La excéntrica historia del prostíbulo más famoso de Pichincha
En el salón donde los clientes elegían a las mujeres se había montado una calesita donde las chicas giraban cubiertas con vestidos de tul.

Lunes 14 de Diciembre de 2020

El Paraíso o la casa de Madame Safó, como se conoce popularmente al centenario burdel de Pichincha 68 bis cuya venta promociona ahora una inmobiliaria local, encierra una historia de lujos, excentricidades y trata y explotación de mujeres.

Según describe el escritor y director del Centro Cultural Fontanarrosa, Rafael Ielpi, la historia de Pichincha está íntimamente ligada a la fama del Madame Safó. El burdel se caracterizaba por la belleza de sus mujeres, en general francesas, y el lujo del lugar. Las habitaciones tenían gobelinos, alfombras, espejos y objetos de arte, algunos traídos de Francia.

 El prostíbulo de Madame Safó tenía una puerta de cedro labrado provista de una estratégica mirilla, por la cual la encargada observaba a los que llegaban y ejercía un severo derecho de admisión.

 Los clientes eran cuidadosamente elegidos y se les exigía el pago de una entrada de 5 pesos, un lujo que no estaba a la mano de todos por aquellos días.

En el salón donde los clientes elegían a las mujeres se había montado una calesita donde las chicas giraban cubiertas con vestidos de tul.

 Como otra de las anécdotas que rodean el lugar, está la de haber empleado tempranamente al psiquiatra y psicoanalista Enrique Pichon Rivière, cuando sólo era un estudiante de medicina, para ejercer su primer y particular trabajo: instructor de modales y de francés de las muchachas del prostíbulo.

También el burdel fue el lugar donde se desplegó la red de trata y de explotación de mujeres denunciada por la prostituta polaca Raquel Liberman, que decidió abandonar esa vida: los paseos de las pupilas de los días lunes, las rutinas de las revisaciones médicas, el clima pesado de los rufianes, la complicidad policial y las situaciones de violencia.

Las historias infames de aquellos años donde a Rosario se la conocía como la Chicago argentina.