Agobiante y bochornoso fue el calor que se vivió ayer en Rosario. La temperatura estuvo cerca de los 40º y a las lluvias que se esperan para los días que siguen se suma la posibilidad de que la sensación térmica baje más de 10 grados debido a estas precipitaciones que están pronosticadas sobre Rosario y la nubosidad.
El observador meteorológico Jorge Fusco contó a La Capital: "Nuestra zona está sobre una masa de aire calurosa, muy húmeda, de origen casi subtropical por lo que tenemos una elevada humedad. Al llegar un frente frío, que ingresa desde la provincia de Buenos Aires y que viene con algo de actividad de lluvias, se conforma una zona propicia para generar lluvias y tormentas, algunas localmente intensas".
"Esto no quiere decir que en toda la ciudad y la región sean de la misma intensidad. Aunque, el Servicio Meteorológico Nacional lanza una alerta incluyendo a toda la zona", agregó.
Tras ello, explicó que "siempre que llega un frente frío, donde hay una masa de aire cálido, todo ese aire es obligado a ascender y formar tormentas de variada intensidad. Las tormentas dependerán de la humedad que tenga la región y de la velocidad con la que llegue ese frente frío".
Consultado sobre la posibilidad de que bajen las temperaturas, Fusco detalló: "El frente frío que llega va a quedar unos cuantos días estacionado en la región, así que desde mañana (por hoy) hasta por lo menos el jueves o viernes, vamos a tener mal tiempo con lluvias y algunas tormentas, con mejoramientos temporarios. Pero la temperatura no va a descender demasiado".
"La temperatura sí va a bajar con respecto a la jornada de hoy (por ayer). Producto de la nubosidad y los fenómenos, tendremos una máxima de 28 o 29 grados. Vamos a tener que aguantar algunas temperaturas altas, pero al no haber tanto sol y contar con algo de lluvia, la severidad del calor va a estar un poquito más atenuada", añadió.
A raíz de las altas temperaturas, la Municipalidad recuerda las recomendaciones para evitar golpes de calor. Si bien este tipo de clima afecta a personas de cualquier edad, es importante priorizar la hidratación y la nutrición de las infancias y, también, de los adultos mayores.
Los síntomas de un golpe de calor son dolor de cabeza palpitante, náuseas, temperatura corporal elevada, confusión, pérdida de conciencia, respiración y pulso rápidos y fuertes, y piel enrojecida, caliente y seca.
Ante cualquiera de estos síntomas es importante consultar al médico, trasladar a la persona afectada a un lugar fresco y ventilado, ofrecerle agua, quitarle la ropa y mojar con agua fría todo el cuerpo. No se deben administrar medicamentos antifebriles ni tampoco friccionar la piel con alcohol.