La figura de Guevara como ícono

Domingo 08 de Junio de 2008

El Che convertido en remera, tatuaje o bandera es una de las tantas polémicas que se tejen en torno a la figura tan poderosa de Ernesto Guevara. Y aunque la lectura que propone Anguita enfatice más el costado discursivo e histórico, no desconoce ni objeta su potencial icónico.

"Hay quienes desde su propia experiencia necesitan ver al Che como una figura que lo pueda estimular en una vida muy injusta. Tanto el trabajador en negro que no quiere enojarse con el patrón que puede echarlo sin indemnización, como el alumno que se esfuerza por terminar la universidad aunque sabe que le será muy difícil trabajar en lo que estudio. Todos tienen en figuras como el Che alguien a quien aferrarse. No veo esto relacionado con el marketing sino como algo que ha jugado en la historia cultural: uno se aferra a figuras significativas y así pone la cuota de voluntad que falta cuando tiemblan las piernas", sostiene Anguita, antes de aclarar definirse como "no fetichista".

—No tengo en mis hábitos cotidianos los talismanes, no sé qué pasa cuando se lo pone al Che en una remera o tatuaje. Pero sí sé que cuando escucho una canción o veo un documental sobre él siento una vibración impresionante, me conmueve profundamente. Supongo que a un chico que se ponga una remera, aunque yo no tenga ninguna, le puede pasar algo similar.

—¿Alguien que no vivió aquel contexto puede entender al Che en su verdadera magnitud?

—Va a entender de acuerdo a lo que las industrias culturales y establecimientos educativos permitan. Se hicieron muchos libros, documentales, ensayos, biografías, pero para que entre el Che debe hacerlo de la mano de alguien que sea muy osado. Nos queda de él lo que este tipo de sociedades mercantiles se animan a dejar filtrar, no por una cuestión de autoritarismo sino por el hecho de defender el sistema. Entonces, el chico que tiene una remera del Che, salvo que se ocupe de investigar, no va a saber mucho más.