida. Y el año pasado fue reelecto por un nuevo mandato de dos años. Es un caso único entre la dirigencia de clubes de la ciudad y la provincia.

"Esto es mi vida, trato de estar en todos los detalles. Hablo con los socios, con los inspectores, ahora estamos haciendo algunas obras en el club y tengo que estar con el arquitecto. Sé que muchos se recuestan en mí, pero el club tampoco podría seguir adelante si no fuera por el excelente cuerpo de profesores de cada disciplina", cuenta Osia a LaCapital y destaca el caso de David Biondo, el profe de patín que hace 31 años dicta clases en la entidad de Rondeau al 1000. Y por si quedaban dudas sobre la clave para perdurar tantos años en un cargo expresa: "Creo que la clave para sostener la estructura de un club barrial como Fortín Barracas es tener orden, espíritu de trabajo y muy buenos profesores en cada disciplina. Porque la vida en el club no la hace el presidente, la hacen los profesores. El club está así por ellos. Nunca tuve en tantos años un problema laboral".

Este taxista que asegura tener la chapa más antigua que circula por la ciudad (ver aparte) y que toda su vida vivió en la casona paterna de avenida Sorrento 320 se sumerge en el pasado y recuerda a un club que surgió cerca de la cancha de Sparta alrededor de 1935. Que eran dos equipos de fútbol de barrio, uno Fortín y el otro que representaba a la forrajería La Barraca, que con el paso de los años compraron un terreno y fundaron el club. "Pero originalmente Fortín Barracas no estaba ubicado en Rondeau al 1000. Estaba, en la misma vereda, pero a la altura del 900. Tenía una cancha de básquet y dos canchas de bochas. Cuando tenía 9 ó 10 años iba a la escuela 141 Provincia de Tucumán, que ahora es la República de México, y hacíamos gimnasia aquí. Mi papá, que nunca vino al club, me hizo socio allá por 1944. Su primer presidente fue Pedro Truffa, que fue un futbolista del club Lanús. Arrancó con bochas y básquet, los emblemas históricos del club. Allí en el fondo tenían un escenario que daba espaldas a bulevar Rondeau y el club se hizo famoso por los bailes de los sábados. Todos los fines de semana, venía una orquesta, una de típica y otra de jazz y se traía a un artista de Buenos Aires", relata.

Locutor.Osia jugó al básquet en algunas divisiones del club pero se fue acercando a otras actividades. "No fui locutor de casualidad", afirma y cuenta que "hasta me tomaron un examen para entrar a LT8 y quedé". Los bailes de Fortín se convirtieron en un clásico de la época para los pobladores de Alberdi. "Cuando hacía publicidad el club se salía en un camión con altoparlantes y el que anunciaba los bailes era yo. Es lo hice como 2 o 3 años. Y después había un locutor, Ricardo Baglietto, con el que me inicié. El después enfermó y se fue y yo seguí animando los bailes. Después me contrataron para ser presentador de bailes en clubes como Servando Bayo, Sportsmen Unidos. Incluso la empresa Siam me contrató para presentar el baile del club Provincial cuando se hacía la elección de la reina del carnaval. Allí trabajé con el famoso locutor Jaime Font Saravia. Después trabajé como presentador en los clubes de campo". Recuerda haber presentado a grandes artistas como Virginia Luque, Los Cinco Grandes del Buen Humor, Oscar Aleman, Angelillo y hasta se dio el lujo de invitar al escenario a Antonio Tormo.

El presidente habla del bufet del club y de las exquisitas comidas caseras que allí se preparan. "Los fines de semana hay que reservar con tiempo, si no se queda uno sin mesa", explica.

¿Cómo llegó a ser presidente? Cuenta que empezó "en la subcomisión de básquet y estando de presidente don Manuel Ghirardi me convoca para ser el candidato a vice de su lista. Cuando se cumplieron los dos años de mandato, y viendo cómo había trabajado yo y cómo me gustaba, me ofreció ser candidato a presidente. Asumí en 1967 y hasta hoy estoy".

Explica que en la actualidad la institución cuenta con más de 500 asociados -"una buena cantidad para un club de barrio de estas características", acota- y que nunca alcanzaron los 1.000. La cuota societaria es de 20 pesos y las actividades principales son básquet, patín artístico, bochas, tae kwon-do, gimnasia deportiva, kick boxing y clases de danza.

Sin amor.Cuando se lo consulta sobre la actualidad de los clubes de barrio de la ciudad, Osia pinta un panorama algo crítico: "Creo que hoy no hay dirigentes que sientan amor por realizar un trabajo como el que yo realizo. Acá en la zona de Alberdi hay clubes como Maciel, Leña y Leña y otros que años atrás se llenaban de gente y hoy están prácticamente sin actividad. Y eso acá en la zona norte. Vaya a los barrios y va a ver que hay clubes que están prácticamente cerrados. Sin embargo, entidades como Edison, son la contracara de esa realidad".

Tiene en claro que nunca pensó en dejar y que jamás se sintió cansado por llevar adelante a su querido Fortín Barracas. "Arranco a las 18.30 y estoy hasta las 21.30, de lunes a viernes. Nunca me reprocharon nada mis hijos por haberme dedicado al club, la única contra es mi señora, pero cuando me otorgan alguna distinción se pone contenta", afirma entre risas.

Sin embargo, este hombre conocedor de los tiempos sabe que todo termina al fin.

"No sé hasta cuándo voy a seguir. Les digo a los muchachos que se vayan preparando, pero sigo viniendo. Junto con Rosario Central, Argentino y mi taxi, Fortín es mi vicio, el único que tengo, mi vida entera".

El premio más emocionante de su vida

Eduardo Osia recibió numerosas distinciones, varias por su trabajo en relaciones públicas con los árbitros de fútbol en el club Argentino. Pero la que más lo conmocionó fue cuando en 2010 recibió el Regino Maders -en homenaje al senador cordobés asesinado en 1991- que anualmente otorga el GEN a 12 personalidades del país en reconocimiento a la honestidad, el trabajo y el compromiso militante. "Esa vez casi me muero. Ese año también estuvieron seleccionados Carlos del Frade, Dante Taparelli, el padre Montaldo, una maestra de La Rioja, y un juez de Córdoba, entre otros. Fue lo más emocionante que me pasó en la vida".

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