La ciudad

La persistente bajante del río enciende alertas ecológicas

Hace tres meses que el Paraná está bajo. Científicos y pescadores dicen que la falta de agua pone en riesgo el volumen de peces.

Domingo 23 de Septiembre de 2018

La persistente bajante del río Paraná, que ayer fichó 1,75 metros de altura en el Puerto de Rosario, ya es calificada de "extraordinaria" por los científicos tanto por su duración como por la caída en el volumen de agua.

Desde mediados de julio el paisaje de la costa rosarina mutó radicalmente: playas extensas con metros de barro antes de llegar a tocar el agua, guarderías con problemas para sacar las embarcaciones o fuera de servicio y caños de desagues a la vista cambiaron la clásica postal de la Costanera.

Pero además, la poca cantidad de agua en la zona de Islas y el secado de muchas de las lagunas internas que conforman el sistema del humedal comienzan a afectar a la fauna de la región, sobre todos los peces que carecen de las condiciones naturales adecuadas para encarar la época reproductiva.

"Estamos saliendo del invierno y todas la comunidades biológicas están esperando el ingreso del agua nueva. En el período de primavera verano empiezan las etapas reproductivas, y precisamos ese estímulo de creciente para generar la reproducción en muchos organismos. La creciente es un impulso para los sistemas biológicos" explicó Pablo Collins, director del Instituto Nacional de Limnología (ciencia que estudia los cursos de agua dulce) de la Universidad Nacional del Litoral.

Según el experto "si esto persiste nos encontraremos con problemas de abundancia de organismos en los próximos meses".

Un diagnóstico compartido desde la práctica por los pescadores artesanales que cada mañana salen a buscar sus presas en las aguas del Paraná y que cada vez penan más para atrapar los sábalos, la especie más abundante del Paraná.

Un evento fuera de norma

Según Collins, los meses de invierno son habitualmente los de bajante mientras que el verano es el momento de la inundación.

"El aumento del agua comienza en general en septiembre hasta que se termina en febrero o marzo. Lo que ha ocurrido es una bajante extraordinaria porque hubo menos lluvia en las nacientes, en las cuencas donde se recibe el agua, lo que hizo mermar mucho el volumen que llega hasta acá" explicó el experto, quien agregó que hasta que no llueva en Brasil la situación no se va a modificar.

Ni las lluvias locales ni el movimiento de las represas es determinante en el volumen total del agua: "Pueden modificar un poco el nivel pero menos, no se observa una gran diferencia, lo realmente importante es que lluvia arriba" explicó.

En relación a las represas subrayó que "una vez que está con el pelo de agua lo que ingresa sale, si bien hay un grado de retención no es importante pensando en los volúmenes que tiene el río. El mayor problema es la falta de lluvia" agregó.

Collins señaló que esa falta de lluvias provocaron la actual bajante, extraordinaria "tanto en el tiempo como en el nivel de agua".

Otro dato a tener en cuenta es que en febrero, un mes en el que habitualmente el río debería estar en sus máximos niveles de agua ya había muy poco volumen.

Eso fue (junto con el calor extremo) lo que provocó varios episodios de mortandad masiva de peces en diferentes puntos de la cuenca por el escaso nivel de oxígeno en el agua. "En un momento hubo un pequeño aumento de nivel de agua que generó un barrido del pelo de la isla llevando esa materia orgánica al agua ya descomponiéndose, lo que empeoró los niveles de oxígeno y provocó la mortandad".

Menos peces

Julián Aguilar es referente de los pescadores artesanales de la zona norte de Rosario. Pescador de toda la vida, explicó que la larga y potente bajante de las aguas del Paraná afecta bastante su trabajo cotidiano. "No podemos salir a buscar pescado a las lagunas pues están secas, y encima se están viendo muchas palometas" dijo el trabajador.

Desde la Asociación Civil de Pescadores de la Provincia de Santa Fe, con sede en la ciudad capital, comparten el diagnóstico y piden algún tipo de medida de protección para garantizar el recurso para los próximos años.

"Todos los pescadores saben que el río Paraná en su cuenca alta y baja está sufriendo una de las peores sequías y que no hay miras que las lluvias lleguen para que vuelva a su cauce normal pronto. Los pescadores también saben que en estas condiciones la masa ictícola sufre las consecuencias de la presión de pesca que se ejerce sobre el río" señaló en un comunicado Carlos Milocco, el presidente de esa entidad.

En ese punto pidieron que el Estado "tome alguna medida porque los problemas quizás no se vean hoy pero se verán los años venideros con una población diezmada".

Según los pescadores la bajante pone en riesgo "todo el período de desove estival". Eso significa _según explicaron en el comunicado_ "que en los años 2022/2023 las cohortes nuevas no existirán y seguiremos pescando lo que ya estará diezmado". Por ese motivo pidieron la implementación de una veda precautoria de emergencia "durante un período razonable".

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