Dueños y DJs del mítico boliche de los 90 están organizando un festejo de reencuentro en el mismo edificio de la bajada Sargento Cabral
06:30 hs - Miércoles 05 de Agosto de 2026
Allá por los comienzos de los años 90, Nirvana editaba "Nevermind", U2 se hacía popular con "Achtung Baby" y los Guns N´Roses sorprendían con "Use Your Illusion", discos que redefinieron el rumbo de la música y, quizás, una forma de ver el mundo. Mientras pasaba todo esto, en Rosario abría Contrabando, el histórico boliche de la bajada Sargento Cabral que aún vive en la memoria de la ciudad. Tanto, que a más de 20 años de su cierre sus dueños están organizando una fiesta del reencuentro, en las mismas pistas que encendieron miles de noches.
"Al volver a entrar al boliche, después de 20 años, tuve la misma sensación que la primera vez que pise el lugar. Sentí pura energía, un edificio que te abraza y te hace vibrar", asegura Juan Yah Yah, uno de los socios fundadores de la disco y alma máter de la reapertura del lugar. Será solo por una noche, durante octubre, en una celebración que promete mucho más que nostalgia.
La idea de reabrir los portones de la histórica disco, explica, tiene que ver con la curiosidad que siguen despertando los años 90. "Hay mucha gente que está escuchando música de los 90, así que con el Dj del boliche, Tomás Caturla, empezamos a hacer fiestas en otras discos para ver la reacción del público", cuenta Yah Yah. El primero de estos encuentros fue en Blonde, el segundo en Jaguar y, el tercero, será en el mismo edificio de la zona de la aduana donde funcionó el boliche.
Hace unas semanas, se comunicaron con los dueños, para hacer una primera visita al lugar. "El edificio está en perfecto estado, como si hubiéramos cerrado ayer", asegura. También iniciaron los trámites en el municipio para obtener los permisos necesarios para volver a abrir las puertas. "Ya hicieron dos inspecciones y ahora sólo nos queda confirmar la fecha", suma. Si todo sale como está previsto, la reapertura será en dos meses.
Un faro en la noche de Rosario
Contrabando abrió en 1991, en un edificio construido en 1854 donde funcionaban los almacenes Rosenthal. La construcción de estilo inglés, llena de túneles, fue declarada como patrimonio histórico de la ciudad. Desde que dejó de funcionar el boliche, los galpones permanecieron vacíos y si bien hubo algunos intentos para recuperarlos, transformados en un paseo de compras, nunca prosperaron.
Fue una de las grandes discos que dieron fama a la noche rosarina de esos años, esas trasnoches eternas, cuando boliches como Space, El Templo, Damasco, Garage o Codigo K estiraban la música hasta las primeras luces del día siguiente. También albergaron y fueron escuelas para toda una generación de DJs como el Edgardo Mancinelli, Droopy Faiola y Pablo Frappa, por poner solo unos nombres.
¿Cuál era el especial encanto de Contrabando? Para Yah Yah no hay un único motivo. Un punto a favor fue su ubicación en medio de una de las zonas más bellas de la ciudad, lo mismo que su particular edificio, una planta de techos altos, llena de columnas y de túneles. El otro fue su música: la disco tenía cinco pistas, cada una con su cabina de DJ y con un género diferente: los hits del momento, en el main floor o pista principal, otra de pop, de house y de hip hop. Y, en el club, funcionó la primera pista de electrónica en la ciudad. "Era un boliche de pop y de rock, total, sin cumbia y sin canchengue", lo define su dueño. Toda una novedad por esos días.
Por eso, Contrabando no solo permanece en la memoria de quienes fueron jóvenes durante los 90, "sino también de mucha otra gente que quizás no vivía en Rosario, pero escuchó hablar a sus amigos de la disco, y de los hijos de esas personas, que también oyeron relatos de esas épocas". Por eso, explica, las fiestas de Contrabando no sólo convocaron a personas de más de 40 años, "que fueron a reencontrarse con la gente y la música de aquellos momentos", sino también a personas más jóvenes intereasadas en vivir la experiencia de esas noches.
El ocaso de un boliche y una zona
Contrabando fue uno de los boliches rosarinos más concurridos hasta mediados de los 90. Y fue noticia nacional en 1996, cuando un atentado con una granada de gas lacrimógeno causó pánico y dejó a siete jóvenes hospitalizados. Según las crónicas policiales de aquellos días, el 14 de diciembre unas 2.500 personas habían concurrido al lugar. A las 3.45, una persona no identificada hizo estallar el artefacto cerca de la pista principal.
A los pocos minutos, el público sintió los efectos del gas lacrimógeno y se abalanzó sobre uno de los portones. El desalojo duró media hora y hubo muchos golpeados y otros con problemas respiratorios, oculares y náuseas. Al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez fueron derivados siete personas de entre 22 y 29 años con politraumatismos. La más delicada fue una joven de 23 años que se fracturó la cadera. Los diarios de esos días advierten también que ese había sido el séptimo atentado en el año, con iguales características, contra confiterías bailables.
Ese fue el comienzo del fin de la disco de la bajada Sargento Cabral, también de una zona que durante esa época concentraba una gran movida nocturna. La última vez que el boliche abrió sus puertas fue en julio de 2007, para festejar el día del amigo. En octubre la disco volverá a abrir sus puertas por una noche y sus pistas se llenarán de la mejor música que dejaron los 90.