La ciudad

La inhabitable cárcel de mujeres ya es parte del pasado

Ayer trasladaron a más de cuarenta reclusas desde este lúgubre lugar en Puerto Norte hacia la flamante alcaidía de 27 de Febrero al 7800

Jueves 01 de Febrero de 2018

En un operativo que duró poco más de dos horas, ayer trasladaron a las 46 reclusas desde la ahora ex Unidad Penitenciaria Nº 5 hacia la nueva alcaidía regional, en 27 de Febrero al 7800. Además de las mujeres, se trasladó a nueve niños con sus respectivas madres.

Justamente, las reclusas que se alojaban junto a sus hijos en el edificio de Thedy al 300 fueron las primeras en ser trasladadas hacia la nueva alcaidía. Más tarde, cerca de las 14, se completó el movimiento con el resto de las detenidas.

Por dentro se vio las pésimas condiciones de reclusión en las que vivían. Situaciones que, en muchas ocasiones, se denunciaron desde variados organismos de derechos humanos.

El inhabitable lugar de detención en el que estuvieron hasta ayer tiene una escalera por la que se baja desde el comedor hacia las celdas en las que se alojaban a las reclusas con hijos.

Es estrecha, húmeda y de escalones ennegrecidos. En el camino, séptimo y octavo escalón de arriba para abajo, un resto de toalla femenina. En el resto de la escalera, algunas colillas de cigarrillos.

En ese recinto quedaron algunos vestigios. Como un par de zapatillas para chicos, tela animal print, sobre un banco de plástico en el medio de las idas y venidas de los encargados de sacar las camas, armarios y colchones.

Otros elementos que muestran el paso de los chicos por la ex unidad carcelaria son algunos pinos de los pequeños juegos de bowling para niños y una muñeca que reposa sobre la parrilla de la cama de una de las celdas.

Los cubículos destinados a que se alojen reclusas con hijos contaban con camas y cuchetas pegadas a las paredes. La mayoría de ellas, cubiertas de humedad.

El techo del recinto se encuentra picado al igual que algunas de las paredes de los mismos cubículos.

En esas mismas paredes también se pueden divisar algunos cables, además de pintadas alusivas a amores que esperan fuera de la unidad, dibujos de los más pequeños, escudos de Newell's y Central.

Mensajes

Amores, equipos de fútbol, advertencias a otras reclusas, letras de canciones y hasta una foto de Rodrigo Bueno son algunos de los cientos de escritos e imágenes que dan vueltas por las paredes de concreto y de los armarios del ex penal de mujeres.

También hay pedidos de intercesión a Jesús y varias citas bíblicas, junto a más dibujos y garabatos de chicos, repartidas por las paredes de todos los cubículos.

Sobre una salida de emergencia, en una puerta de chapa blanca corroída por el paso del tiempo, se lee: "Sonríe, nuestra libertad está en Cristo Jesús".

En otra de las paredes, en grandes letras negras y en cursiva, se puede leer la leyenda "No hay guerreros sin heridas", al lado de un escudo de Rosario Central.

Inmediatamente enfrente, dentro del mismo cubículo, un escudo de Newell's Old Boys. Y más allá, hacia la izquierda, un dibujo de dos personas hecho, aparentemente, por uno de los hijos de las reclusas junto a las descripciones "Tara" y "Mamá".

Las frases y los escudos se repiten en todo el espacio bajo el inútil esfuerzo de los pequeños ventiladores blancos, prendidos a toda potencia para disipar el sofocón que hay dentro del recinto.

Ahora, las reclusas estarán alojadas en la alcaidía que constituye uno de los dos edificios de 27 de Febrero y Calle 1706.

En abril, cuando se inaugure el segundo edificio (la cárcel de mujeres misma) serán trasladadas allí.

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