La ciudad

"La mitad de mi corazón está en Rosario todo el tiempo", confesó Lorena Scioli

La hija de Daniel Scioli, el candidato que según las encuestas tiene grandes chances de convertirse en el próximo presidente del país, estuvo el viernes en Rosario inaugurando dos lactarios.

Domingo 18 de Octubre de 2015

Lorena Scioli, la hija de Daniel, el candidato que según las encuestas tiene grandes chances de convertirse en el próximo presidente del país, estuvo el viernes en Rosario inaugurando dos lactarios, uno en el Hospital Centenario y otro en el Centro de Capacitación del Sindicato de Trabajadores Municipales. Estas habilitaciones se enmarcan dentro del plan "De 0 a 1.000 - Desarrollo Infantil Temprano" que lleva adelante desde la Fundación DAR, destacando el valor de los primeros 1.000 días de vida como una ventana de oportunidades para crear futuras generaciones más saludables. Y el determinante rol de la lactancia en ese encuadre. En un extenso mano a mano con La Capital, se animó a repasar su relación con Rosario; su carrera personal; la incidencia de la política en la vida familiar; y el vínculo que logró crear con su padre luego de los años. Mochilas, anhelos, realidades y proyecciones, desde su propia perspectiva.

—¿Cómo ves a Rosario como rosarina?

—Extraño mucho a Rosario, me da mucha nostalgia. Estuve caminando las calles por donde vivía, pasé por los colegios (fue a la Escuela Sarmiento y al Colegio del Paraná). Hay algunas cuestiones que están surgiendo que me dan mucha tristeza. Tienen que ver con la inseguridad y cosas que pasan también en otros lugares. La verdad es que extraño Rosario. Tengo mucha familia acá. En este caso aproveché para ver a mi tío, que es mi padrino, que está internado y pude ir a abrazarlo un rato. Soy muy unida con mis primos. Y mi mejor amiga es de Rosario. Estudié dos años de administración de empresas en la universidad pública. Y después, a los 20, me mudé a Buenos Aires y arranqué otra carrera (Licenciatura en Comercialización). Quiero mucho a esta ciudad. La mitad de mi corazón está en Rosario todo el tiempo.

—¿Seguís con atención las cosas que suceden acá?

—Estoy siempre pendiente de lo que sucede en Rosario. Pasa que a veces las noticias no son tan lindas. Yo confío en que las cosas pueden cambiar. Y nosotros desde la primera infancia tratamos de aportar un granito de arena para tener un futuro mejor, con generaciones más saludables.

—Tu cronología personal, con un tardío reencuentro con tu padre, parece una historia de búsqueda de la felicidad, de la plenitud familiar, de nunca bajar los brazos detrás de esa ambición afectiva.

—Puede ser. Cada uno trae su mochila, con las cosas lindas y las no tan lindas que le sucedieron. Yo le agradezco a mi mamá que me educó como me educó. A los valores que me inculcó mi familia. Después, el reencuentro con mi papá fue muy lindo, y muy natural. Todo eso viene con uno y, en mi caso, todo transcurrió de una manera constructiva.

—¿Cómo estás viviendo esta etapa con tu papá que tiene grandes chances de ser el próximo presidente?

—Yo vivo todo con los pies en la tierra. Junto a mis seres queridos, como siempre. Sin cambiar nada.

—En la intimidad familiar, ¿quién cumple el rol contenedor?

—Nosotros nos vemos una vez por semana, por lo menos. Siempre me pide ver a Camila, todo el tiempo. Como abuelo no se quiere perder su crecimiento, más allá de tanta vorágine política y de tantas responsabilidades que tiene. Si bien en la política se resignan momentos para estar con la familia, en este caso, él se hace tiempo. Y en la familia se habla todo el tiempo de política. Es un tema muy presente, hasta en la mesa de los domingos. Y nos escuchamos todos.

—¿Qué destacás de él?

—Es muy entusiasta, siempre. Con todo lo que hace. Se levanta a mil y trabaja muchísimo, como siempre. Y me parece que el deporte es su cable a tierra. Y ahora lo veo muy preparado para un desafío enorme.

—Por características personales, ¿creés que puede liderar un período de concordancia, lejos de las enfrentamientos dialécticos de estos últimos tiempos?

—Fue diputado nacional dos veces, ministro de Turismo y Deporte, vicepresidente de la Nación y dos veces gobernador de Buenos Aires, en cada lugar que le tocó estar, puso su impronta. Y aunque algunos digan otra cosa, tiene carácter, se rodea de buenos equipos, y tiene convicción para poder llevar adelante este desafío.

—Eligió una posible ministra de Economía. ¿Confía en el aporte y el rol de la mujer, tanto en lo personal como en la gestión pública?

—Tiene mujeres presentes en su vida permanentemente. Y en sus equipos les da cada vez mayor protagonismo. Confía en la mujer y en sus capacidades.

—Desde tu trabajo en la Fundación DAR se percibe un rol más activo y participativo tuyo.

—Es que esta causa trasciende la cuestión electoral o de campaña. Esto va más allá. Estamos desarrollando este trabajo con perspectivas nacionales y quiero que se implemente.

—¿A qué se debe este crecimiento de tu perfil?

—Este proyecto cambió un poco mi perfil. Porque yo venía trabajando detrás de escena. No iba a los medios de comunicación, no salía a dar notas. Pero entendí que si quiero llevar esto adelante, si lo impulsé, tengo que ser la que lo pueda comunicar y transmitir. De eso se trata. Por ahí resigno un poco de privacidad, pero creo que la causa lo vale. No sé qué pasará el día de mañana conmigo, pero ahora estoy muy motivada con esto.

—¿Qué carrera proyectás para vos? ¿Puede aparecer más fuerte la política o la toma de decisiones en algún momento?

—No sé, hay que ver. Todo es política. Las grandes políticas muchas veces surgen de experiencias personales, así que veremos si sigo desde un rol formal, o informal. A lo mejor, más adelante, tenga en claro cómo será mi futuro.

—¿Sentís ganas de hacer más cosas, de ser cada vez más protagonista, o más reconocida?

—Yo confío en la naturalidad de cómo van surgiendo los hechos. Cuando se planea mucho, después pueden surgir grandes frustraciones. Además hay que ver si viene el hermano para Camila, y otras cuestiones personales.

—¿A qué se parece el país que pretendés?

—Al que piensa mi papá. Equitativo, de derechos, con una participación activa de la mujer, con el fortalecimiento de la familia. Con seguridad e igualdad de oportunidades para todos. Yo confío mucho en él, en su sensibilidad y en el trabajo que viene haciendo desde hace mucho tiempo. Confío en cómo ya absorbió lo que conoció por el mundo. Es una persona comprometida. Entiende lo que sucede al país y a su gente. Confío mucho en las ganas que tiene de llevar este país adelante.

—¿Creés que una resolución en primera vuelta le daría más seguridad para arrancar su ciclo?

—Lo que la gente decida va a estar bien.

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