La Ciudad

La pandemia provocó en Rosario una explosión de la venta por redes

Personas que se quedaron sin trabajo o vieron sus ingresos afectados, decidieron ofrecer productos por Internet para cubrir gastos.

Domingo 06 de Diciembre de 2020

En el marco de la pandemia, en Rosario explotó la venta a través de redes sociales como Instagram o Facebook, aunque la primera es la estrella. Algunos son personas que buscaban un ingreso y encontraron un rebusque para sumar a otro trabajo estable o para suplir la pérdida de uno. Otros dejaron de tener local y comenzaron a vender vía Internet. No tienen atención a la calle, por lo que hacen un ahorro importante en gastos fijos, trabajan desde su casa y hacen envíos a domicilio.

Según pudo relevar La Capital consultando a distintos emprendedores, comida casera, bebidas, ropa y artículos de cosmética y tocador, son algunos de los rubros destacados. Los que mejor funcionan son los que apuntan al mercado femenino. Y las que venden son en su mayoría mujeres, históricamente habituadas a lo artesanal y a sumar ingresos a su hogar con este tipo de iniciativas. Durante la cuarentena, hubo furor de la comida casera, dentro de la que se destaca la saludable y vegetariana, pero también la pastelería. Además, las bebidas alcohólicas, cuyo consumo subió durante la pandemia, y la ropa, particularmente de mujer, en especial la lencería, rankearon alto. En tercer lugar, mucha gente aprovechó para ocuparse del cuidado personal y la cosmética: cremas orgánicas, champús sólidos, sales de baño y artículos de spa caseros fueron las elegidas. En cada apartado, hay precios y calidades para todos los gustos.

La franja que encontró su pertenencia laboral en las redes es de gente joven, pero también hay mayores que le agarraron la mano a las redes. En general, hay muchas personas desempleadas que lo buscaron como una forma de sobrevivir. Se vio seguido durante la pandemia el mensaje “hago esto porque me quedé sin trabajo”, pero algunos abandonaron el local para pasarse a trabajar de esta forma. Muchos entregan ellos mismos sus productos, a pie, en bicicleta o con un vehículo, y otros los mandan a través de un cadete. Las plataformas digitales de pago, que también realizan envíos, se expandieron exponencialmente junto a este fenómeno, pero corre mucho el pago con efectivo.

En cuanto a la difusión, durante el aislamiento hubo una especie de fiebre de participación en sorteos en las redes. La gente tuvo mucho tiempo en su casa y, a cambio de compartir una imagen y etiquetar amigos en la publicación, un montón de estos emprendedores encontraron la manera de publicitarse a bajo costo entregando gratuitamente su mercadería. Aquí también se notó una predominancia femenina. La gente se guía a través de los seguidores para comprar, y desconfía de los que tienen pocos. También hay personas que, sin hacer redes ni marketing, difunden a través de grupos de WhatsApp su emprendimiento, mayoritariamente de comida, desde berenjenas en escabeche hasta tortas.

Tania (28) y Leandro (37) son una pareja joven que creó “Babene, pastas con estilo”. Ambos trabajaban en un bar del aeropuerto, que cerró durante la cuarentena. Tienen tres hijos y, al quedarse sin trabajo, usaron la indemnización para poner en marcha su proyecto de comida casera para mantenerse desde Roldán. El es chef y ella estudió cocina. La idea fue hacer “algo distinto, para salir de lo clásico”. Así crearon las pastas de colores, inventadas para que los chicos coman. Mediante tintura o aprovechando el pigmento natural de la espinaca, remolacha y zanahoria, amasan fideos o raviolones con motivos de Newell’s y Central, pero también infantiles como Iron Man (rojo y amarillo) o Frozen (celeste y blanco).

En @babenepastasconestilo pueden verse sus creaciones, que se venden congeladas y se envían a domicilio. “Al principio a la gente le costaba acostumbrarse a los colores, pensaba que tenían otro sabor. Después nos empezó a ir bien durante el frío. Con el calor la venta bajó, por lo que vamos a seguir innovando en el diseño”, cuenta Tania. Tienen preparadas para Navidad sorrentinos con la cara de Papá Noel, el arbolito y un reno, además de otros motivos para los niños. Leandro comenzó a trabajar en un bar todos los días, y su pareja los fines de semana, pero seguirán con el proyecto como un apoyo hasta lograr el sueño de tener su propia fábrica de pastas con local a la calle. ¿Cuáles se venden más, las de leprosos o canallas? “Por igual”, contesta la mujer, que no quiere meterse en polémicas.

Sumar    

David y Leonel tienen 32 años y son amigos de la infancia. Entre tantas otras cosas, comparten el gusto por la cerveza artesanal. Al verse afectados durante la cuarentena en sus ingresos, que obtienen uno como empleado administrativo y el otro en el rubro informática, decidieron emprender en la venta por redes mediante una plataforma digital (@latita.merello en Instagram), aprovechando también el cierre de cervecerías y bares. Si bien no viven de esto, los ayuda a solventar un poco sus gastos.

“Decidimos dar la opción de cervezas artesanales en lata para ofrecer este producto que se veía afectado durante la cuarentena. Fue así que contactamos a muchas de las fábricas regionales, conseguimos un freezer ya que a las birras artesanales no se les puede cortar mucho la cadena de frío. Nos surtimos bien de latas, y cada día después de nuestros trabajos nos dedicamos a las ventas por delivery”, cuenta David. Sobre el futuro, también se ilusiona con el local propio: “A mi en particular me gustaría tener una cervecería, y ofrecer comidas, además de birra”. En medio de la era digital, y a pesar de haber sido concebidos en las redes, los emprendedores siguen teniendo como horizonte el viejo sueño de establecerse en un lugar físico con atención al público.

“La clase media es la más golpeada y no quiere resignar cierto confort”

Los comerciantes del centro dieron su lectura sobre el particular fenómeno de la venta por redes. Afirman que si bien ya se estaba dando, con la pandemia se aceleró y se multiplicaron las personas que buscaron esa veta como salida laboral. “Muchos clientes han venido a comprar por mayor para revender en redes. Otros incluso publican y recién compran cuando tienen la venta consumada, ni siquiera invierten, usan el stock del distribuidor. Hay gente que se ha volcado a la venta de esa forma, sin costos, porque no tiene capital. Son los que se quedaron sin trabajo, o la mujer que está en su casa y quiere generar un ingreso extra”, graficó Miguel Rucco, titular del paseo comercial calle San Luis.

Por su parte Fabio Acosta, presidente de la Asociación Casco Histórico, aportó que “hoy se multiplicaron las familias que cocinan y hornean platos y postres en la casa y lo venden a través de grupos de WhatsApp. Son los dos o uno de la pareja que perdió su trabajo, y quieren reforzar sus ingresos”. Según su mirada, “no hay margen para el ocio si es que quieren sostener su nivel de vida antes de la pandemia. La clase media es la más golpeada, acostumbrada a vivir con cierto confort y no se resigna a dejar de hacerlo. Llueven mensajes con fotos de tortas y ricas comidas que llevan ellos mismos. Y ahora se vienen las comidas para Navidad”, comentó.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS