La ciudad

La multifacética figura de Vladimir Mikielievich ahora reunida en un libro

La Editorial Municipal ya puso en la calle "Archivo Mikielievich. Obras y colecciones". Un trabajo sobre el coleccionista e historiador rosarino

Domingo 15 de Diciembre de 2019

Hurgar en la inmensidad del archivo de Vladimir Mikielievich puede llevar las mismas siete décadas de trabajo que este historiador, divulgador, conferencista, ilustrador, periodista y coleccionista dedicó con devoción a conformar el mayor repertorio de la historia política, social, urbanística y cultural de Rosario. Una tarea que investigadores iniciaron en los últimos años y que se plasmó primero en la muestra que hasta marzo próximo puede verse en el Museo de la Ciudad, y ahora en una publicación de la Editorial Municipal de Rosario (EMR) a la que Erica Brasca, Ernesto Inouye y Bernardo Orge le pusieron textos e imágenes. El libro, que ya esta semana estará en la calle, se propone como “una actualización de Mikielievich y su figura”, señaló el director de la EMR, Oscar Taborda, pero que además pone la mirada en la vida de ese hombre que, aparte de compilar la historia de la ciudad, la protagonizó: propuso nombres para sus calles, conformó la Sociedad de Historia y organizó dos de los censos nacionalees que tuvo la ciudad.

   El trabajo de los tres egresados de la Escuela de Letras comenzó en un cuartito de la Biblioteca Argentina entre las cajas que sin orden alguno contuvieron por décadas el acervo de Mikielievich, a la espera de la resolución de un conflicto judicial que llevó varios años y que se detalla en el libro.

   En una clasificación ad hoc, las poco más de 200 páginas se dividen entre sus obras, un detalle del diccionario de Rosario, el Prontuario Periodístico, la llamada colección iconográfica y las estampas del pasado que comenzó publicando en la revista Cinema para Todos y que se extendieron en otras publicaciones por casi cuatro décadas; y sus colecciones, que incluyen publicaciones periódicas, mapas y planos, volantes políticos y partituras, guías de la ciudad, autógrafos, y etiquetas, membretes y folletos.

   Sin embargo, la mirada está puesta “más en la figura” de Mikielievich, afirmó Taborda, en referencia fundamentalmente a la introducción del libro que se inicia con la historia de sus padres, el montenegrino Blas Julio Mikielievich, y la italiana Juana Margarita Verduna, y sus primeros recuerdos narrados años después en papeles personales.

Su afán

El inicio de su afán por coleccionar está relatado por él mismo en sus cuadernos, donde cuenta una de las primeras colecciones que alcanzó a completar antes de 1910 fue una serie de litografías de banderas del mundo que venían con los caramelos marca Banderita.

   “Me premiaron con un juguete a mi elección, optando por un tranvía eléctrico que por aquellos días me llamaban la atención viéndolos correr por la avenida Wheelwright, a media cuadra de mi casa —escribió en 1980—. El tranvía marchaba a cuerda y lo llevé a Europa en el viaje que hicimos ese mismo año a la tierra natal de mi padre para visitar a los abuelos en las Bocas de Cattaro o Boka Kotorska, más precisamente en Kumbor, donde aún existe la casa solariega de los Mikielievich, que el terremoto de febrero de 1978 deterioró en parte”.

   Su paso por las escuelas Roque Sáenz Peña y Juan Bautista Cabral, el secundario en el Superior de Comercio, donde se dio el encuentro con Julio Marc, quien fuera uno de sus profesores; y su matrimonio con Antonia Felisa Liendo son parte de esas páginas.

   “En sus papeles personales están sus escritos sobre su vida, su viajes, sus intereses y anécdotas”, aporta Taborda sobre los textos que sirvieron base del trabajo.

   Aparece también la puesta en marcha de “Estudio Mik”, un emprendimiento de edición e ilustración en artes gráficas, donde realizaba trabajos publicitarios, técnicos y editoriales, y que complementaban su tarea como empleado desde 1935 de la Dirección General de Estadística de la Municipalidad, donde fue encargado de la sección Demografía y Estadística Social.

Protagonista de la historia

El director de la EMR dice que quienes lo conocieron lo señalan como un hombre que “tenía una memoria y un mapa prodigioso de la ciudad y de sus cambios, que estaba dado por su trabajo en el municipio” donde alcanzó el cargo de subdirector y director.

   Pero sobre todo, Taborda hace hincapié en que Mikilievich “era consciente de la riqueza del material que había” y, por eso, parte de esos archivos se los llevó a su casa antes de que se perdieran en el olvido.

   Lo cierto es que desde ese espacio no sólo se ocupó de salvaguardar la historia de la ciudad y buscar canales de divulgación, sino que fue protagonista de más de uno de sus capítulos. Como ya lo había hecho en 1947, organizó en 1960 el Censo General de la Nación en Rosario donde puso bajo la lupa los criterios utilizados en Córdoba y “demostró en forma irrefutable que Rosario no había perdido el segundo puesto en todo orden de importancia dentro del concierto de las ciudades argentinas”. Más aún, las repercusiones públicas de ese debate las archivó en una carpeta caratulada “Censo 1960 Rosario Córdoba”.

   La Junta Municipal de Nomenclatura fue otro los espacios que ocupó desde 1957. “Propuse no menos de trescientos nombres a las calles de la ciudad”, recuerda él mismo de puño y letra sobre el trabajo que allí realizó.

   La Sociedad de Historia de Rosario, la que fundó en 1962 junto a un grupo de colegas, y la revista Historia de Rosario fueron los canales principales en sus 70 años de trabajo para concretar su objetivo central: difundir la ciudad y su historia. Por eso, no encontró mejor definición para ese espacio que “empresa divulgadora de rosarinidad”.

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