La ciudad

La historia recobra vida en medio de la zona más moderna de Rosario

Se levantan 11 edificios en sólo tres manzanas. Trabajan cerca de mil obreros. La vieja construcción de la ex Refinería, de 1880, será conservada junto a nuevas torres. La recuperación de las viejas estructuras es más costosa que hacerlas de cero.

Domingo 15 de Mayo de 2011

Hay edificios que se cierran en sí mismos. Hay otros que fundan espacios. El de la ex Refinería Argentina de Azúcar pertenece a esta segunda clase. La construcción de 1888 no sólo fue un hito en la industria del país, sino que también se convirtió en el emblema de lo que fue el primer barrio obrero de Rosario. Y, como la historia es caprichosa, sus fachadas empiezan a prepararse para recibir a los exclusivos emprendimientos de viviendas de Puerto Norte. En esa metamorfosis trabajan unas mil personas, casi tantas como las que supo cobijar la antigua refinería que, a partir del 47, albergó también a la Maltería Safac.

Todo se mueve muy rápido en los terrenos que se extienden desde avenida de la Costa hasta el río, entre Gorriti y Luis Cándido Carballo. En ese rectángulo que balconea sobre el río se levanta el desarrollo de TGLT, Forum, uno de los cinco proyectos que en la zona de Puerto Norte se disputan, entre otras cosas, las ganancias de la producción sojera.

Parece una ciudad en construcción dentro de otra. O más bien, la reconstrucción de una zona bombardeada. Caminar la obra implica pericia para no chocar con algunos de los cientos de grupos de operarios que todo el tiempo van y vienen, martillan, cortan, sueldan, revocan, pican, trasladan cosas, limpian, ensucian y vuelven a empezar. Aun en los espacios abiertos que mueren en el río, el ruido es incesante y, como la labor, apenas se apaga de noche.

Los números del complejo intimidan. En el predio de tres hectáreas (superficie equivalente a tres manzanas) se están levantando 11 edificios en forma simultánea que, una vez terminados, albergarán 380 departamentos de vivienda, 70 oficinas, locales comerciales y guardería náutica; además de piscinas, gimnasio, cancha de tenis y grandes estacionamientos subterráneos.

Un trabajo minucioso. Algo de esto apenas se imagina, otros sectores ya están listos para entregar a fin de junio. Pero el centro de la atención está puesto ahora en la recuperación de las fachadas de los cinco edificios levantados sobre finales de 1800 para alojar a la Refinería de Azúcar.

La tarea comenzó en marzo en la nave que albergó los saladines de la maltería (espacio donde se colocaban los granos remojados para su germinación) y que ahora alojará los tres primeros pisos del edificio nueve del complejo, ubicado entre la prolongación de calle Gorriti y el río.

La conservación de las antiguas estructuras industriales, obligada por la ordenanza municipal que hace 10 años las declaró patrimonio arquitectónico, urbano e histórico de Rosario, fue “un desafío al momento de definir el proyecto”, comenta Francisco Jorge, project manager de TGLT.

Como respuesta se alumbraron construcciones donde conviven fachadas de ladrillos rojos y aberturas de arcos rebajados, con diáfanas cajas vidriadas. Una especie de síntesis entre lo sólido y lo liviano, lo opaco y lo luminoso, lo histórico y lo actual.

Todo esto con un trabajo casi artesanal detrás. El paso de los años hizo estragos en algunos edificios, comprometiéndolos seriamente, y otros debieron soportar intervenciones poco felices, como la anulación de aberturas o el revocado de algunos sectores. Lo que obligó a volver el tiempo atrás.

140 mil ladrillos. “Recuperar estos edificios es 10 veces más lento y más costoso que hacerlos de cero”, asegura Jorge. Es que las estructuras más maltrechas debieron sostenerse mediante la construcción de un tabique de hormigón, a otras fue necesario picarlas completamente para quitarles el revoque o demoler metros y metros de tapiales levantados sobre las ventanas.

Después fue necesario reponer las piezas faltantes. Para esto los ladrillos comunes resultaban muy chicos, o muy anchos, o muy rojos; y fue necesario encargar una partida especial de 140 mil (casi como 28 camiones completos) a una fábrica local.

Su ensamble también necesitó varios ensayos para lograr que las juntas nuevas no desentonaran con las de 1800. Se hicieron algunas muestras antes de decidir la utilización de una mezcla de cemento blanco, cal y cemento de albañilería que permite después dibujar las uniones. Un proceso que se completa con dos arenados: uno fino y otro grueso.

Caras nuevas. En el emprendimiento de Puerto Norte trabajan unas mil personas que difícilmente vuelvan a pisar el complejo una vez terminado. El precio del metro cuadrado promedio en Forum ronda los 2.400 dólares. Y, aunque la cifra parezca abultada incluso para los sectores medios altos rosarinos, desde TGLT aseguran que el 80 por ciento de las unidades ya tiene dueño. Es más, según los planes de la empresa, las primeras unidades se entregarán sobre fines del mes próximo.

Así, de a poco, en los esqueletos de la vieja estructura fabril empezará a escribirse otra historia. Tal vez más próspera, tal vez más mezquina, según quién la mire. Pero sin lugar a dudas distinta.

Museo

Antes de mover un ladrillo, los desarrolladores de Forum encararon una investigación sobre la historia de los edificios de la Refinería Argentina de Azúcar y recuperaron, entre otras cosas, publicaciones y fotografías e instrumentos utilizados en los distintos procesos productivos de la Maltería Safac. Este material se exhibirá en el museo que se instalará en el complejo.

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