La ciudad

La noche rosarina se controla con una ordenanza que ya cumplió 21 años

Las balaceras y conflictos en boliches pone en agenda un tema que el Concejo piensa resolver con el nuevo "tablero" a partir del 10 de diciembre

Lunes 13 de Noviembre de 2017

En medio de los desmanes, balaceras y el descontrol a la salida de los locales bailables, la ordenanza que regula la nocturnidad ya cumplió 21 años. La mayoría de edad la encuentra sin herramientas eficientes para regular la noche rosarina en la que la tergiversación de rubro es recurrente: bares que funcionan como disco.

En la comisión de Gobierno del Concejo Municipal existen varias iniciativas pero sus propios integrantes no creen que ninguna prospere antes del recambio de 13 de sus 28 bancas el próximo 10 de diciembre.

La ordenanza 7.218 fue aprobada en el Palacio Vasallo en 1996, su última modificación estructural fue en 2001 pese a que se han ido modificando algunos artículos a posteriori. Son 21 años de una norma que con el paso de los años, el cambio de los hábitos y las nuevas generaciones muestran una foto muy distinta de la nocturnidad actual.

Hace tres años atrás, el por entonces concejales Roy López Molina (y edil electo) junto a sus pares Jorge Boasso, Osvaldo Miatello y Diego Giuliano habían presentado un proyecto conjunto que reunía aportes de varios bloques legislativos, el aval de los empresarios del rubro y el Ejecutivo había planteado que "era un punto de partida" para el debate.

La iniciativa simplifica los rubros nocturnos en dos grandes grupos: con o sin actividad bailable. Y contempla darle más poder a los vecinos para que opinen sobre la viabilidad de habilitar en su barrio un espacio para bailar: si el 33 por ciento de los residentes en la zona rechaza el proyecto, el comercio no podrá abrir sus puertas. Y permite la participación vía mail en el registro de oposición.

Además se habían planteado reducciones tributarias, habilitaciones más extensas (no de 5 sino de 7 años) y la posibilidad de aumentar el factor ocupacional, condiciones que hacen que para el empresario sea más atractivo instalarse en ese espacio y no en otro.

En el proyecto, ampliamente consensuado en su momento, dividía espacios entre adultos de menores. Es decir si bien, se permitían espacios para adolescentes en los mismos locales con actividad bailable que son para mayores, la actividad debía ser en diferentes días. Y se subdividían esos aquellos que son para chicos y chicas de 14 y 15 años; y otros, para chicos y chicas de 16 y 17.

Entre las condiciones que deberían cumplir los locales para adolescentes figuran la presencia de un médico, la instalación de una línea telefónica, el convenio con alguna empresa de radiotaxis y remises y la prohibición de exhibición y guardado de alcohol en las heladeras bajo faja de seguridad.

A su vez, se solicitaba cámaras de videovigilancia en las puertas de los locales que permitan una íntegra visualización de los ingresos a los comercios para controlar los "finales de la noche" con el fin de proteger los entornos de los boliches.

El proyecto preveía zonas promovidas para la radicación de los locales bailables, entre otros instrumentos.

A su vez, hace un año y medio atrás, el Ejecutivo mandó un proyecto al Concejo, pero no avanzó. Actualmente rige la norma originaria de 1996, que recibió agregados parciales pero cuya última modificación estructural se produjo en 2001.

"Hay que orientar la norma para que sea cumplible y controlable. Sino se cae en la discrecionalidad"

Con la problemática de la noche en plena ebullición, los ediles que integran la comisión de Gobierno no ven mucha expectativa de tratar antes del recambio de bancas el próximo 10 de diciembre. Al actual tablero político le quedan unas cuatro sesiones por delante.

Gobierno, donde recaen estos proyectos, es presidida por Jorge Boasso (finaliza su mandato en diciembre), y la integran los justicialistas EduardoToniolli y Diego Giuliano (expira su cargo), los macristas Carlos Cardozo y Gabriel Chumpitaz; y los frentistas Horacio Ghirardi y Martín Rosúa, quien termina como edil en un mes.

"Tenemos que ir a una ordenanza fácilmente cumplible y controlable. De los contrario, se generan arbitrariedades y discrecionalidad. Hoy, la norma es tan compleja y antigua que se hace de difícil aplicación", advirtió Giuliano.


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