Martes 14 de Junio de 2022
No era la primera vez que iban. Es más, habían participado cinco de los seis campeonatos realizados, pero lo que nunca imaginaron los Scime es que los helados San Remo que hacen desde los años 60 en el barrio Bella Vista se iban a coronar los mejores del país. Todavía en viaje a Rosario, Micaela Scime, una de las tres hijas de Francisco que lo acompañan en el negocio, admite no salir de la sorpresa. "Participar siempre es un desafío, pero la verdad, no lo esperábamos", dice la joven, que recorre la historia que va desde sus abuelos sicilianos hasta su papá que tomó el negocio ya por los 90 y su propia participación y la de sus hermanas tras haber crecido en la fábrica. "Esto nos hace bien a nosotros, pero también al helado artesanal rosarino que tiene toda una tradición como el mejor del país", afirmó a La Capital.
Es que los helados de la Gelatería San Remo, esa que comenzó funcionando en la esquina de Crespo y avenida Perón -por entonces Godoy- para trasladarse años más tarde a pocos metros, en Perón 3277, donde aún funciona, fueron elegidos este fin de semana como los ganadores del 6° Campeonato de Helado Artesanal.
Y tan anclados están a la ciudad que uno de los gustos y con los que ganaron la competencia fue elaborado con Amargo Obrero, otro de los clásicos que aún se fabrican en Rosario. Ahora, tras ganar la competencia de sabores con representantes de Mar del Plata, Pergamino y Buenos Aires, tienen la llave para ser parte del Campeonato Latinoamericano del Helado Artesanal que se disputará por equipos.
Sin dejar de señalar la "sorpresa", la "alegría", el "no caer" y la catarata de emociones que desencadenó el haber obtenido el primer lugar, lo primero que nombra Micaela cuando tiene que contar la historia de la fábrica de helado que pertenece a su familia y en la que ella misma trabaja es a sus abuelos, Luisa y Vicente.
Por separado, los fundadores de San Remo llegaron a la Argentina y a Rosario a mediados de los años 50 desde Sicilia, más específicamente de la zona de Agrigento. Si bien los unían sus orígenes, fue acá que se conocieron y también fue acá que conocieron los secretos del helado.
"San Remo es una Gelatería italiana, pero mis abuelos aprendieron sobre el helado en Argentina no fue algo que trajeron ya de Italia", cuenta la joven, heredera de esa historia y de esa fábrica que pasó de producir 40 sabores cuando abrió sus puertas en los años 60 para tener al día de hoy más de 300 creados y 140 que a diario se ofrecen en las bachas del local que permanece en el barrio.
De los abuelos a Francisco
Luisa y Vicente fueron los que abrieron las puertas allá por el 68. "No eran heladeros en Italia, aprendieron todo del oficio acá en la Argentina", recuerda la joven sobre sus abuelos y reconoce en ese oficio "la posibilidad de una vida mejor para ellos y para sus hijos", esa historia repetida de millones de inmigrantes, una marca identitaria de la ciudad.
Incluso en un momento, abrieron una sucursal en San Lorenzo al 2900, pero los Scime solo la tuvieron por dos temporadas. "Después el negocio se vendió y la familia que continuó trabajando mantuvo el nombre", explicó Micaela, que señala que "Gelatería" es lo que hoy distingue a los comercios que actualmente no tienen ninguna relación.
Francisco, hijo de los abuelos, no solamente aprendió el trabajo de la fábrica, Micaela reconoce que lo hizo "su pasión" y lo transmitió a sus tres hijas que ya trabajan con él en la fábrica familiar que hoy emplea a 12 personas y que solo deja aún afuera a su hermano, que aún está en la escuela.
"Mi papá tomó la posta en los 90 y él fue el que se profesionalizó y pudo viajar a Europa", marca Micaela, como un salto y un cambio de época para el negocio que, aunque no se movió de donde siempre estuvo, empezó a cambiar.
Francisco viajó a buscar tendencias, a formarse y con su esposa a la par, comenzaron a traer nuevos ingredientes, raros para la época y que hace una década no aparecían entre las ofertas de las heladerías.
"Los florales fueron los primeros", dice la joven, que recuerda que fue de España que Francisco trajo el agua de Rosa y de Jazmín con la que empezaron a hacer esa variedad de sabores. "Eran gustos que no estaban en el paladar de la gente", dice.
El helado salado fue de las últimas innovaciones: roquefort con cerezas y con nueces, chocolate con peperoncino y nuevas variedades de las cremas clásicas, como son las vainillas, el dulce de leche y las cremas americanas hacen que el negocio tenga actualmente más de 300 sabores creados.
Hasta 150 sabores
"En las bachas, por una cuestión de espacio, siempre ofrecemos entre 140 y 150 sabores en cinco máquinas a la vista, porque además hay que mantener los clásicos porque es mucha la gente que los sigue prefiriendo", cuenta, sin dejar en ningún momento de señalar a "los clientes" como su principal capital.
"Sin ellos, nada de todo esto podría haber sido posible", insiste Micaela, que es parte de esa generación de heladerías que por estos meses del año directamente permanece cerradas hasta agosto. Eso sí, tras este batacazo, está convencida de que no solo San Remo, sino todo el helado artesanal rosarino se verá beneficiado con esta distinción.
"Es cierto que como heladeros es lo máximo que nos sucede, pero ahora vamos a ser parte de un equipo nacional y eso no solo nos pone a nosotros allí, sino a todo el helado artesanal rosarino que tiene una tradición como el mejor del país", consideró.
Es más, de cara a la competencia latinoamericana, Micaela más que en ganar piensa en aprender y eso es lo que vienen haciendo en cada campeonato en el que participan, aunque vuelvan con las manos vacías.
"Esos espacios abre puertas y aprendizajes, te relacionás con otras personas, adquirís conocimientos, sumás aportes y eso siempre es motivador", contó la joven, que junto a su papá será parte de un equipo integrado además por un pastelero y un chef.
"Eso dura tres días y es otro nivel, sea cual sea el resultado, para nosotros es crecer profesionalmente", dijo sin disimular la ilusión de ganar. Para eso, el primer paso ya está dado.