La ciudad

La muerte de una nena, un caso extremo en el barrio Las Flores

Carolina Visca tenía 10 años y vivía en un ámbito de profunda pobreza en esa zona de la ciudad.

Domingo 24 de Marzo de 2019

"Acá las clases ya empezaron, pero los chicos todavía siguen llegando porque hay familias que no podían mandarlos porque les faltaban útiles o calzado", contó Marisa Aybar, maestra de 4º grado de la Escuela Nº 1.257 Crucero ARA General Belgrano y delegada de la Asociación de Magisterio de Santa Fe (Amsafé). La docente, que lleva 14 años en la institución, esperaba tener entre sus alumnos de este año a Carolina Visca, la nena de 10 años que murió quemada en una casilla en lo que sería el patio trasero de barrio Las Flores. "Las condiciones de vida de esa nena y la crueldad de su muerte la convierten en un caso extremo de la realidad que se vive en el barrio, pero la situación acá es crítica", describió Aybar, y contó que "absolutamente todos los chicos de la escuela van al comedor porque es su alimento principal, y organizamos un roperito para a darles a muchos la ropa que les falta".

El sector del barrio donde la nena llegó a vivir con su padre y la pareja de la madre, presuntamente la autora del incendio en el que la nena murió, es de la pobreza más extrema. No está urbanizado, no hay calles y las maestras de la escuela lo recorren, cuenta Marisa, cada vez que "hay que salir a buscar a los chicos cuando no vienen". El barro se convierte en lagunas cuando llueve y está lleno de basurales. "No hay condición de salubridad alguna para vivir ahí", señala la maestra, y apunta que "son muchas las familias que habitan en el lugar".

Marisa afirma que "los días de lluvia a los chicos que viven ahí ni los traen y es cuando más deberían estar en la escuela, porque, ante esas condiciones, es el mejor espacio donde permanecer, con un patio techado en un lugar seco".

Si bien admite que ese sector es una "condición extrema", está convencida de que "la escuela es un refugio de todo y para todos los chicos del barrio", e insiste en que "cada vez que un chico cae en las redes de violencia, pobreza, narcotráfico y muerte es un fracaso social, y la escuela es el último refugio de todo eso".

Cerrado

La docente recalca que Las Flores es "un barrio cerrado, con una sola entrada y salida; está encerrado en sí mismo, entra un sólo colectivo", y señala que para los chicos y los vecinos el afuera aparece como un lugar lejano.

La pobreza marca la condición de los chicos del barrio y se agudiza cada vez más. Marisa recalca que "todos los chicos de la escuela, que son más de 350, van al comedor y allí reciben su principal comida del día", pero además pone como ejemplo lo que vienen viendo en las aulas desde el inicio del año escolar.

"Las clases empezaron, pero muchos chicos todavía no vinieron y están llegando en estos días, y cuando les preguntás a las familias contestan que no tienen dinero para comprar los útiles, tampoco zapatillas o ropa adecuada", señala la también delegada gremial, y cuenta: "Ya se organizó un ropero entre las maestras, traemos lo que tenemos y se les va dando la ropa o lo que necesiten en la medida de lo posible".

La situación de las familias se expone, dice la maestra, en los registros. "Ahí se ve que las mamás son amas de casa o empleadas domésticas —continúa—, y los papás changarines o recolectores informales, eso muestra la situación en la que se encuentran y muchos han perdido el trabajo. A muchos de los chicos son los que cruzamos vendiendo en las esquinas del centro, porque con eso, aportan a su casa".

Todo eso que pasa en las calles de Las Flores "impacta en la vida escolar", dice y agrega: "La pobreza, la marginalidad, la delincuencia, las balaceras, todo eso hace que los chicos vayan de una escuela a otra, se muden de barrio por enfrentamientos o directamente no concurran o, como en el caso de Carolina, ya no estén".

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