La ciudad

La construcción crece en los barrios a través de los corredores urbanos

La actividad disminuyó en el centro, y en los accesos y las avenidas creció 118 por ciento desde 2009. Después del centro, el noroeste es donde más se construyó en 2014.

Domingo 15 de Febrero de 2015

A más de un año de la puesta en vigencia del nuevo Código Urbano, la construcción en Rosario evidencia un crecimiento más moderado, sostenido y previsible. Con casi la mitad de metros cuadrados construidos que en el pico histórico de 2007, la ciudad encontró una situación de amesetamiento y equilibrio. Inmerso en un marco de mayor planificación y sustentabilidad, el desarrollo de la actividad disminuyó y se estabilizó en el área central del municipio, mientras se esboza un palpable proceso de expansión hacia los corredores urbanos. Además, por afuera del centro, fue en el Distrito Noroeste donde más se construyó en el año anterior.

Con el fenómeno actual, la distribución de las nuevas construcciones en la ciudad parece repartirse de una manera más ordenada, armónica y sustentable sobre el territorio, lo que provoca un escenario de claridad y mayores certezas en relación a las condiciones de cada barrio.

Según estadísticas de la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad, en 2009 se registraron 293.000 metros cuadrados en el área central, en tanto, en 2013 y 2014 ese mismo registro promedió 231.000 m2, evidenciando una notable merma de 60.000 m2.

Y, paralelamente, en ese mismo lapso los corredores urbanos crecieron un 118 por ciento (de 61.000 m2 en 2009, a 132.700 en 2014). Así se nota claramente que es casi la misma superficie la que se traslada hacia las grandes avenidas y los accesos de la ciudad.

"Si bien es pronto para ser determinante, creo que es un resultado que permite entender lo acertado de esta política planificada de crecimiento de la ciudad, que debió esperar casi 50 años para ser modificada", señaló Pablo Barese, secretario de Planeamiento de la Municipalidad.

"La aprobación del nuevo Código Urbano fue trascendente, porque permite planificar ordenadamente el desarrollo de la ciudad", agregó el funcionario, quien también destacó que "no fue un Código que buscó frenar la construcción, sino que intentó moderar algunas densidades en el centro y respetar el carácter de los barrios, con sus propias fisonomías, sus culturas, las características ambientales, paisajísticas, de espacio público y de valor patrimonial".

Después del boom. En la última década, la construcción en Rosario fue en parte de la mano de las imposiciones de la macro economía, pero también estuvo influenciada por los factores propios de la ciudad y la región, que tienen su propio peso específico. En ese mismo período se discutió y se terminó de aprobar, en diferentes etapas, el nuevo Código Urbano.

En ese marco se fueron aplicando algunas restricciones a las edificaciones en altura y otras limitaciones en el área central, y casi en simultáneo, comenzó a apreciarse el suelo en los anillos perimetrales. Y así Rosario comenzó a expresar su propia lógica de comportamiento en la actividad de la construcción.

Eso se empezó a experimentar desde el segundo trimestre de 2006, cuando la cantidad de permisos saltó de 2.678 en 2005 a 3.073, y los metros cuadrados autorizados pasaron de 644.000 a 904.000 de un año para otro.

En 2007 se produjo el pico de la construcción en la ciudad, cuando se alcanzaron los 3.324 permisos y 1.161.454 m2. Lo mismo sucedió en 2008. Antes de que el mercado comenzara a mostrar algunos signos de depreciación: 3.170 permisos y 1.075.685 m2 en ese año.

A partir de allí, la construcción en la ciudad se estabilizó, sufrió un amesetamiento, desde 2010 hasta la actualidad, que favoreció un desarrollo más equilibrado.

Más estabilidad. En los últimos años, los permisos de edificación en la ciudad se estabilizaron. No hubo grandes variaciones, ni tampoco se registraron los picos de la macroeconomía (ver infografía). Hace cinco años que prácticamente encontró una apreciable meseta que se mantiene en rangos muy similares.

"El actual es un buen ritmo de crecimiento urbanístico. Es sustentable. A diferencia de lo que sucedió en 2007, cuando se aprobaron más de un millón de metros cuadrados y fue un despropósito", explicó por su parte el subsecretario de Planeamiento, Eduardo González.

"Este ritmo es sustentable en todo sentido, en lo urbanístico y también en la demanda de personal. Es lo adecuado, porque también terminó favoreciendo la estabilidad laboral de los obreros de la construcción", destacó González.

Nuevos receptores. Evidentemente, la construcción empezó a desplazarse y meterse en los barrios a través de los corredores urbanos, que son lugares que por características de densidad poblacional, comercial, servicios, infraestructura y transporte, están en condiciones de recibir un mayor espesor edilicio.

“Pellegrini, entre Francia y Avellaneda, se está comportando realmente de la forma esperada, como un corredor urbano. Lo mismo pasa en Francia, entre Pellegrini y la facultad de Medicina, allí hay cuadras de dos o tres edificios. Y en algunos distritos también se manifestó. En el Norte es más incipiente la concentración sobre Rondeau y Avellaneda, mientras que avenida Alberdi ha podido mantener su típica impronta comercial”, comentó Barese.

Y amplió: “En el macrocentro, el corredor Mendoza y San Juan funciona bastante bien, y pasa lo mismo con Santa Fe y Córdoba. Están recibiendo muchas construcciones nuevas. En barrio Echesortu se nota claramente, incluso con emprendimientos de gran porte, como en la esquina de Mendoza y Riccheri”.

Noroeste residencial. Según las autoridades de Planeamiento, tras la promulgación del nuevo Código Urbano continuaron acentuándose tendencias que se expresaban con anterioridad en relación a la comparación de zonas. “En líneas generales, se sigue verificando que hay más capacidad de inversión en el Distrito Noroeste. Quizás por la calidad de los barrios o porque la calidad ambiental genera más actividad”, comentó González.

En tanto, realizó un paralelo con otros distritos. “El Suroeste está más vinculado a lo productivo, construcciones de galpones e industrias. Si bien eso suma, cuando se pasa el tamiz sobre el uso residencial, que es lo que realmente mueve la aguja, queda claro que el Noroeste es el que tiene la prevalencia”, apuntó el subsecretario.

Y subrayó: “Sacando al Distrito Centro, que tiene características especiales, contiene casi el 50% de la población y es un macrodistrito, es el Noroeste el que asumió y confirmó la vocación residencial, por encima de todos los otros distritos. Tiene suelo vacante y eso ayuda. El Sur, en cambio, tiene mucha cantidad de permisos pero en superficie es el que menos tiene. Evidentemente, son obras más chicas, ampliaciones, o casas más modestas”.

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