La ciudad

La inseguridad y la economía, causas del crecimiento en el uso del remís trucho

Ante la perspectiva de esperar un colectivo o bajarse del micro en un lugar frecuentado por la delincuencia, muchos recurren al auto ilegal.

Domingo 29 de Julio de 2018

Los pasajeros aducen que la principal causa para utilizar remises truchos es la inseguridad que les genera el transporte público de pasajeros. Ante la perspectiva de esperar un colectivo o bajarse del mismo en lugares asolados por la delincuencia, o incluso sufrir un hecho de robo a bordo de una unidad —un fenómeno cada vez más recurrente—, muchos rosarinos deciden hacer el esfuerzo de erogar un monto mayor para movilizarse con algo más de tranquilidad. Ahora bien, en un marco económico recesivo, cada peso cuenta y por ello recurren a la opción más barata, aún resignando la posibilidad de sufrir un siniestro sin seguro.

   Este es el caso de Mariana (38), que vive en el centro pero trabaja en barrio San Francisquito. Semana por medio, su turno comienza antes de que salga el sol. El coche de la 126 que debería llevarla a horario fue recortado de la grilla: "A la madrugada pasaban dos, pero ahora sólo hay uno", contó. Al principio tomaba un taxi, que le salía 150 pesos por viaje. Luego cambió por un remise trucho que le cuesta 100. Las otras dos semanas del mes ingresa por la tarde. A veces, cuando el clima es hostil y hay poca gente en la calle, también recurre al coche clandestino para volver de noche: luego de sufrir un intento de robo decidió no arriesgarse más. "Algunas empresas de truchos no entran al centro los fines de semana a la noche, por los controles. Por eso uso dos, por si una falla", dijo.

   En tanto Carlos (41), su pareja, admitió que no sólo los utilizan para ir al trabajo: "Después de las 21 si vamos lejos, de algún familiar por ejemplo, los llamamos", aportó. Y comentó que es un recurso que "resuelve un montón de cosas". Sin embargo, dijo que si la frecuencia del colectivo fuera buena, no lo usarían. "Si el sistema de transporte fuera serio, no existirían las remiserías truchas. Es todo un presupuesto andar tomando remises, que si uno pudiera evitaría gastarlo", aseguró.

   Un tercer testimonio es el de Gabriela (30), que vive en barrio Ludueña pero trabaja en el centro. Como antes de cumplir con sus tareas lleva a su hija a una escuela del macrocentro, lo que significa caminar casi tres cuadras de madrugada por una zona insegura, decidió contratar un servicio de remise informal que la lleva todos los días hasta el establecimiento.

Temprano   

"Tengo que salir a las 6.45 con la nena de mi casa y una sobrina, y como está la situación es medio jodido. En esta época del año de noche y no hay nadie en la calle. No sabés qué te puede llegar a pasar. Ya me robaron yendo a tomar el colectivo y no me quiero arriesgar estando con las nenas", repasó la mujer, que además contó que los sábados, que va sola, se hace llevar por el remise hasta una calle principal donde toma una línea del transporte público, porque siente miedo de esperarlo en su barrio.

   Gabriela argumentó que si el colectivo pasara más cerca de su casa "no haría lo mismo, porque son entre 90 y 100 pesos por día". Elige los ilegales porque la diferencia le abulta a fin de mes el presupuesto: un taxi cuesta 130 o 140 pesos por el mismo viaje. "El remise legal si te viene a buscar de noche, o un feriado es otra tarifa. Es mucha plata. Y los truchos que me buscan no son autos feos, no me hacen sentir insegura", cerró.


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