Jueves 30 de Octubre de 2008
El cartel está en el medio de los dos locales. Y en lo alto. Pero no pasa desapercibido. "Se vende" dice la leyenda al frente de la galería de arte decana en Rosario, "Krass Artes plásticas". El espacio ubicado en San Martín 631 y que es parte de la ciudad desde hace 44 años también sufre los embates de la crisis. Por ella pasaron los "grandes maestros argentinos y también artistas jóvenes y contemporáneos; una vida", dice su dueño, Sergio Krasniansky, rodeado de las pinturas de dos de los mejores plásticos rosarinos: Luis Ouvrard y Augusto Schiavoni. "No sé si este es el final, pero sin dudas es una mala época", lamentó el músico de 51 años y heredero de Gilberto Krasniansky (su padre; galerista, productor teatral y ciudadano ilustre de Rosario desde hace dos años).
La galería sobrevivió al Rodrigazo y a Martínez de Hoz pero pasó el corralito herida de muerte. "No estamos fundidos" —aclara el Krasniansky (h)—, sólo nos preocupa este presente en el que las cosas están difíciles, el país no es el mismo, la ciudad tampoco, la gente se vuelca distinto al arte y encima mi familia también lamenta una gran pérdida (refiere a su hermana Berta, ex socia de la galería y fallecida hace un año)".
Si bien el espacio conserva un patrimonio valioso, atrás quedaron las épocas en que se hacían 25 muestras anuales y el consumo de la clase media profesional o gente ligada al campo era constante. Clientes de Rosario, Rufino, Venado Tuerto y Santa Fe, como así también algunos coleccionistas de la alta burguesía vernácula (Oliveira Cezar y Martínez Carbonell, entre otros) se volcaban a la adquisición de originales y no de láminas como comúnmente se compra hoy en día.
"Acá hay todo tipo de obra: esculturas, arte moderno y contemporáneo. Otras muy buenas valuadas en 500 pesos, pero por muchas razones que tienen que ver la frivolización de los 90 y el hermetismo de algunas políticas de Estado, la gente se vuelca a comprar en cafés, marquerías, talleres de pintura y no entra a una galería", dice Krasniansky mientras muestra una de las últimas agendas de muestras de esplendor. Data de 2001, año en que exhibieron sus obras desde Oscar Herrero Miranda hasta Rubén de la Colina y Michel Siquot.
El hombre se enorgullece de su gata Gala, que se pasea oronda entre las piernas de las visitas y ronronea, y también de contar con "la galería de arte con más metros cuadrados del país (algo más de 400, valuados en seis cifras en dólares)". Pero lamenta que obras como la una mujer recostada que Ouvrard pintó en 1929 (y valuada en unos 10 mil dólares) tenga destinado el camino de la subasta. "Uno se va comiendo el patrimonio de la ciudad que aquí está ocioso. No quiero que nada de lo que digo suene a lamento, sólo me da pena que los rosarinos lloremos sobre la leche derramada: cuando se cierra un cine o un bar, ahí recién se reacciona. Sin tener en cuenta que antes se cerraron muchos cines y bares históricos;", deslizó el galerista.