La ciudad

La denuncia de un nuevo ataque a un chofer dejó sin taxis a la ciudad

La reacción del sector llegó hasta la casa del ministro de Seguridad. La Municipalidad fue a la Justicia para desactivar piquetes.

Jueves 09 de Octubre de 2014

La denuncia de un nuevo asalto violento sufrido por un chofer de taxi en la zona sur de Rosario desató anteanoche una tumultuosa respuesta por parte de trabajadores autoconvocados del sector, que forzaron incluso un paro del Sindicato de Peones (SPT), hasta las 6 de hoy. Aunque anoche el gremio tomó distancia de la protesta tras una reunión con autoridades. La medida, inicialmente organizada a través del boca a boca, derivó en un virtual "acampe por tiempo indeterminado" frente a la casa del ministro de Seguridad provincial, Raúl Lamberto (Mendoza al 2600), varios piquetes con quemas en las inmediaciones y hasta una caravana de protesta por la ciudad. La primera respuesta de las autoridades fue llamar a la calma por los medios de comunicación; la segunda, radicar una denuncia penal. "¿Por qué mejor denuncian las coimas que corren en la Municipalidad para que autos destruidos pasen los controles o para que nadie se dé cuenta de que circulan tantos remises truchos?", contraatacó un grupo de autoconvocados en Mendoza y Callao, mientras asaban chorizos sobre el pavimento calcinado por las fogatas. Con el correr de las horas, las versiones sobre otros intereses en juego detrás de un nuevo hecho de inseguridad, abonadas por la irrupción de determinados actores, potenciaron las dudas al cierre de un día demasiado agitado.

En ese sentido, la intendenta Mónica Fein puso especial énfasis en la inminente elección (mañana) en el gremio que agrupa a los peones y sostuvo que el municipio "no permitirá que personas que prestan servicios públicos realicen piquetes". También habló de "un grupo de taxistas no representados" como el fogonero del reclamo. Al respecto, el propio Palacio de los Leones anunció anoche que se iba a liberar el tránsito en Mendoza para que pudiera circular la línea K de trole.

En tanto, autoridades de Seguridad, según pudo saber La Capital, mensuraban información aportada por fuerzas federales (Gendarmería llegó primero al lugar del ataque), como también movimientos dudosos realizados por el taxi tras la agresión, en función del GPS (rastreo satelital).

Otro dato que no pasó inadvertido para las autoridades es el patrocinio legal del sector de taxistas en conflicto por parte de abogados ligados en su momento a policías o a implicados en hechos delictivos. Como también resultó sugestiva la convocatoria vía correo electrónico de Apropol, sindicato policial no reconocido por el gobierno, para que los ciudadanos acompañaran "la manifestación por la renuncia de Lamberto".

Más temprano, la primera reacción provino de la agrupación de taxistas Rolando Rivas, después de que anteayer, alrededor de las 22, un chofer de 46 años, Jorge Daniel Herrera, fuera blanco de un robo y herido en el brazo con un arma blanca en Ayacucho y Uriburu, "esquina donde esta semana ya hubo como veinte robos", aseguró uno de los referentes de los autoconvocados, Gastón Paz.

Según contaron los propios tacheros, apenas se produjo el ataque empezaron a comunicarse entre ellos personalmente o por mensajes de texto ("las radios no nos apoyaron", se quejaron) y en apenas un rato lograron que se abandonaran varias paradas, entre ellas las "sensibles" del casino, la estación de ómnibus u Oroño y Pellegrini. Un grupo se concentró frente al sanatorio Mapaci, donde el chofer herido debió ser suturado.

El servicio se fue resintiendo cada vez más durante la madrugada, con asambleas autoconvocadas de taxistas que resolvieron apostarse frente a la casa de Lamberto, habitualmente custodiada por un móvil policial. Y a medida que se fueron incorporando los nuevos servicios, más y más taxis se dirigieron a esa zona, donde el tránsito quedó cortado y, de hecho, paralizó íntegramente la circulación de los troles.

Para las primeras horas de la mañana, la columna de taxis sumados a la protesta cubría al menos seis cuadras. Frente a lo de Lamberto se ubicaron, a su vez, varios móviles policiales y hasta una camioneta de los Bomberos. La secretaria de Servicios Públicos municipal, Clara García, llamó a que primara la calma y le bajó el perfil a la medida.

La funcionaria no sólo dijo que a esa hora el Centro de Monitoreo registraba "muchos taxis circulando" sino que exhortó a "buscar alguna solución" porque la reacción de los choferes "complejiza los problemas en una sociedad que lo que menos necesita es este tipo de interferencia en la vía pública".

Pero para entonces la protesta ya había ganado la adhesión del Sindicato de Peones. "Como gremio no participamos de la concentración frente a lo de Lamberto, pero avalamos la medida y por eso decretamos un paro hasta mañana (por hoy) a las 6", afirmó el tesorero de la entidad, Ricardo Vidal. Su titular, Horacio Boix, insistió con que el gremio no había motorizado la huelga, pero la respaldaba.

En las cámaras de propietarios el apoyo fue más declamatorio que efectivo (30 por ciento de los autos siguió trabajando), pero igual sumó. "En Catiltar —dijo su presidente, José Tornambé— apoyamos la suspensión del servicio y no creemos conveniente sacar los vehículos a la calle, pero no nos sumamos a la protesta en la casa de Lamberto".

También apuntó como obvio lo ocurrido en Ayacucho y Uriburu. "Porque es un punto muy marcado, en el que pasan muchísimas cosas", señaló, lo que hizo que la ausencia de control policial se tornara aún más irritante.

En el medio, el municipio radicó una denuncia en la fiscalía. Apuntó a los cortes de calle por "impedir la circulación y la normal prestación del transporte urbano de pasajeros". Por eso solicitó a la Justicia liberar esa vía.

Los taxistas replicaron: hicieron una presentación ante la Justicia contra García por "incumplimiento de los deberes de funcionario público" y entregaron en Gobernación un petitorio reclamando "la renuncia de Lamberto".

Remise ilegal baleado

Una mujer que viajaba en un remise ilegal recibió anteanoche un balazo y fue internada en el Hospital Clemente Alvarez. Iba acompañada por su esposo e hijo, cuando desde otro auto abrieron fuego contra el vehículo. La mujer recibió un disparo cerca de la cintura y debió ser internada. Oscar, esposo de la víctima, contó: "Hubo un accidente de un sobrino, íbamos camino al (Sanatorio Julio) Corzo en un remise cuando, de repente, desde otro auto empezaron a disparar.

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