La ciudad

Jóvenes rosarinos cuentan con una nueva oportunidad laboral

Vulnerabilidad. Se sumaron al programa municipal Nueva Oportunidad y hoy cuentan con un trabajo. En 2016 pretenden llegar a unos 3.000 chicos de la ciudad.

Lunes 11 de Abril de 2016

El municipio de Rosario implementa a partir del 2013 el proyecto Nueva Oportunidad con el objetivo de integrar a los jóvenes que están expuestos a altos niveles de violencia, a una experiencia que permita mostrarles otro camino posible: el del reconocimiento de sus derechos y condición de ciudadanos.

Esta propuesta se centra inicialmente en una capacitación en oficio con una duración de seis meses de trabajo.

Al principio, unos 300 jóvenes se acercaron para formarse, pero desde el 2014, a partir del compromiso del gobierno provincial se logró generar una mayor oferta y en 2016 se espera llegar a que sean 3.000 los chicos que se interesen en estos cursos.

Nueva Oportunidad reúne muchas historias de vida de jóvenes que han logrado repensar su futuro y han encontrado a partir de esta iniciativa la posibilidad de formarse en una actividad, algunos han conseguido trabajo y otros están a la espera que el mercado laboral le den esa oportunidad que necesitan.

Mayra, Micaela, Lucas y Gustavo, conocieron el programa a través de los Centros de Convivencia Barriales (CCB), espacios que el Estado municipal tiene en diversos barrios, allí se dictaban los cursos de capacitación en oficios, allí se encontraron con equipos territoriales que los guiaron y acompañaron en sus capacitaciones. Hoy trabajan, están terminando de estudiar y tienen proyectos para continuar aprendiendo su oficio.

Lucas tiene 29 años, el año pasado se enteró por su esposa que en el Centro de Convivencia Emaús, ubicado en el distrito noroeste de la ciudad, se dictaba un curso de árbitro, se anotaron juntos, el curso duró seis meses.

Hoy, Lucas, cuenta orgulloso que espera que lleguen los fines de semana para dirigir, que le apasiona su trabajo y que sueña con arbitrar partidos de primera división de la región. "Fuimos a probar un miércoles, fuimos juntos. Me dijeron que tenía condiciones, el curso duró 6 meses, y a los 2 meses ya estaba arbitrando", cuenta feliz.

La participación en el programa Nueva Oportunidad no sólo genera para los jóvenes posibilidades de inserción laboral, sino que esta cercanía permite un acompañamiento diferente desde el Estado a partir de encuentros de intercambio, se trata de jornadas que acompañan este tipo proyectos y que se denominan: "El tercer tiempo".

"Hay muchos chicos que no hacían nada y con esto conseguís una ayuda económica, tenés una salida laboral, aparte, yo conocía a la gente del barrio de pasada, hola y chau, y empezamos a hacer el curso éste y hay una onda bárbara, los invité a mi casa a comer, hemos ido a la casa de otros", comentó Lucas.

Ricos sabores. Mayra y Micaela pasaron al segundo nivel de la capacitación en Atención Gastronómica que se realiza en el Centro de Convivencia Barrial Ludueña Sur. Ellas, gracias a los conocimientos incorporados en el curso y la guía de los trabajadores territoriales, se plantearon el desafío de llevar adelante un microemprendimiento de catering: "Ricos Sabores Chik", y hoy dan sus primeros pasos ofreciendo este servicio.

Pero esta posibilidad laboral no es lo único que destacan de la experiencia del programa Nueva Oportunidad. Ellas también encontraron en las reuniones del "tercer tiempo" un espacio donde poder expresar sus problemáticas y reflexionar juntas sobre ciertos temas como por ejemplo las temáticas de género. "Nos juntamos una vez por semana, aparte de la capacitación, con mujeres a hablar de nosotras, de la vida. Tenemos pensado ir al encuentro de mujeres , hablamos, por ejemplo, del trabajo que hacemos las mujeres que nunca se ve, como atender a las familias, eso es cuestión de género", comentó Mayra.

Tomar decisiones que generen cambios estructurales en la forma de vida no es tarea sencilla, Gustavo, a los 29 años tuvo la oportunidad y la tomó. Vivía en situación de calle, su rutina diaria era deambular para encontrar un buen lugar donde pasar la noche, los operadores territoriales de la Municipalidad se acercaron a él y luego de varios encuentros Gustavo accedió a que lo ayudaran.

Una de las posibilidades con las que contaba para que su realidad cambie era formar parte de uno de los grupos de capacitación de Nueva Oportunidad.

Gustavo se sumó al grupo de chicos que se capacitaron en carpintería el año pasado. Fabricaron juegos didácticos y juguetes de madera que pudieron exhibir en la Feria Especial de Navidad en la plaza Pringles en diciembre del 2015.

Esta experiencia hizo que él se conectara con sus capacidades, que reconociera sus deseos y se pusiera en acción para que su vida cambie cualitativamente. Hoy, con la ayuda del municipio, consiguió una pensión donde vivir, tiene como proyecto terminar la secundaria y planifica seguir capacitándose en electricidad, que según cuenta, es lo que más lo entusiasma.

 

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