La ciudad

La Jam de videojuegos cerró con la exhibición de 13 producciones locales

Tras 48 horas corridas de trabajo en las que algunos no tuvieron tiempo ni para el sueño, ayer terminó la Global Game Jam, un encuentro mundial de desarrolladores de videojuegos.

Lunes 01 de Febrero de 2016

Después de 48 horas corridas de trabajo en las que algunos no tuvieron tiempo ni para el sueño, ayer terminó la Global Game Jam, un encuentro mundial de desarrolladores de videojuegos que tuvo a Rosario como una de sus 633 sedes alrededor del mundo. Unas cien personas de diferentes edades trabajaron durante dos días y parieron 13 juegos de video. La consigna fue la misma en cada uno de los 93 países que participaron: el Ritual. Todo lo demás era libre.

"Los juegos son de mucha mejor calidad que los del año pasado. Se nota el crecimiento y eso es importante, porque el objetivo es fomentar la industria local del videojuego a través del trabajo en comunidad", remarcó Ignacio Puccini, director de la Comunidad de Desarrolladores de Videojuegos.

Cuando dieron las cinco de la tarde de ayer, el centenar de jóvenes que circulaba por el hall del Centro de Innovación y Desarrollo Local (Maipú 835) se ubicó en una platea armada delante de una pantalla. Hubo algunas corridas. Varios dedos tecleaban veloces los últimos comandos. Otros enroscaban como podían las bolsas de dormir que había en una habitación contigua. Era la hora de mostrar al público los 13 videojuegos que salieron de la Global Game Jam de Rosario.

Los participantes de la Jam convivieron durante 48 horas en una especie de Gran Hermano tecnológico. Comenzó el viernes a las 18 y culminó ayer a la misma hora, con los resultados del arduo trabajo en pantalla. "En Argentina hubo 13 sedes y en el mundo 633 que abarcaron 93 países. Todas al mismo tiempo. Abrió Nueva Zelanda y Hawaii va a ser el último en cerrar. Se hacen transmisiones en vivo donde podés ver como están trabajando en Egipto o en Estados Unidos", contó Puccini. En esos dos días de convivencia, el factor común fue el trabajo, pero todos los desarrolladores compartieron más que eso. En una habitación se armó una especie de campamento para quienes quisieran descansar. Muchos no lo hicieron. Las comidas y los pocos ratos de ocio también se compartieron entre todos los desarrolladores.

La que cerró ayer fue la octava edición de la Jam mundial y la cuarta de la que participó Rosario a través de Rosario GameDevs, la Comunidad de Desarrolladores de Videojuegos.

Este año, el Polo Tecnológico Rosario (PTR) también formó parte de la organización. "Apoyamos esta actividad porque la misión del Polo apunta a los emprendedores, a la formación de jóvenes en tecnología y acá vemos mucho potencial. La idea es que Rosario en unos años pueda convertirse en un polo de desarrolladores de videojuegos", expresó Fabián Longhitano, director de formación y calidad del Polo Tecnológico Rosario.

El resultado del trabajo fueron 13 videojuegos basados en una misma motivación: el Ritual. "El tema se revela cuando empieza la Jam y es el mismo a nivel mundial. Ahí se empiezan a hacer lluvias de ideas, se arman equipos de trabajo balanceados con gente de más y menos experiencias, todos pertenecientes a distintas disciplinas", detalló Puccini.

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