La ciudad

La oposición en el Concejo se muestra reacia a un nuevo aumento de la TGI

Las reservas se plantearon en torno a los gastos que genera el municipio y a la opción “reiterada” de echar mano al “bolsillo del contribuyente” sin buscar alternativas de ahorro o de reclamo al Estado provincial.

Lunes 19 de Mayo de 2014

Como no podía ser de otro modo, la posibilidad de que la Intendencia pida al Concejo que apruebe un nuevo reajuste en la tasa general de inmuebles (TGI) para el segundo semestre no despertó entusiasmo en la oposición, que mostró todo un arco de reacciones. Desde un discreto “no hay respuesta seria sin números en la mano”, que sentenció el líder del PPS, Héctor Cavallero, hasta el rechazo de plano que pronunció el macrista Rodrigo López Molina, pasando por una resistencia muy argumentada del concejal del Frente para la Victoria (FpV) Roberto Sukerman. Las reservas se plantearon en torno a los gastos que genera el municipio y a la opción “reiterada” de echar mano al “bolsillo del contribuyente” sin buscar alternativas de ahorro o de reclamo al Estado provincial.

   En una nota publicada ayer en La Capital, la titular de Hacienda municipal, Verónica Irízar, admitió que de las cifras de recaudación que arroje mayo se desprenderá la necesidad o no de recurrir al Concejo en pos de un nuevo retoque a la TGI.

   Pero ocurre que esa tasa fue el eje de una de las polémicas que más calentó el clima en el Concejo a fines del año pasado, cuando el Ejecutivo propuso un revalúo que nunca logró sumar suficientes adhesiones.

   Tras arduas negociaciones que hicieron fracasar más de una sesión, en diciembre el cuerpo terminó aprobando el presupuesto 2014 con un aumento promedio de la TGI del 19,5 por ciento, “por única vez en el año”. Sólo el PRO se opuso a la suba.
  Cavallero, en cambio, dejó asentado que no compartía “muchas cosas” con el proyecto, pero terminó votando a favor por haber experimentado en carne propia lo que era “gobernar sin presupuesto”.

   Ese bagaje fue, probablemente, el que ayer lo llevó a decir que no daría una “respuesta seria” hasta tener “todos los números en mano”.

   De hecho, el Tigre recordó que la última suba de la TGI, del 19,5 por ciento, y la ordenanza general impositiva (“en la que le dimos al oficialismo todo lo que pidió”) rondan porcentajes similares a los del incremento anualizado para los empleados municipales, “del orden del 21,7%”.

   Por eso pidió esperar a ver “cómo dan los otros números” (como los de las paritarias de otros dos gremios clave para las arcas municipales: choferes de ómnibus y recolectores) antes de adelantar su posición.

   Aun así, dijo que “hubo mayor recaudación” y crecerá también la coparticipación nacional y provincial. Y recordó que su misión es “defender el bolsillo de la gente”.

   En el caso del PRO, la negativa era una fija. “Si dijéramos otra cosa careceríamos de coherencia y responsabilidad”, adelantó López Molina, quien recordó las razones por las que votaron contra la última suba de la TGI. “Dijimos entonces, y reiteramos ahora, que lo que necesita la Municipalidad es una política de control de gastos: el problema no es sólo de recursos”, afirmó.

   “Sostuvimos que este presupuesto no garantizaba la gobernabilidad e iba a obligar a la oposición a acompañar nuevos aumentos: lo que adelantamos en diciembre se está viviendo ahora”, advirtió.

   Por eso, recordó, su bancada propuso “un conjunto de medidas” que el municipio tiene a mano “como herramientas para readecuar sus gastos, siempre excesivos”.

   Entre ellas, “el congelamiento de pases a planta permanente; no más ingresos por contrataciones ni becas; un proyecto de retiro voluntario para quienes reúnan ciertas condiciones; el reacomodamiento de recursos humanos y un plan de refinanciamiento de las deudas de corto plazo, que hacen que por momentos el municipio quede ahogado”.

   Respecto de los ajustes sobre el ingreso de personal, el edil dejó a salvo dos áreas: Salud y Control.

   Para Sukerman, hay que buscar alternativas que generen ingresos “sin volver a meterle la mano en el bolsillo al contribuyente”.

   “Rosario puede necesitar más recursos, pero la única respuesta no puede ser aumentar la TGI, que representa sólo el 25 por ciento de la recaudación propia”, sostuvo el concejal.

   Como opciones, aconsejó a la intendenta Mónica Fein que “pida a la provincia” financiamiento para el transporte público, que actualmente “termina siendo interurbano y no sólo usado por los rosarinos, como ocurre en salud”, ejemplificó.

   “Hoy el municipio pone más de 100 millones en subsidios directos al transporte, mientras que la provincia no pone nada”, agregó.

   En su opinión, “Rosario no va a solucionar sus problemas con más aumentos de tasas, sino con una mejor administración y cuando aprenda a articular sus demandas con los otros niveles de gobierno”.

   Sukerman recordó que el municipio “hoy casi no hace obra pública y de 2012 a 2013 duplicó su déficit”, mientras “mantiene atrasos galopantes con servicios y proveedores, y ha firmado contratos ruinosos para la ciudad, como el de recolección de residuos”.

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