La increíble hazaña del santafesino que atacó solo a la flota británica
Hace unos días, un dibujo que realizó un marino inglés tras ese combate llegó a sus manos. La temeraria historia de Owen Crippa en Malvinas

Martes 02 de Agosto de 2022

El avión Aermacchi que piloteaba Owen Crippa emergió de pronto a metros de la cubierta de la poderosa fragata inglesa HMS Argonaut. Allí estaba Tim Court, quien no daba crédito a la proeza del joven piloto argentino. Crippa atacó solo, sin bombas, con fuego de cañones de 30 milímetros en una especie de batalla de David contra Goliat. “Casi pude ver la cara del piloto y oler el combustible del aparato cuando pasó”, le dijo Court 40 años después a Agustín Vázquez, un apasionado joven santafesino que hurgó en la historia del comprovinciano que en soledad atacó a la flota inglesa.

Temblando y minutos después de que Crippa se alejara, Court dibujó ese avión escapando entre las olas y los misiles. Hace pocos días, y gracias a Vázquez, ese dibujo llegó a manos de Crippa y le puso el epílogo a una historia de heroísmo, respeto y admiración entre enemigos que empezó a escribirse un 21 de mayo de 1982 en el estrecho San Carlos, Malvinas.

Owen tiene hoy 71 años y vive en Sunchales, a 270 kilómetros de Rosario. La semana pasada se encontró con Vázquez en el Centro de Veteranos de Malvinas en la ciudad de Santa Fe y allí el joven le pudo entregar el dibujo que Court hizo minutos después del ataque. Ese dibujo hoy cuelga en el living de la casa familiar de Crippa.

El piloto argentino, que debe su extraño nombre de origen irlandés a un deseo de su abuela paterna tras perder en un accidente automovilístico a un hijo que se llamaba así, recuerda con nitidez ese combate que se transformó en su bautismo de fuego.

Nacido en la pequeña localidad de Sarmiento, casi en el centro de la provincia, Crippa cursó la primaria en una escuela rural y la secundaria en el Colegio Nacional de Santa Fe. Y ya como bachiller, ingresó en la Escuela de Oficiales de la Armada, donde su capacidad de vuelo lo llevó a convertirse en piloto naval.

En los albores del 82 fue destinado a la base de Bahía Blanca para iniciar su capacitación como piloto de los aviones de caza A4Q, que operan desde el portaaviones 25 de Mayo. Para ese entonces ya era un avezado piloto de Aermacchi, un avión de entrenamiento fabricado en Italia que se utiliza para realizar misiones de observación y reconocimiento. Se había casado dos años antes y ya había nacido su primera hija, que tenía algo más de un año.

El inglés dibujante

Casi al mismo tiempo en el que Crippa se enteraba de que Argentina había recuperado las islas Malvinas, Court, quien aun no había cumplido los 30, se alistaba en Londres para embarcarse en la fragata Argonaut.

Según pudo reconstruir Vázquez, Court trabajaba en la cubierta de la fragata, en una zona muy cercana al hangar del helipuerto. En ese buque también se embarcó Trevor Coles, otro marino que aquella mañana del 82 fue testigo de la hazaña del joven santafesino.

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Tim Court, en 1982 a bordo de la fragata HMS Argonaut que el 21 de mayo atacó Owen Crippa con un Aermacchi de la Armada Argentina.

Desatado el conflicto y consciente de que por su escasa experiencia en A4Q no iba a formar parte de la escuadrilla que entraría en combate, Crippa pidió volver a volar los Aermacchi hasta que finalmente consiguió ese traslado.

Los días pasaban y los destinos de Court y Crippa estaban cada vez más cerca de cruzarse. Otro inglés, Jhon Hopkins, un experimentado piloto de helicópteros, también se cruzaría en la vida de Crippa.

En los primeros días de mayo Crippa fue destinado a Río Grande. Para ese entonces, los aviones Super Etendard de la Armada y los Dagger y A4 de la Fuerza Aérea ya habían atacado a la flota inglesa, que se había corrido hacia el este, lo que hacía imposible que con los Aermacchi se pudiera llegar hasta donde estaban y regresar al continente. A raíz de esto, el 17 de mayo tres Aermacchi fueron destinados a Puerto Argentino (Malvinas) para operar desde allí.

El 1º de mayo el hangar donde iban a ser destinados los pilotos fue destruido por un bombardeo, así que Crippa junto a otros tres aviadores y seis mecánicos montó un refugio en la cabecera de pista que se convirtió en su “sala de operaciones”.

“No teníamos electricidad, armamos el refugio con bolsas sobre unas piedras. Empujábamos los aviones a mano y como no teníamos grupo de arranque, al atardecer les sacábamos las baterías a los aviones para que no se congelaran”, recuerda el santafesino.

