La ciudad

La conductora de un auto y un motociclista deben pagar a una familia $ 2,5 millones

Calles peligrosas. Fueron condenados por un choque que ocurrió en avenida Colombres, donde murió un hombre, al que se le atribuyó un 20% de culpa.

Lunes 06 de Abril de 2015

Un motociclista y la conductora de un auto fueron condenados a pagar una indemnización que supera los dos millones y medio de pesos a familiares de un hombre que iba como acompañante en la moto, quien murió en un choque entre los dos vehículos ocurrido en la avenida costanera y Nansen, frente al parque Alem, en marzo de 2007. El tribunal civil que tramitó la causa, marcada por una fuerte controversia sobre la mecánica del accidente, estableció que los dos conductores fueron responsables en idéntico grado: el de la moto por ir a alta velocidad y desatento, la automovilista por invadir la avenida desde una dársena de giro sin respetar la prioridad de paso. Un 20% de culpa fue atribuido a la víctima por circular sin casco.
  La sentencia fue dictada por los jueces civiles Viviana Cingolani, Juan José Bentolila y Eduardo Oroño, quien expresó una disidencia parcial en cuanto a la regulación de intereses. A raíz del fallo fueron condenados Gabriel Marcelo L., conductor de una moto Yamaha de 1.000 centímetros cúbicos, y Lucía M., quien iba al mando de un Chevrolet Astra. Si el fallo queda firme deberán pagar “en forma solidaria” un total 2.649.376 pesos (más intereses y costas) a los familiares de Adrián Alejandro Arias, de 35 años.

Responsabilidades. La suma se compone de distintos montos a pagar a los padres de la víctima, su esposa y tres hijos por daño material, moral y gastos de tratamiento psicológico. A los dos conductores les asignaron un 40% de responsabilidad en el choque. Los jueces dispusieron que su decisión se hará extensiva “en la medida del seguro pactado” a las dos compañías de seguros con que contaban los demandados.
  El choque se produjo el 16 de marzo de 2007 alrededor de las 13.15. La víctima iba como acompañante en la moto Yamaha 075 CGU que conducía L. y que avanzaba hacia el norte por la avenida Colombres. El motociclista aseguró que iba sobre el carril izquierdo cuando de repente irrumpió el auto desde la dársena lateral de acceso a calle Nansen, no pudo esquivarlo y lo embistió en el costado trasero izquierdo. “Apareció como si saliera de la colectora que descarga en la avenida”, dijo. Los dos motociclistas, sin casco, cayeron del vehículo. El cuerpo de Arias voló varios metros y murió en el acto, al caer junto al cantero central, como resultado de un traumatismo de cráneo.
  En cambio Lucía M., que es la madre de un ex futbolista de Rosario Central, relató que circulaba por el carril central de la avenida cuando la moto la chocó desde atrás: “Iba hacia el norte. Sentí un impacto trasero y en el mismo acto vi a un hombre que volaba por el aire y que cayó varios metros adelante (del auto). Esa moto apareció de la nada”, relató.
  Tras dedicar varias páginas a analizar los dos relatos, los jueces se inclinaron por el primero y tomaron distancia de una pericia presentada previamente en la causa penal. Ese expediente se tramitó en el juzgado Correccional Nº 3, donde el motociclista fue condenado en 2013 como autor de un homicidio culposo y la mujer sobreseída en 2009 por “vencimiento de plazos”. Como esa resolución no se basó en una “falta de autoría”, los jueces civiles también analizaron la responsabilidad de la mujer en el choque.
  Así, remarcaron el testimonio de un vendedor de pescado que tenía un puesto a unos cuarenta metros. Este hombre contó que en la dársena de acceso a la avenida había un colectivo “esperando que pase el tránsito para incorporarse al carril rápido”. En ese momento pasó “una mujer conduciendo un auto a excesiva velocidad por la rotonda, esquivó el colectivo e invadió el carril rápido. Estando la moto con luz verde de repente apareció esta mujer y produjo el accidente”, relató. Un hombre y su hijo que estaban en otro auto en la colectora contaron lo mismo.
  Un matrimonio que esperaba frente a otro semáforo de la avenida unos metros más atrás contó, en cambio, que el Astra no ingresó desde un costado sino que iba “por el carril del medio”, pero en una declaración posterior no pudieron asegurarlo. “De los cinco testigos, tres que se encontraban más cerca sostienen la versión de Gabriel L.”, evaluaron los jueces, quienes entendieron que “la codemandada Lucía M. ingresó a la avenida desde la dársena de giro”.
  Una primera pericia había establecido que los dos vehículos iban en el mismo sentido y que, por “diferencias de velocidades”, la moto colisionó en su costado derecho contra el sector trasero izquierdo del auto. Para los jueces esta conclusión se tomó “sin apoyatura en ninguna prueba testimonial o planimétrica”. En sede civil se ordenó otra pericia mecánica que no privilegió una versión sobre otra.
  Finalmente el tribunal consideró que “la dinámica siniestral fue la que postuló Gabriel L., avalada por tres testimonios y no desmentida” por otros elementos. Así, tras asignar un 20% de culpa a la víctima por no usar casco, responsabilizaron en un 40% al motociclista por conducir a excesiva velocidad (70 kilómetros por hora) y por ser el “vehículo embistente”. De esto dedujeron que “no se encontraba completamente atento al tránsito”. En tanto a la conductora del Astra le atribuyeron idéntica culpa por infringir la prioridad de paso que le asistía a la moto, sin respetar el cartel de “ceda el paso” en la colectora.

El testimonio del pescador que vio todo

Roque Acosta, pescador, puntualizó en su declaración: “Yo estaba sentado en la construcción que se denomina Cooperativa de Pescadores, cruzado hacia mi derecha presencié cinco coches que estaban esperando, parados, dado que tenían luz roja; más adelante estaba estacionado un colectivo esperando que pase el tránsito para incorporarse al carril rápido; el colectivo esperaba porque hay en el lugar un cartel que dice Ceda el paso y el tránsito era bastante intenso. Por delante mío pasó una mujer conduciendo un auto a excesiva velocidad por la rotonda, esquivó el colectivo e invadió el carril rápido y allí se produjo el accidente (...) la moto se encuentra de repente con el auto que invadió el carril rápido, sin ninguna posibilidad de maniobrar, es decir, estando la moto con luz verde con todo el tránsito de repente apareció esta mujer con su auto invadiendo el carril de la moto produciendo de esta manera el accidente”.

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