La ciudad

La ciudad violenta

Una muestra que inaugura el lunes en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa exhibe cómo la dictadura cívico-militar se adueñó de espacios y creó nuevos sitios.

Sábado 08 de Septiembre de 2018

Dos años de trabajo, treinta investigadores, decenas de fotografías y textos en paralelo para poner en evidencia que la violencia que ejerció la última dictadura cívico-militar debe pronunciarse en plural: violencias. Y entre ellas, la esparcida sobre el espacio. Los militares, junto a los civiles que colaboraron, no sólo silenciaron, asesinaron y robaron sino que también crearon. Sí, crearon espacios, tras destruir otros. Como lo hicieron con la vida e identidades, se apropiaron de bienes urbanos en una doble maniobra: oprimir a sectores populares y articular negocios en su conveniencia. Erradicación de villas miseria para ser dueños de las tierras liberadas; construcción de infraestructura, como el caso de los estadios del Mundial 78 o de paredones impolutos para esconder lo que no debía ni siquiera sospecharse fueron algunas de esas operaciones. Una muestra que inaugura el lunes en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa exhibirá algo de esto.

La violencia en el espacio, políticas urbanas y territoriales durante la dictadura cívico-militar en la Argentina es el título completo de la muestra que toma ejemplos de Buenos Aires, Rosario, Entre Ríos, Tucumán, Formosa, Chaco y Jujuy, entre otros sitios. "Nosotros queremos evidenciar, a través de la muestra, la cuestión creadora de la dictadura. Durante años hemos investigando cómo destruyó las cosas, personas, trayectorias y movimientos populares, entre otras tantas cuestiones donde ejerció violencia. Pero también construyó. Construyó una sociedad más desigual, ciertos territorios y benefició a algunas familias con negocios", señaló Carlos Salamanca, coordinador de la muestra junto a Pamela Colombo.

Un encuentro de investigadores sobre temas de memoria realizado hace un par de años en la ciudad de Buenos Aires impulsó la idea de trabajar sobre la "violencia creadora" de la dictadura. "El encuentro llevó a que se publicaran dos números especiales de la temática en una revista académica. Cuando vimos todos los trabajos, que incluían material gráfico, le propuse a Pamela hacer una muestra, aceptó y empezamos a armarla", recordó Salamanca.

En el diseño de esa muestra fueron identificando investigadores para convocar pero también descubrieron temas que no sabían que se estaban trabajando. "Por ejemplo, detectamos historiadores que venían trabajando sobre cómo se había celebrado el centenario de la Conquista del Desierto y dimos con materiales que daban cuenta de teatralizaciones. Otros investigadores trabajaron sobre las ruinas sagradas de Quilmes, sobre cómo los militares habían rediseñado todo ese patrimonio arqueológico para modernizarlo para el turismo. En la exhibición están también materiales de Néstor Frenkel, un realizador que hizo un documental sobre Federación, un pueblo entrerriano que fue demolido e inundado y sus pobladores trasladados compulsivamente a una «nueva ciudad» debido a la construcción de la represa de Salto Grande. También vimos otros tópicos sobre los que teníamos que hablar como por ejemplo la cuestión del medio ambiente y la ecología, que para el régimen fueron muy importantes", detalló Salamanca en diálogo con La Capital.

Justamente sobre esa cuestión Salamanca recordó el caso del cinturón ecológico en la ciudad de Buenos Aires. "Se montó toda una cuestión discursiva, el aire puro para la ciudad, pero en síntesis implicó exportar la basura al conurbano bonaerense, lo que implicó para algunas zonas problemas sanitarios complicados. Se depreciaron algunas zonas para sobrevalorar otras. Se beneficiaron algunas personas pero otros resultaron perjudicados sobre todo en relación a la salud".

Respecto en la muestra también se señala lo ocurrido en Rosario "con el famoso paredón que durante la dictadura levantaron en barrio Las Flores. Y el eslogan de (Augusto) Cristiani, intendente entre 1976 y 1981, que decía «Rosario ciudad limpia, culta y sana». Los muros se levantaban para tapar y debían estar limpios, libres de inscripciones. Pero esa limpieza se extendía sobre las personas, sus modos de vestirse o peinarse. Era la limpieza de la ciudad y la limpieza moral de su población", ejemplificó Salamanca.

La ciudad y el río también aparecen en la muestra a través de un proceso de acumulación. El gobierno militar, en su asociación con civiles, fue apropiándose de la costa a través de emprendimientos portuarios. "Eso generó irregulares que impactaron en cómo se ordenó el espacio público", opinó el investigador.

Para los coordinadores, poder realizar la muestra en el Centro Cultural Fontanarrosa no es un dato menor. El edificio está estrechamente ligado a la violencia ejercida en el espacio público de la ciudad. Fue elegido para ser el centro de prensa durante el Mundial 78.

"La muestra exhibe cómo la gente que usurpa el poder lo hace no solamente por cuestiones ideológicas sino también por conveniencia económica. Usurpan el poder en toda su expresión", sintetizó Salamanca.

L.S.

Intervención Militar. El Centro Cultural en 1978.

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