Luego de esos menesteres, caminaban los siete kilómetros que los separaban del sitio en el que dormían.

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El 20 de mayo Court y Crippa ya estaban muy cerca, más de lo que ellos mismos creían. Ese día se despistó uno de los Aermacchi y el santafesino se quedó casi toda la noche arreglándolo, a la intemperie y bajo una llovizna persistente.

“Cerca de las 12 de la noche terminamos de cambiar una cubierta y regresamos a los hangares. Caminamos los siete kilómetros de regreso y cuando llegamos nos enteramos de que habían informado movimientos de buques en el estrecho San Carlos”, recuerda Crippa.

La orden no tardó en llegar. Al amanecer del 21 les dieron la misión de volar hacia esa zona y ver qué estaba sucediendo. “Pedí que me dieran bombas pero me las negaron. Me dijeron que no atacara buques, solo helicópteros y lanchones de desembarco, para lo que me iban a servir los cohetes y cañones de 30 milímetros del Aermacchi”, señala.

Y allí partió. Al llegar donde estaban los aviones descubrió que uno tenía una cubierta desinflada y cuando iban a ponerse a inflarla un jefe pidió que un avión despegara de forma urgente.

“Esto iba en contra de la doctrina. La mínima unidad de combate está compuesta por dos aviones, pero me dicen que es urgente y que saliera uno, entonces decido partir yo”.

Una misión de alto riesgo

Lo que siguió fue una proeza de un heroísmo extremo. Crippa despegó minutos después de las 10. “Volé a 150 metros del piso a unos 500 kilómetros por hora. A unos cuatro kilómetros veo un escenario de combate, un helicóptero que se estaba incendiando y tropa corriendo. Supuse que eran tropas argentinas y gracias a Dios no los ataqué, pero ellos me empezaron a tirar hasta que se dieron cuenta de que era un avión argentino. Había mucha niebla, giré a la derecha, salí a mar abierto y desde allí fui hacia el estrecho San Carlos”, repasa.

Crippa explica que el estrecho “es angosto, tiene unos 4 kilómetros, por lo que se pueden ver ambas costas sin problemas. Ahí vi dos destructores ingleses estacionados, unos kilómetros más adelante otro y en la boca de la bahía un helicóptero inglés. Me aparto de la costa para tirarle y ahí veo hacia el interior de la bahía muchos buques ingleses”, recuerda con lujo de detalles 40 años después. Al mando de ese helicóptero iba Hopkins, a quien conocería con el tiempo en Buenos Aires.

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Crippa optó por no atacar el helicóptero y se centró en los buques. Consciente de que su armamento no causaría daños mayores, intentó destruir las antenas de radio y radares. “Le tiré a una posición de artillería en la Argonaut y a sus antenas. Veo algunos hombres que caen en la cubierta pero gracias a Dios no muere nadie”.

thumbnail_Dibujo ataque de Owen realizado por Tim Court en 1982.jpg

El dibujo que Tim Court hizo sobre la cubierta de la fragata HMS Argonaut minutos después de que Crippa la atacara.

Un escape demencial

Court aun está en shock. Se tira al piso junto a Coles. El argentino los ha sorprendido, pero lo que sigue los sorprenderá aún más. Crippa debe salir de ese enjambre de buques. “Si escapaba como llegué, me bajaban como a una paloma, así que opté por pasar entre ellos, muy bajo, lo que les dificultaba tirarme sin pegarse ellos mismos. Me pego al mar y paso haciendo zig zag entre las antenas de los barcos. Dejé una mano en el comando del avión y la otra en la manija del asiento eyector, por si me pegaban. Esquivé buques, helicópteros, casi choco contra dos. Veo que me tiran un misil, bajo potencia, lo esquivo y al llegar a la bahía tomo altura y dibujo en el papel que llevaba en la pierna un croquis de lo que había visto: eran 16 barcos”, admite.

Heroico ataque aéreo argentino: el Tte. Crippa con un Aermacchi MB339 - First Argentine air attack:

Con esa información aterriza en Puerto Argentino. Pide regresar a pelear pero se lo impiden. La flota británica fue atacada momentos después con aviones de mayor poder de fuego. La hazaña de Crippa ya estaba siendo inmortalizada por Court, que aún temblando no paraba de dibujar el avión argentino.

Lo que siguió después fue el minucioso y denodado trabajo de Vázquez, quien logró dar con el inglés, entablar un diálogo muy interesante y recuperar ese dibujo que la semana pasada llegó a manos de Crippa, el heroico santafesino que el 21 de mayo de 1982 atacó en soledad a toda la flota inglesa.