Miércoles 04 de Febrero de 2009
"¡A la carpa no!". "La tormenta va a pasar". Las dos versiones dicen que se escucharon en la noche del lunes cuando el viento formaba "globos oscuros" sobre el predio despejado de Provincias Unidas y Sorrento durante el culto de una iglesia evangélica. Muchos se refugiaron debajo del techo de una carpa, que ayer el secretario de Gobierno del municipio, Horacio Ghirardi, confirmó que "no estaba habilitada" y que, a los pocos minutos, se desplomó sobre la gente y convirtió la reunión en una tragedia. Dos jóvenes perdieron la vida y hubo varios heridos.
Los fieles de Santuario de Fe habían llegado al predio pocos minutos antes de las 20 para asistir al culto que se realizaba al aire libre. Se habían ubicado en decenas de bancos y sillas enfiladas hacia el escenario. El cielo, de un color negro profundo, ocupaba el horizonte, y sobre ese fondo inquietante las nubes de mal augurio eran un ir y venir de diseños amenazantes.
La mayor parte de los asistentes siguió con sus alabanzas y oraciones hasta que comenzaron las ráfagas de viento de hasta 90 kilómetros por hora en medio de una lluvia tan densa que en un minuto borró el paisaje y lo llenó de granizo. En este punto las versiones se dividen. Unos sostienen que escucharon la advertencia de no usar la carpa. Otros, dicen lo contrario.
"Fue terrible, mi vecino vino desesperado porque la hija estaba acá y la tuvo que buscar en medio de ese caos", explicó Alicia, quien vive a una cuadra del lugar siniestrado.
La representante legal del culto, Patricia Pavón, destacó que "las reuniones no se realizaban dentro de la carpa. Lamentablemente la gente se vio sorprendida por el temporal y buscó refugio allí, rompió un vallado e ingresó a la carpa, que por razones técnicas que desconocemos, se desplomó".
"Cortamos la carpa con cuchillos para buscar a la gente y para que pudiera respirar", relató ayer Paolo a LaCapital. Mientras tanto, llegaban curiosos para mirar los despojos del lugar donde desde el 6 de enero funcionaba la iglesia Santuario de Fe, en el nordeste rosarino. El predio de una hectárea quedó devastado.
Sillas y bancos desparramados, postes inclinados o caídos, estructuras metálicas en el suelo, charcos y agua. De pie e intacta quedó una carpa de pequeñas dimensiones, el escenario, un quiosco, los baños y los generadores de luz. Circundando el lugar los rastros de una media sombra marcaban el límite del sitio que los fines de semana alberga hasta cinco mil personas.
"Yo estaba acá. Las colaboradoras decían «¡a la carpa no, a la carpa no!» mientras hacían un cordón tomadas de la mano", contó una mujer; al tiempo que portavoces de la iglesia remarcaron que el pastor Norberto Carlini se encontraba "en estado de shock" a raíz de lo sucedido.
De las versiones recogidas se supo que la carpa que llegó en enero desde Chile tenía un espesor de unos tres centímetros y sólo tenía en pie las estructuras metálicas y el techo.
Incompleta. "La carpa no estaba habilitada", confirmó ayer a LaCapital Ghirardi y señaló que si bien existe un expediente al respecto, no estaba autorizada porque "no se había terminado de armar".
Además, señaló que en las últimas semanas la Dirección de Inspección había realizado dos auditorías en ese predio para chequear las medidas de seguridad. "Se les habían exigido algunos elementos que no estaban y hasta tanto no contaran con ellos, no se otorgaría el permiso", aclaró el titular de Gobierno.
Pavón, desde el culto, destacó que la estructura "no estaba siendo utilizada". La fatalidad llevó a la gente a refugiarse allí, después se desató la tragedia y dos personas perdieron la vida.